Alfonso Rojo: “El PSOE se ha convertido en una agencia de colocación donde todos son culpables”

Charlamos con un trotamundos, un periodista que durante muchos años se jugó el tipo cubriendo distintos conflictos armados, y que más tarde lo hizo en los platós de televisión. Una persona que gustará más o menos pero que, desde luego, siempre da mucho de qué hablar.

Hablamos con el director de Periodista Digital: Alfonso Rojo.

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Supongamos que se encuentra ante un auditorio que le desconoce por completo, ¿cuál sería su carta de presentación?

Después de muchos años dando vueltas por el mundo, como medida de prudencia para no quedarme con la mano tendida o colgado de la brocha siempre es importante presentarse.

Diría que soy Alfonso Rojo, periodista. He estado durante 30 años dedicado al reporterismo de guerra en cuerpo y alma, dando tumbos por el mundo de desastre en desastre, siempre creados por los seres humanos. Y ahora dirijo un medio en internet.

Una parte importante de la progresía que le insulta a diario en twitter habla de usted como si fuera un juntaletras sensacionalista que no ha trabajado en su vida ¿Cree que la gente conoce su trayectoria?

No lo sé. Pero esa preocupación por lo que piensan de ti es ‘pequeño burguesa’, estamento al que no pertenezco. No voy a decir que me dé euforia ver que se meten conmigo, pero me importa un comino. Me da exactamente igual. Suena muy pretencioso pero no corresponde a mi perfil personal, ni a mi origen social ni a mi formación…Me da igual.

Respecto a que no me conozca la gente, me podría quejar si la gente supiera quién era Miguel Ángel Blanco o qué ocurrió en la casa cuartel de Zaragoza, o simplemente si supieran en qué año murió Franco.

En una sociedad en la que una parte sustancial de la población, no sólo la más joven, no sabe porqué mataron a Miguel Ángel Blanco o qué gemelas mataron en Zaragoza o que entienda y dé por buenas las mentiras de quienes pactan con ellos…A mí ni me debe ni me puede preocupar que no sepan quién es Alfonso Rojo.

¿En qué momento decide que quiere cubrir guerras?

El mío es un caso extraño. Tuve una vocación temprana. Normalmente hasta que no llegas a la universidad y empiezas a definirte no ves hacia dónde vas.

Yo nací en el año 1951, en una España en la que había básicamente tres o cuatro carreras. Lo habitual en la gente de mi generación, en una España muy distinta a la actual, era querer ser como tu padre.

Yo estuve interno en un colegio en Alemania en 1960. Ví una película de Hitchcock (que ponían en inglés y no la entendí muy bien, las cosas como son) y el protagonista me fascinó.

La película era Foreign Correspondent y el protagonista era periodista. Deshacía una red de nazis, sobrevivía a un accidente aéreo, tenía una Luger, una gabardina, una novia espectacular…Yo pensé que si eso era ser periodista, quería serlo. Entonces siempre quise ser periodista.

Hice derecho y periodismo a la vez. En cuanto pude, en 1976, que el periodismo cambiaba completamente en España, apliqué para entrar en ‘diario16’, que hacía la sombra de la gran revista ‘Cambio16‘. Aunque entré como fotógrafo, porque no me dieron otro puesto, desde el primer momento quise ser enviado especial. Lo fui durante más de 30 años.

Tuve mucha suerte. Es fundamental en la vida, y en esta profesión muchísimo más.

¿Se arrepiente de alguno de sus viajes?

En la vida cuando vuelves la vista atrás te arrepientes de cosas que no has hecho bien, de oportunidades que has dejado pasar. Pero como canta Frank Sinatra en ‘My Way’: «Regrets, I’ve had a few / But then again, too few to mention»

No me arrepiento de mucho. Fui un niño feliz, el mayor de nueve hermanos. El internado en aquella época era durísimo pero no lo recuerdo con dolor. La mili tampoco la recuerdo con espanto. Y lo he pasado muy bien en la vida.

Me he equivocado muchas veces pero en general no tengo reproches. He hecho casi todo lo que quería hacer. Y el periodismo para mí no sólo ha sido un medio espléndido de vida sino un modo de vivir.

“No son capaces de ver que la pretensión de imponer el separatismo podría llevar a consecuencias tremendamente nefastas”

Conoce bien el conflicto de Yugoslavia derivado de nacionalismos separatistas ¿Puede España llegar a desintegrarse en una nueva guerra civil?

Desde España no se entiende muy bien el efecto pernicioso del nacionalismo identitario, hasta dónde te puede llevar. Aunque la tendencia ha sido simplificar y culpar a los serbios, o a la intervención de Alemania, o a las herencias históricas o a las religiones…Lo que tapiza de cadáveres los Balcanes es la aplicación irredenta del nacionalismo identitario separatista.

En España podría terminar ocurriendo. No se puede descartar. Si lo dices te miran mal. La gente no tiene memoria, y los españoles muy poca. Somos un país con muy poca visión internacional.

Pero el país modelo del medio del Telón de Acero durante los años 60 y 70 era Yugoslavia. Y vimos en lo que ha terminado y en lo que está, sigue sin resolverse. En Bosnia-Herzegovina está sin resolverse el problema y a lo mejor nunca lo hace.

En España es más complicado porque no se dan los elementos objetivos que había ahí, como las milicias o las armas.

Pero por elucubrar, una sociedad como la catalana, donde el 50% de la población está a un lado y el otro 50% al otro…La pretensión de imponer el separatismo podría llevar a consecuencias tremendamente nefastas. Y no son capaces de verlo.

Es muy difícil decirlo en España. En los medios de comunicación durante mucho tiempo se ha primado por encima del todo a las partes. Se ha cambiado hasta nuestro lenguaje y se ha alterado el castellano. En lugar de decir Lérida dices Lleida o en vez de decir Orense dices Ourense cuando no decimos London ni New York ni Hrvatska cuando hablamos de Croacia.

Siempre me gustó mucho mi país quizá porque viajé mucho y en los recuerdos y viajes tiendes a idealizar la historia. Pero es un país de segunda división con gente de segunda división. Aquí se impuso entre los medios de comunicación llamar Beijing a Pekín. ¿Esta soplapollez de dónde viene? Nunca he visto a nadie que diga «la señora salía del casino con un perro beijinés«. No, sale con un perro pekinés. Ahora se dice Beijing, se dice Lleida, Tarrasa lo escriben con seis eses.

Miras los Episodios nacionales y ves las batallas que se producen y los títulos que puso su autor y no se parecen en nada a los que ponen ahora. Ahí han participado los medios de comunicación, la RAE, los jueces…En España hay más tontos que botellines.

En uno de sus artículos sobre su estadía en Nicaragua dijo “Parecíamos capaces de excusar cualquier fechoría mientras sus autores incluyeran la palabra «liberación» en sus proclamas” ¿Cree que eso ocurre con parte de la sociedad actual? Que el desconocimiento les lleva a comprar discursos disfrazados de y para el pueblo.

La época en que llego a Nicaragua, en los inicios de mi carrera, es durante la segunda mitad de los ’70’. Salía de una universidad española donde todos éramos progres y comprábamos mercancía averiada. Como lo habían hecho los intelectuales de la generación anterior a la nuestra respecto al estalinismo o se compra ahora respecto a la Guerra Civil.

La sociedad actual es todavía más tonta que la que yo describo cuando hablo de Nicaragua, que para mí es un hecho muy lejano pero muy querido.

Alfonso Rojo, prisionero de la Guardia Nacional somocista, en abril de 1979.

“El periodismo español es esencialmente malo y sumiso. No cumple su función y no está a la altura”

Vivimos en una sociedad en la que la Masa etiqueta. ¿Cree que la gente sabe de lo que habla?

No. Es duro decirlo pero la sociedad española no es de primera división. En estos momentos de nuestra historia no somos ‘Champions League’. Somos ‘Europa League’ por abajo.

Es un país donde se vive bien, el nivel económico es alto, la sanidad funciona, se atiende al menesteroso, a pesar de Pedro Sánchez y toda esta gente todavía hay separación de poderes, se siguen pagando las pensiones…Pero es una sociedad con muy poco nivel, en todos los estratos. No hay una élite dirigente capaz de ponerse delante de la masa y tirar de ella. Y hay una masa que es penosa. Y un periodismo que no cumple su función y no está a la altura. El periodismo español es esencialmente malo y sumiso.

¿Se siente más a gusto con la profesión ahora o antes? 

Es feo decir que uno va a la guerra y lo pasa bien pero cuando era reportero de guerra y vivía por el mundo lo pasé extraordinariamente bien. No me imagino una forma de vivir tan apasionante como la que tuve yo tantos años.

Ahora es completamente distinto. Tengo muchos más años, dirijo una empresa y me cuesta un montón…Quizá también influye que uno tiende a mirar hacia atrás con cierta nostalgia. Esos años fueron divertidísimos. Mi mejor amigo es de esa época.

Ahora hago otra vida distinta, otro tipo de trabajo. También apasionante porque la batalla que tenemos delante ahora es muy fuerte. Son etapas distintas. No es comparable.

Ahora bien, más divertido y apasionante que los dos meses que pasé metido en Grozni, saliendo por la nieve, comiendo caviar de contrabando o las entradas en Afganistán…Me cuesta ver cosas más apasionantes que esas.

¿Cómo se explica que llamar facineroso a alguien tenga más coste que lanzar proclamas a favor de ETA?

España es así y los jueces son sensibles a la presión social. Si uno busca en Google mi nombre… por cierto, sería importante que surgiera alguna alternativa para que no se diera el monopolio asfixiante que ejercen sobre nosotros. Estoy esperando que Apple o alguien ponga alguna alternativa porque estamos en manos de una multinacional lejana prácticamente para todo. Pero bueno, el caso es que España es así.

Cuando me dicen «usted llamó gordita a Ada Colau»… Siempre tengo que aclarar que yo no fui el que azotó hasta sangrar a Mariló, yo no me traje medio millón de dólares de contrabando sacados por los torturadores chavistas para montar una televisión en España. A mí los iraníes nunca me han pagado el teléfono móvil como sí hacían con un tal Pablo Iglesias. No he acusado a nadie falsamente de abusos sexuales como acaban de hacer con Calvente. No me he abrazado a los asesinos de ETA como hizo Évole. Y no podría, entre otras cosas porque alguno de los hijos de las víctimas es íntimo amigo. Me pongo en el dolor de Rubén Múgica, no me puedo poner en la alegría del verdugo.

España es así. Los grandes partidos son empresas de colocación. Los periodistas que están en las tertulias viven de las peonadas y la inmensa mayoría adaptan sus discurso a lo políticamente correcto para poder seguir cobrando esas peonadas, miserables por cierto, pero las cobran. Y con eso viven.

¿Echa de menos la televisión?

No. Es una activad que tiene una enorme influencia en gran parte de la sociedad española. No veo tertulias ni televisión. Sobre todo desde que fui excluido de unos sitios y decidí no volver a ir a otros.

Y cuando digo excluido no me refiero al rojerío rampante. A mí y a otros nos echaron los curas de TRECE. El PP me quita de TVE porque entendían que tenían que bajar el pistón. Igual me pasa en Telemadrid cuando llega Cristina Cifuentes y dice en un ataque de estupidez supina que va a hacer la BBC madrileña. Lo que hicieron fue dárselo a Podemos y al PSOE.

¿Echo en falta las tertulias? Pues tienen su influencia y me ayudarían a potenciar ‘Periodista Digital’ pero ahora estoy volcado en cuerpo y alma a una empresa que tiene 20 trabajadores y cuesta mucho sacar adelante cada mes.

¿Qué tiene más culpa de que España esté como está? ¿El 11M o el 15M?

Ambas cosas. La reacción de la sociedad española a los atentados, no sólo la forma cómo se voto, la reacción de los medios o el no culpar a los verdaderos culpables sino a otros…Todo eso demuestra poca altura moral. El encogimiento de «Si nos callamos y no hacemos nada no nos harán nada». Es una reacción española muy cobarde que retrata a la sociedad.

Y no es el 15M, en España ha habido durante décadas un proceso constante y persistente en el que influye el sistema de las autonomías, que potencia más la periferia que el centro o el sistema educativo que olvida materias troncales fundamentales como la historia.

Si uno mira los programas escolares o los Estatutos de Autonomía hay una cantidad tal de gilipolleces hechas por partidos de izquierda y de derecha que da vergüenza ajena. Por ejemplo en el de Castilla y León hay una referencia a Atapuerca que no sé qué coño pinta.

Al final es un país bastante inculto, corto y muy poco leído. No sé quién tiene la culpa. Es una sociedad mucho más rica que lo que fue, incluso con la crisis que tenemos ahora. La renta per cápita es seis veces mayor que con Felipe González. Es un país con carreteras, autovías, un sistema sanitario espectacular…Eso también ha influido en ablandar a nuestra sociedad. Eso y no haber tenido un sistema de exigencia en ningún sitio. Somos una sociedad muy acomodada. Estamos en el 5% de la humanidad que mejor vive.

¿Guarda esperanza en algún político?

No tengo una gran confianza. Como periodista siempre digo que no debemos depender de ellos. Lo que te hace libre es ganar el dinero suficiente como para no tener que depender de alguien del IBEX, de un partido político o de una subvención o campaña específica. Ahí es donde está nuestra batalla.

Hay unos que me caen mejor que otros. Me costaría mucho decir que confío ciegamente en alguien. No soy capaz de buscar uno. Hay gente mejor que otra pero hay que verla en los momento duros y cuando tiene que navegar.

¿Decepciones grandes? No voy a decir que Pedro Sánchez me haya decepcionado. Me ha sorprendido que ese partido que antaño fue un partido troncal en la vida política española se ha convertido en una agencia de colocación donde todos son culpables. Las mentiras de Bono, que ha salido millonario de la política, las mentiras de Page que cuando vienen estos momentos miente más que habla pero a la hora de la verdad se pliega para conservar el puesto e igual que ellos todos los demás.

Me cuesta encontrar un político que pudiera colocar en el pabellón de mis héroes…Winston Churchill.

“El momento tan malo en el que estamos y al que nos dirigimos es el cóctel letal que forman la ineptitud gubernamental y un virus feroz”

¿Qué opina de las conspiranoias de la Pandemia?

Mi hija Bárbara siempre me está contando cosas que le dicen. Yo sí creo que China tiene una responsabilidad y tendría que hacer frente a ella. Y que no se ha aclarado nunca por intereses cruzados de la OMS, que tiene intereses espurios en el poderío de China. Pero China tiene una responsabilidad más que evidente en esto.

En el caso español no veo conspiraciones, sobre todo veo ineptitudes. El momento tan malo en el que estamos y al que nos dirigimos es el cóctel letal que forman la ineptitud gubernamental y un virus feroz. Pero he visto a otros gobernantes extranjeros que han cometido errores también.

¿Se pondrá la vacuna?

Yo he pasado el coronavirus con apenas síntomas. Creo que cuando me toque a mí va a estar suficientemente testada. ¿Me la pondría mañana? No, mañana no.

¿Está escribiendo algún libro?

No. He publicado 11 libros, bastantes dedicados al periodismo y alguno bastante bueno.

A partir de un determinado momento decidí hacer novelas y hace mucho tiempo que llegue a la conclusión de que Dios no me había llamado por el camino de la literatura. Ni a mí ni a muchos otros que publican. No voy a escribir más libros He dedicado uno a cada uno de mis hijos y ya no voy a tener más hijos.

¿Tiene ideología?

No soy ni de izquierdas ni de derechas en ese sentido. Creo que hay que ir a la raíz de las cosas. A lo importante. Y lo importante es no matar, no hacer daño, no ser cruel, ser solidario, entender que los demás cuentan, tener empatía.

¿Queda bravura en España?

Lo importante es ser valiente cuando hay que serlo. A mí esa actitud tan española de ser un león con el ratón y un ratón con los leones me produce vomito. Y ocurre mucho en el periodismo.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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