Fernando Sánchez Dragó: «La actual forma de democracia se ha convertido en una nueva religión tan irracional e insensata como las demás»

Pocos nombres mejores que el de Fernando Sánchez Dragó se me vinieron a la cabeza cuando empecé a pensar quién podría ser el primer entrevistado en acudir a nuestro rincón. 

Fernando se define a sí mismo como escritor. En pocas palabras yo diría de él que es un libre pensador que carece de complejo alguno. Algo que en España es hoy un oasis en medio del desierto.

Charlamos con Fernando Sánchez Dragó de actualidad, de su vida y de su obra. 

Si quieres escucharlo hazlo aquí:

Supongamos que se tiene que dirigir a un auditorio que le desconoce por completo. ¿Cuál sería su carta de presentación?

Soy escritor.

¿Cuántas horas al día pasa escribiendo? 

Asusta decirlo y a lo mejor no me creéis.  Escribo entre diez y doce horas al día. Y cuando digo al día quiero decir 365 días al año.  No descanso nunca. No sé que es un fin de semana, no me tomo vacaciones. 

Naturalmente cuando hablo de escribir me refiero no solo a la escritura. Si no también a la actividad paralela del sistema cardiovascular que riega la sangre del escritor, que es la lectura. Al mismo tiempo procuro seguir el mandamiento de Hemingway: Mezclarse estrechamente con la vida. 

Así que dedico, desde hace por lo menos 65 años, prácticamente la totalidad de mi tiempo a escribir, a leer y a mezclarme con la vida.

¿Qué le queda por hacer a sus 84 años?

La vida no se planifica, se descubre en el carpe diem, en el hic et nunc. La vida es el aquí y el ahora. Me queda por hacer todo aquello que se me irá ocurriendo mientras esté vivo. 

Respecto a mi vida de escritor, mi obra es una cadena de anillos eslabonados. Cada nuevo anillo está vinculado con el anterior y nace de él. Desde ese punto de vista sí tengo ciertamente planificada mi obra, que es esencialmente autobiográfica y que, por lo tanto, consiste fundamentalmente en poner término a la redacción de memorias. Llevo escritos dos volúmenes: El primero de infancia y adolescencia (‘Esos días azules: memorias de un niño raro)’ y el segundo que ha salido hace apenas unos meses (‘Galgo corredor: Los años guerreros (de 1953 a 1964’) . Estoy ya urdiendo los primeros pasos para la redacción del tercero. Si no cambio el título se llamará ‘Una flor amarilla: Los años guerreros’

Mi propósito es que, además de esos tres primeros volúmenes, haya por lo menos dos o tres más. Naturalmente esto es un ejercicio de optimismo porque soy un escritor lento, aunque trabajo mucho y la gente cree que soy rápido. Si calculo mínimo un par de años para cada volumen de mis memorias y me faltan por escribir tres o cuatro…Pues eso significa que doy por hecho que voy a estar vivo y con la cabeza y el corazón despierto ocho o nueve años más, lo cual seguramente es un alarde de optimismo, pero en fin, ahí andamos.

«El problema estriba en la inmundicia universal, y sobre todo, hispánica, en la que se ha convertido la televisión.»

¿Sería posible realizar hoy programas como ‘El Mundo por Montera’ o ‘Negro sobre blanco’?

Posible sí que sería. Éxito te aseguro que si se hicieran tendrían mucho. Porque en estos momentos gran parte de esos programas se pueden ver en Youtube y las cifras de audiencia son enormes y van en aumento. Además esas personas agradecen sorprendidas que hubiera una época, allá por el pleistoceno  en la que en televisión se podían hacer programas así. 

Mi primer programa de televisión de ese tipo fue en 1976. El último ha sido hace dos años, ‘Libros con uasabi’, y también tuvo cierto éxito. Obviamente el éxito que tienen este tipo de programas, que tampoco es que te vayan a ver millones y millones, pero sí teníamos bastante audiencia.

El problema no estriba en los libros o en quién hace este tipo de programa. El problema estriba en la inmundicia universal, y sobre todo, hispánica, en la que se ha convertido la televisión. En la televisión actual en España es sencillamente imposible hacer esos programas y me temo que va ser cada día más difícil. 

Fernando Sánchez Dragó entrevista a Rafael Sánchez Ferlosio en ‘Negro sobre blanco’.

«Las ideologías consisten en meter las ideas en el congelador y convertirlas en cubitos de hielo por los siglos de los siglos.»

¿Tiene una ideología?

¿Cómo voy a tener ideología? Yo soy un hombre libre que va construyendo su vida al hilo de los acontecimientos y por lo tanto soy un casuista. En algunas cosas puedo coincidir con la izquierda, muy pocas. En otras puedo coincidir con la derecha, pero ¿cómo voy a coincidir con la derecha si estoy en contra del desarrollo económico y creo que debemos retroceder en lo económico y en otras muchas cosas? 

Toda mi vida he procurado tener ideas, y las ideas son incompatibles con las ideologías. Porque las ideologías consisten en meter las ideas en el congelador y convertirlas en cubitos de hielo por los siglos de los siglos. Así que, por supuesto, no solo no tengo ideología sino que creo que quien la tenga es un imbécil.

¿Queda algo sin ideologizar?

Quedan algunas personas, pocas, porque si he hablado de que un señor que tiene ideología es un imbécil pues inmediatamente tengo que añadir que España es uno de los países de la tierra en los que hay más tontos. Por lo tanto sí, alguno quedará y yo conozco algunos, yo mismo quedo. A lo mejor vosotros mismos si os habéis dirigido a mí y me habéis hecho esta pregunta. No somos cuatro gatos.

«El aborto me parece el peor de los asesinatos posibles»

Por ejemplo, usted está muy en contra del aborto. La masa asnal le tildará de católico retrogrado, pero ¿Cree en Dios?

La masa etiqueta, es una de sus tareas fundamentales. Es muy fácil decir “los católicos están en contra del aborto. Tú eres antiabortista y por tanto eres católico.” Pues no, además de los católicos hay muchísimas otras personas que también están en contra del aborto. 

Yo no estoy en contra del aborto por tener una determinada ideología. Estoy en contra del aborto porque, no solo me parece un asesinato, sino que me parece el peor de los asesinatos posibles. En él se implica a alguien completamente inocente del asunto que ha llevado a esa persona a abortar y además no puede defenderse de ninguna manera. Es decir, se asesina a una vida que está encerrada en el útero, me parece una forma de terrorismo. 

El terrorismo no es matar a una persona. El terrorismo es matar a una persona que no tiene nada que ver con la guerra que se esté librando y que conduce a ese terrorismo. Es decir, en una guerra a los soldados nadie los acusa de terroristas, hay unas determinadas leyes del juego. 

Entonces, el aborto me parece sencillamente una reedición de lo que en las culturas antiguas, en las culturas aztecas o incas, que tanto defienden ahora algunos, eran los sacrificios humanos. El aborto es un sacrifico humano y, por lo tanto, me parece que cualquier persona decente y con dedos de frente tiene que estar radicalmente en contra del aborto. Yo jamás votaría a un partido abortista.

Me preguntaban si creía en Dios. Lo he dicho muchas veces. Yo soy un hombre muy religioso. A mí lo que más me interesa de cuanto el planeta Tierra contiene es el espíritu religioso, porque me parece que es el único que se plantea a lo largo de la historia y de la evolución biológica de los seres humanos las grandes preguntas: “¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos?”

Por tanto a mí el fenómeno religioso me interesa una barbaridad. Eso no significa que yo pueda identificar el fenómeno religioso con la aparición de Iglesias de ninguna religión concreta. Yo no creo en un Dios concreto. No creo que exista el Dios externo a la creación, con barba y una especie de ojo triangular que todo lo ve. Al que nos ha acostumbrado la iconografía de las religiones monoteístas. Pero tampoco creo en los dioses del hinduismo aunque yo soy bastante hinduista por filosofía. No creo que exista Vishnu, Brahma o Shiva. No creo en ningún dios pero pienso que la creencia en Dios es positiva para las relaciones entre los seres humanos. 

Y sí creo que existe algo parecido a un Dios. Algo a lo que los paganos llamaban Anima Mundi, el alma del mundo. Lo que el filósofo Bergson llamaba Élan vital, el impulso de energía que todo lo alimenta, eso existe. El alma del mundo existe. El mundo es un sistema inteligente, omnipotente y omnipresente. 

Creo en el Anima Mundi pero en ningún otro Dios. Tampoco los excluyo. La única actitud científica ante el problema de Dios es no pronunciarte. No hay nada que demuestre su existencia ni tampoco lo contrario. Dejémoslo como algo que es positivo para los seres humanos. 

Por lo tanto respetémoslo porque es uno de los grandes tabernáculos de lo sagrado. Y lo sagrado es lo sublime. Lo sagrado es la Sophia Perennis. Lo sagrado es lo que no está sujeto a paradigmas. Lo sagrado es lo que permanece y dura. Y nada necesita más el mundo actual que recuperar el espíritu de lo sagrado.  

«El Partido Socialista se ha vendido a los comunistas por motivos electoralistas para mantenerse en el poder.»

Usted conoce bien el comunismo, ¿Hay comunismo en España? 

No es excesivamente exagerado decir que el actual Gobierno es un gobierno socialcomunista. Lo es fundamentalmente por la parte del Gobierno que depende de los podemitas, que es abiertamente socialcomunista. Iría más lejos, es abiertamente estalinista. Al mismo tiempo la parte no estalinista del Gobierno, que está representada por el Partido Socialista, se ha vendido a los comunistas por motivos electoralistas para mantenerse en el poder. En estos momentos creo que existe un Gobierno socialcomunista

Además por desgracia al final, como parece ser que va ser, ese idiota universal que se llama Biden se va hacer con la presidencia del Gobierno más poderosa de la Tierra y también en Estados Unidos va a haber algo bastante parecido a un gobierno socialcomunista.

El Comunismo no puede desaparecer porque el comunismo, aparte de un dislate contra la inteligencia y contra los sentimientos, es algo que anida en el corazón humano desde que los cristianos se cargaron el Imperio Romano. Los cristianos eran, en su época, podemitas y decían cosas extraordinariamente parecidas a las que ahora dice ese Papa satánico que es el Papa Francisco. El mal anida en el corazón humano y, por lo tanto, siempre hubo comunistas, hay comunistas y siempre habrá comunistas.

Verdaderamente es portentoso que después de los cien millones de personas limpiamente asesinadas por Stalin y por otros comunistas, y me quedo corto, todavía haya idiotas que se proclamen comunistas. 

Lo que pasa es que no se proclaman comunistas. Ser comunista ahora no tiene nada que ver con ser comunista en 1917 cuando asaltan el Palacio de Invierno. El comunismo lo único que pretende es el poder, nada más. Lo único que mueve a los comunistas es el afán de poder sobre otros seres humanos. Por eso hablan de crear el hombre nuevo, de adoctrinarnos, de guiarnos, de ponernos el tacataca etcétera. Para dominarnos y apoderarse de nuestras propiedades.

Ese comunismo ahora se ha hecho ecologista, feminista, progre…Se ha hecho tantísimas cosas, que conocemos perfectamente, porque quiere mantenerse en el poder. Son como empresas petrolíferas que continuamente, por medio del fracking, perforan el planeta, tratando de conseguir nuevas bolsas de petróleo.

Los neocomunistas, o la neoizquierda en general, renuncia a la lucha de clases y a todo lo que había sido su ideario tradicional. Entre otras razones porque la lucha de clases ya no existe. Lo que antes se llamaba proletariado ahora es clase media. Se han quedado sin electorado y buscan, prospectan y perforan las capas del electorado, intentando encontrar nuevas bolsas de electores. Todo les vale con tal de que reporte votos.

«La mayor campaña de agitación y propaganda contra una persona de la historia de la humanidad ha sido contra Trump.»

Me ha hablado de Biden, ¿Cree que ha habido fraude en las elecciones estadounidenses?

Entramos otra vez al mundo de las fake news, de las noticias , de lo que es verdad…Una vez más nos vamos al verso de Campoamor: “Nada hay verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira.” 

Que algo así, tal como está sucediendo iba a suceder yo ya lo sabía. Y lo sabía hasta tal punto que lo tengo escrito y se puede demostrar. La izquierda es, de todas las fuerzas políticas, la menos democrática que existe. Porque es arrogante. Se arroga la superioridad moral y por lo tanto no puede admitir una derrota. 

Todo el mecanismo plutocrático, económico y de multinacionales que está detrás del partido demócrata americano no puede permitir que  gané Trump: El horror de los horrores, el hombre más calumniado del planeta, el hombre contra el cual se ha desencadenado mayor número de fakes, de bulos, de calumnias e injurias en la historia de la humanidad.

La mayor campaña de agitación y propaganda contra una persona de la historia de la humanidad ha sido contra Trump, el segundo es Putin. No podían tolerar una derrota. Esa derrota, evidentemente, se estaba produciendo. Si el recuento de votos de Michigan y Wisconsin hubiera terminado antes de que terminase el de Florida y Texas no se hubiera producido esa extrañísima reacción de las decenas de miles de votos que de repente surgieron de la nada, que empezaron a llegar y que, según nos cuentan, eran todos unánimes a favor de Biden, lo cual, evidentemente no es verosímil. 

A lo mejor estoy cayendo en la conspiranoia, no sé. Pero en caso de que eso sea cierto yo te digo: “Sí, ha habido un fraude, ha habido pucherazo.” Pero qué duda cabe que como mi volición, mi voluntarismo y mis deseos están con Trump, a lo mejor estoy haciendo una interpretación interesada de todos esos hechos, que, verdaderamente, le ponen a cualquier persona mosca. Dan mucho que pensar.

Tengo entendido que usted ha comido cárcel por luchar contra el franquismo. ¿Qué hubiera pensado en los 60 si le hubieran dicho que hoy sería visto por la masa enfurecida como un facha?

Se me habrían puesto los pelos de punta. A mí y a todos los que intervenimos en aquellas algaradas contra Franco. No solo estuve en la cárcel, estuve bastantes meses. Tengo un pedigree penitenciario bastante vistoso: Tuve cinco procesos, entré en la cárcel cuatro veces, estuve en ella 17 meses, en Carabanchel, ocho meses de prisión domiciliaria, muy parecida, por cierto, al estado de confinamiento al que nos lleva la pandemia, y casi siete años en el exilio. 

Te puedo decir que yo sigo siendo el mismo, no he cambiado. Lo que ha cambiado es el comunismo, la izquierda y la sociedad. Si yo he apoyado en un determinado momento a VOX y a Santi Abascal es exactamente por las mismas razones por las que en 1954 me metí en el Partido Comunista. 

«Que me llamen facha significa que sigo siendo el que soy, que sigo siendo fiel a mis ideas y más importante aún: Significa que soy capaz de defenderlas en público.»

¿Se puede ser hoy alguien con sentido crítico sin ser tildado de políticamente incorrecto?

Es completamente imposible. Yo ya sé que cualquiera de las cosas que te he dicho a lo largo de esta charla, no solamente las que tengan mayor cariz político, inmediatamente será tildada de incorrecta políticamente. Pero no solo eso, será tildada de facha. 

Pues muy bien, como todo está patas arriba y como el mundo se ha vuelto del revés….Ser facha, que hasta ahora era un insulto, desde hace ya unos años se ha convertido en un elogio, a mí me encanta que me llamen facha. Eso significa que sigo siendo el que soy, que sigo siendo fiel a mis ideas y más importante aún: Eso significa que soy capaz de defenderlas en público.

¿Qué es la batalla cultural? 

Es una expresión bastante vaga, difusa y confusa. La batalla cultural ha existido siempre. Existía cuando los comunistas estaban en el poder, cuando los cristianos se echaron a las catacumbas de Roma, en el Renacimiento, con el enfrentamiento entre el Islam y la Cristiandad, entre los liberales e intervencionistas, entre Keynes y anti-keynistas…

Siempre se ha dado esa batalla cultural. Lo que pasa es que la cosa ha llegado a tales extremos que verdaderamente estamos caminando a pasos agigantados no ya hacia el mundo de Orwell, eso se nos ha quedado muy atrás. 

Lo que está sucediendo ahora va mucho más lejos de lo que Orwell en ‘1984’ supuso. Ante eso hay que retirarse a una celda monástica y decir “ahí os las den todas” o intentar dar esa batalla cultural, porque es la batalla de las ideas. Y desde ese punto de vista está cargada de sentido. 

No es una casualidad que en Estados Unidos exista la ‘Heritage Foundation’, que en España se haya fundado ‘Disenso’, que ahora incluso el Partido Popular haya hecho otra fundación o que el PSOE tenga la ‘Fundación Pablo Iglesias‘. 

Por supuesto esa batalla existe. Existía ya antes de que ahora le hayan puesto nombre. Y va ser cada vez más intensa el futuro.

Ya que cita a Orwell y su ‘1984’ ¿Qué le parecen las nuevas medidas del Gobierno para perseguir lo que ellos llaman “desinformación”?

Es lo que antes llamaba Franco “limitaciones expresivas” y es lo que antes el Vaticano llamaba “El Índice de libros prohibidos”. Es una monstruosidad, un punto crucial en el progresivo proceso de totalitarismo al que nos está llevando este Gobierno. Me estremece. Habrá que dejar de escribir, de leer, de pensar… Habrá que dejar de opinar y habrá que dejar de informar. 

¿Qué opina del culto a la personalidad?

Hay distintas maneras de rendir culto a la personalidad. A la antigua manera. La de rendir culto a la personalidad de Stalin o a la de Hitler. Eran maneras cargadas de dolo y mala intención, cargadas de manipulación y adoctrinamiento. 

Luego existe eso que llamamos grandes hombres. Ha habido muchos y ojalá haya todavía más. Grandes escritores, grandes filósofos, grandes músicos, grandes pintores, a veces incluso grandes políticos, eso ya pasó a la historia. 

Es normal que aquel que es grande por su talento, por su genialidad, por su honradez, por su audacia, que es grande por lo que son sus virtudes morales, científicas y estéticas, que son cosas que van siempre unidas al ser humano, produzca un culto hacia su persona. 

Don Miguel de Cervantes Saavedra escribió un libro que se llama ‘Don Quijote de la Mancha’. La genialidad que surgió de ese libro provocó que surgiera un culto que sobrepasa las fronteras y los siglos a don Miguel de Cervantes Saavedra, es solo un ejemplo. Bienvenido sea el culto a la personalidad cuando ese culto se pone en marcha en función de los merecimientos de la persona que lo recibe.

«La gente se arrodilla ante todo lo que aparece en televisión y convierte a Fernando Simón en un héroe. Es lamentable pero en fin, este es el mundo.»

En contraposición a esas figuras que sí merecen ese culto, ¿Qué le parece el endiosamiento de figuras como pueda ser la de Fernando Simón?

Lo de Fernando Simón es un delirio más. Ese señor tendría que haber sido cesado o haber dimitido hace ya mucho tiempo. Pero bueno al fin y al cabo es una anécdota. Anécdota que está en relación con la desaparición, precisamente, de lo sagrado. 

El mundo durante milenios tenía la historia sagrada. En la historia sagrada se forjaban personajes míticos. La mitología no es más que un sistema de pedagogía para enseñar a la gente las virtudes éticas y estéticas. Esos mitos eran Aquiles, Ulises, Quetzalcóatl, Buda, Jesús de Galilea, etcétera. Eran los grandes nombres, muchos de ellos sencillamente mitológicos, que no tenían un respaldo histórico sino simbólico. Esas eran las personas cuyo ejemplo se proponía a los niños, a los adolescentes, a los seres humanos para, por medio de la imitación, intentar ser como ellos. Todos esos seres han sido hurtados a la enseñanza. 

Hace unos años me pasó algo que me estremeció. Unas navidades en la casona de Castilfrío de la Sierra estaba reunida toda la familia. De repente surgió en una conversación el nombre de Adán y Eva. Mi nieto mayor, que tendría unos ocho años pero iba al cole y era espabilado, además había nacido en el seno de una familia ilustrada…se volvió y nos dijo: “¿Y esos quiénes son?”.

No sabía quiénes eran. Imagina si le preguntas quién era Aquiles, Ulises, Sansón o Hércules. Han desaparecido los grandes modelos y el niño, el adolescente y los seres humanos en general tenemos necesidad de modelos virtuosos de los cuales inspirarnos y a los cuales imitar…La desaparición de los personajes míticos, de lo que el mitólogo Campbell llama “El héroe de las mil caras” que se reproduce y se reproducía prácticamente en todos los lugares de la tierra, naturalmente con nombres diferentes, supone inmediatamente que se rellene el hueco…aparece un futbolista como Messi o Ronaldo y es el nuevo héroe y queremos  ser como él. Entonces, aparece el señor Fernando Simón que está todos los días a todas horas en televisión y la televisión se ha convertido en el nuevo tabernáculo de las nuevas Iglesias. La gente se arrodilla ante todo lo que aparece en televisión y convierte a Fernando Simón en un héroe. Es lamentable pero en fin, este es el mundo.

Ahora que habla de su familia ¿Es mejor padre, amante o marido?

Las tres cosas suelen tener ciertas vinculaciones entre sí. Como amante…Voy a ser un poco chulito o presumido. No lo puedo demostrar porque soy un caballero y no puedo revelar el nombre de esas damas. Pero me remito a lo que dicen de mí las mujeres que han tenido trato conmigo, que han sido muchas. O lo que dice de mí mi novia actual, que es periodista y escritora por cierto, que tiene 27 añitos y con la que ya llevo tres años largos, o sea que no es flor de un día. 

Realmente como amante me dan sobresaliente cum laude, pero claro, no lo puedo demostrar. Si lo digo suena a fanfarrón pero con 84 años no voy a fanfarronear porque sería un idiota.

Como marido creo que he sido siempre bueno en potencia. Estoy siempre de buen humor, soy una persona alegre y divertida. De hecho, las mujeres cuando se separaban o me separaba de ellas siempre decían: “Lo que más voy a lamentar ahora es que me voy a aburrir mucho.” Tengo buen talante, nunca castigo a nadie, jamás en mi vida he ejercido malos tratos sobre nadie, soy pacifico, cuido de los míos, trabajo para ellos, los alimento…Todo eso me convierte en teoría en un buen marido. 

Sin embargo, también es verdad que tengo algo que parece contradecir este juicio y es que soy y he sido siempre un marido infiel. Me parece lógico. Uno no va a estar todos los días comiendo el mismo plato ¿no? Es lo normal que a lo largo de la vida un varón vaya probando distintas mujeres y una mujer vaya probando distintos varones. Y si ese varón o esa mujer son homosexuales lo mismo. 

En el imaginario de lo que es el amor y la pareja se ha introducido de una forma totalmente abrupta ese concepto de la infidelidad. A mí me parece demencial porque lo que hay que ser es leal. Yo la deslealtad no la perdono, ni en una mujer ni en un hombre. No la perdono en nadie, ¿Pero una infidelidad? Por el amor de Dios, no solo la perdono sino que la permito y la aliento. Me gustan más las mujeres infieles que las fieles. Me gusta más eso que llaman las mujeres indecentes que las decentes. Yo creo que eso me convierte además en un buen marido. Mejor marido todavía. Porque además de las otras virtudes de buen marido soy tolerante y permisivo. Dejo que hagan el amor, bueno el amor… dejo que follen. Hacer el amor y follar son cosas distintas. Les dejo que follen, si les apetece, con otros hombres, así que soy el marido perfecto. Pero no todas las mujeres lo han entendido así, siempre por culpa de la dichosa infidelidad, que reconozco me ha caracterizado. 

Como padre tuve dificultades para convertirme en tal porque no tuve padre. No es que no lo tuviera, pero a mi padre lo asesinaron al comienzo de la guerra civil, aproximadamente un mes antes de que naciera yo. El padre, a lo largo del contacto con los hijos, les va enseñando muchas cosas, entre ellas, el ser padre. 

Yo no recibí ese aprendizaje  y cuando yo me convertí en padre lo hice a una edad tempranísima. Como la primera vez cometí el disparate de casarme en la cárcel cuando tenía 21 añitos pues imagínate… Me convertí en padre a los 22. Entonces, efectivamente, aquel primer hijo, que es mi hijo mayor, que por cierto yo siempre digo que tengo un hijo de mi edad, porque tiene ya 61 años…Bueno pues con ese hijo, hasta que él tuvo aproximadamente 15 años, no fui un buen padre porque me fui al exilio…Porque me olvidé de ese hijo y realmente me ausenté de su vida hasta que reanudé los contactos. Esa primera experiencia no fue en su primera fase una experiencia de buena paternidad. Lo fue de mala, en realidad. 

Luego, en cambio, tengo otros tres hijos. Los tengo de todas las edades,Ya he hablado del que tengo de mi edad. Pero es que tengo otra de 50, que es Ayanta, escritora como yo. Luego Aixa, profesora. Y esa criatura de 8 años maravillosa. Mi Lobito que tengo ahora, que es Akela. Y yo te aseguro que por todos ellos lo he dado todo. He trabajado, he viajado, he mantenido el fuego del hogar, he sido padre, madre, abuelo, abuela, primo, sobrino, comadrona… He hecho por ellos todo lo que se pueda hacer, así que una vez más vuelvo a decirte: Sí. Soy y he sido un buen padre.

Sánchez Dragó posa junto a la foto de su padre y su hijo Akela. Dani Pozo

«Ha empezado una nueva etapa que, probablemente, sea la etapa de la séptima extinción.»

¿Es difícil hoy estar informado y no lobotomizado?

Es prácticamente imposible. Me sucede como el mito de Sísifo: Me repugna leer la prensa actualmente pero, sin embargo, estoy obligado a leerla porque escribo cinco columnas a la semana, intervengo en cinco programas de radio y si no leo la prensa no encuentro temas en los que hincar la pluma o hincar la lengua. 

Entonces leo la prensa, me repugna, vomito y tengo que volver a leerla para poder seguir escribiendo mis columnas y seguir opinando en la radio. Eso es el mito de Sísifo. Es un tormento, de verdad, pero claro, es que es imposible estar informado. Ahora encuentro en la prensa o en las propias redes algo que me interesa y a la hora de escribir sobre ello titubeo. Digo: “¿Esto será verdad, será un bulo, será un fake, será posverdad, será prementira, será posmentira? ¿Qué diablos es esto?”

Nos han sumido en tal confusión, causada directamente por lo que yo llamo la araña, Internet. Es el mayor enemigo contra el cual yo estoy en armas. La información ya se ha vuelto imposible por exceso de información y de desinformación. Así que se acabó, se acabó la prensa. Como se acabó la literatura, como se acabaron los libros y tantas otras cosas. El Corte inglés, que vendía la mitad de los libros que se venden en España, ha cerrado todas sus librerías menos una. La Fnac ha reducido al 10% la superficie dedicada a los libros. Cierran las librerías y nadie lee. 

¿Pero cómo van a leer los chicos de internet? ¿Cómo van a leer los milenials, los centenials, los de la X, los de la Y, los de la Z, los de qué sé yo, si no ven más allá de los mensajitos esos de twitter, de los chats y de las redes? Si a los 140 caracteres clickan, cambian…Solo saben escribir en 140 caracteres. Si Cervantes hubiera nacido en esta época ‘El Quijote’ hubiera sido: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…” y se acabó. Ya no habría más Quijote.

No saben escribir y por lo tanto no saben leer. Y no saben leer y por lo tanto no saben escribir. Todo esto ha muerto. Ha empezado una nueva etapa que, probablemente, sea la etapa de la séptima extinción. Y eso significa que la historia de los seres humanos se va acercando a su fin. Eso no quiere decir que tú o yo la vayamos a ver porque naturalmente son macroprocesos lentísimos que pueden durar siglos, si no milenios. Pero en fin, la historia del ser humano está empezando a terminar.

¿Cree en la democracia?

Pues no. Yo no soy demócrata y además no lo oculto. Si antes hubiera dicho esto se me habrían comido. Ahora ya no. Ahora la gente lo entiende porque cuando yo digo que no soy demócrata quiero decir que no soy demócrata por sufragio universal. 

El sufragio universal es un disparate. Es un abuso de la estadística por el cual el voto de Einstein sería exactamente igual al voto de Jack el Destripador. Yo soy meritócrata y por lo tanto no puedo defender la actual forma de la democracia, que se ha convertido en una nueva religión tan irracional e insensata como las demás.

¿Queda bravura en España?

¿Qué va a quedar? ¡España es un país de borregos! Es el país con mayor número de borregos de la historia de la humanidad . España es un país sumiso. Yo siempre digo que escribir o hablar obliga a generalizar, a exagerar, a cargar la suerte, obliga, además, a citar opiniones o cosas que han escrito otras personas antes que tú. Si yo digo que España es un país lleno de borregos, evidentemente estoy generalizando. Es verdad que no todos los españoles son borregos pero también es verdad que hay el número suficiente de borregos en España como para que, en esa cesta de las manzanas podridas, parezca que las manzanas podridas tienen más peso que las que no lo están. 

La bravura española ha desaparecido. Y no sabes hasta qué punto lo lamento. Yo he sido muy crítico, y cada vez lo soy más, con España y con la idea de España. Por otra parte me doy cuenta de que he dedicado gran parte de mi obra literaria, y por tanto de mis desvelos y de mis horas de trabajo, a España:

Empiezo con una España buena, que era la España mágica: ‘Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España’. Se sigue publicando hoy día. Es el único libro que lleva 50 años en las librerías. En fin,  me tomo el trabajo de escribir y lo hago sobre esa España mágica.

Luego escribo el libro ‘Muertes paralelas’, sobre el asesinato de mi padre, que es una reflexión, en definitiva, también sobre España y sobre la Guerra Civil. Me encuentro con una segunda España malísima. La España cainita, la España de la aristofobia, de la envidia, de las guerras civiles. 

Después, de ese libro brota un tercer libro de ensayos. Muy borde, muy agrio y antipático: ‘Y si habla mal de España… es español’, donde expongo las razones, de la razón y del corazón, que me llevan a lamentar haber nacido en España. Ya tenemos otra España mala, la España hortera, llevamos tres. 

Luego, por una serie de circunstancias me pongo a escribir la historia de Luis Roldán, el director general de la Guardia Civil… Me meto en otro libro que trata de la España de la corrupción. Una cuarta España, mala también, la cuarta: Corrupta.

De repente, hace tres años o así estaba en un avión que iba dirigido a Las Palmas, cuando todavía uno podía coger aviones para cambiar de región, para presentar precisamente el libro de ‘La canción de Roldán: Crimen y castigo’. Y me doy cuenta en el avión, y me quedo verdaderamente perplejo porque ya tenía una edad. Digo: “Coño, me falta otra España, una quinta España que es buena y cerraría el eslabón iniciado por Gárgoris y Habidis.” Y esta España sería la España heroica, la España brava a la que te has referido. Esa España existe y es buena. 

Para culminar mi obra sobre España tendría que escribir esto pero carajo, escribir eso me lleva a algo parecido a lo que me llevó cuando me puse a escribir ‘Gárgoris y Habidis’: Siete años de trabajar de sol a sol, 20.000 libros leídos, y 2.000 páginas escritas con voluntad de estilo. O sea, una tarea que probablemente ya no está al alcance de una persona que tenía la edad que tenía yo hace tres años. Pero, efectivamente, esa España brava existió y ha dejado de existir.

Por cierto. A mí siempre me ha gustado jugar con la idea de la muerte, algo que a la gente no le gusta y le sorprende. Fíjate que tontería, ¿Por qué no vamos a hablar de la muerte si es lo único seguro que hay en la vida? 

Naturalmente no solo he comprado mi tumba, que está ahí en Castilfrío de la Sierra, a 50 metros de mi casa, ya preparadita. No solo tengo un ataúd enfrente de la mesa en la que escribo cuando estoy en Soria, sino que ando buscando epitafios. Y claro, al fin y al cabo soy escritor y se me han ocurrido muchos, algunos bastante ocurrentes. Encontré hace algún tiempo el epitafio que figura en la tumba de Richard Ford, uno de esos ingleses que, como George Borrow, se dedicó a recorrer la España romántica del s.XIX, indagando en las cosas de España, y dedicó toda su vida a indagar en las cosas de España, hasta el extremo de que su libro más conocido, un libro muy bueno por cierto, es un libro que se llama ‘Cosas de España. Bueno pues el epitafio de este escritor es, dicho sea en latín: ‘acerrimus indagator rerum Hispaniae’. Es decir “Acérrimo indagador de las cosas de España”. Ese epitafio a mí me viene al dedo y es posible que me decida por él a la hora de preparar la lápida en mi tumba, que es lo único que me falta por hacer.

«Quien no sabe quién es no ha nacido. Ha nacido muerto. Ha vivido en vano.»

¿Qué sería lo más parecido al Infierno para Fernando Sánchez Dragó? 

No ser quien soy. No haber averiguado quién soy. No en balde, toda la sabiduría del mundo antiguo se centra en el famoso “Nosce te ipsum”, que estaba inscrito en el acceso al santuario iniciático de Delphos.

Quien no sabe quién es no ha nacido. Ha nacido muerto. Ha vivido en vano. Saber quién eres significa que sabes para lo que has nacido, que sabes que tienes un destino, una finalidad, un objetivo. Y averiguas, por una parte lo que quieres hacer, y por otra lo que debes hacer, y se produce una confluencia magnífica que es la confluencia entre el querer y el deber. 

Haces lo que debes y al hacerlo estás haciendo lo que quieres. El resultado de esos dos sumandos es felicidad. Por lo tanto quien no tiene esa felicidad está en el infierno, para mí el infierno sería no saber quién soy.

¿Y al Paraíso?

Desde hace unos cuantos años dirijo unos encuentros filosóficos llamados ‘Encuentros Eleusinos’. El tema central de uno de esos encuentros de hace un año y pico era el orgasmo. El título de ese encuentro era “El orgasmo o el rostro de Dios”. 

Para mí lo más cercano a la felicidad que he conocido en la vida es cuando estás haciendo el amor, no digo follando, digo haciendo el amor, con una mujer que amas y te ama y os estáis mirando a los ojos y en ese momento ella tiene un orgasmo, como son los orgasmos de las mujeres, que son la hostia, muy superiores a las eyaculaciones de los varones, y el varón tiene una eyaculación. 

Ese momento en el que un hombre que ama a una mujer y una mujer que ama a ese hombre están cruzando sus miradas y orgasman y eyaculan al mismo tiempo, eso es el rostro del Dios, eso es la felicidad. Eso es el Cielo.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

Un comentario en “Fernando Sánchez Dragó: «La actual forma de democracia se ha convertido en una nueva religión tan irracional e insensata como las demás»

  1. Tipo raro el entrevistado. Dice no tener ideología y luego se manda una lista de creencias, apreciaciones, juicios de valor y sentencias que en cualquier lugar del mundo y en forma inevitable conforman ¡una ideología! Eso que todo el mundo tiene aunque no lo sepa. Que es, parece, el caso de este compadre. La confusión tal vez provenga de creer que no tener una definición política es no tener ideología. Además, hay una que es la dominante (sí, aunque suene muy de «izquierda») y que tiene que ver con la cultura a la que se pertenece: son sistemas con contenidos que ya existen, que estaban antes de que los individuos las tomaran como propios. Sólo se adhiere a ellos, simplemente.
    Estar en contra del aborto, defender a Trump, no creer en la fidelidad conyugal, pregonar claros sentimientos paternos, conforman un sistema de creencias, que es una ideología. Hasta aquí lo didáctico, si se me permite. Luego, vendrán los que intentando ir más allá, etiquetan: esas cosas en las que el personaje cree o defiende pueden conformar una ideología de izquierda, conservadora, de derecha, fascista, machista, etc. Muchos de ellos le marcarían la contradicción entre aceptar la infidelidad (ideología progre) y estar en contra del aborto (de derechas). Yo personalmente creo que esos encasillamientos sirven más para descalificar que para entender y por eso no lo juzgo -como él hace con «los que tienen ideología».
    Por otra parte, llama la atención la liviandad con la cual menosprecia luchas como las del ambiente y el feminismo -con todos sus excesos- a las que identifica como una nueva izquierda, y las compara con ¡el fracking!, una lucha ambientalista sostenida por muchísima gente de a pie en diversos lugares del mundo. Otra vez, graciosamente contradictorio, por lo menos. Finalmente, rescato su referencia sobre la democracia: coincido en que está agotada, aunque no por la razón formal del valor del voto y la meritocracia, sino por una cuestión más útil para las gentes: la incapacidad que ha demostrado un sistema que se ha transformado en mero electoralismo, para dar respuestas a las demandas de las personas a través de los derechos. En fin, quizá el entrevistado -al que no he tenido el gusto de leer- no sea más que otra muestra de la «cultura de la época»: confusión y mezcolanza de ideas. De cualquier manera, me cae simpático y me tomaría unos vinos en una charla sobre bueyes perdidos.

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