James Rhodes o la nacionalización por la jeta

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Lo primero que quiero hacer es felicitar al músico tuitero James Rhodes, que ya tiene el honor de poder llamarse español.

He de confesar que cuando el compatriota era un simple guiri que paseaba su ñoñería por los platós de televisión y estudios de radio pregonando su estereotipada admiración a nuestra Patria llegó a caerme simpático.

Sin embargo, olvidaba que cierta isla parece todavía resentida por aquello que sucedió en el s.XVIII en relación a Cartagena de Indias y Blas de Lezo, y que de ahí no podían mandarnos nada bueno.

James Rhodes no tardó en encontrar su filón particular en la neoizquierda española. Debió ver rápidamente la posibilidad de convertirse en una especie de referente social para esa izquierda infantilizada, y a sus cursiladas hubo pronto que sumar ataques continuos a todo aquel que no pensase como él. Huelga decir que esos ataques los lanza desde la atalaya de superioridad moral a la que nos tienen acostumbrados este tipo de sujetos.

En fin, a lo que vamos. El Gobierno de España ha concedido a James Rhodes la nacionalidad española por ‘Carta de Naturaleza’. Esto significa que el Consejo de Ministros considera que Rhodes atesora unas «circunstancias excepcionales».

¿Qué circunstancias excepcionales representa Rhodes?

Pablo Iglesias ha dejado claro que su mérito es ser «símbolo de la nueva España», consideración sintomática de la asquerosa ‘Agenda (globalista) 2030’ que dirige nuestro país. Las directrices de Gobierno son liquidar todo aquello que represente a la nación española y la mejor forma de acabar con algo es desde dentro.

Y es que el vicepresidente confiesa que el deseo de Podemos es «regularizar a miles de personas migrantes en España». ¿A quién quieren engañar? Les importa un comino su precaria situación. Simplemente ven en ellos un importante caladero de votos que le permitiría seguir adelante con sus planes.

¿Cómo nos va a extrañar que se regalen nacionalidades cuando nuestra fronteras son un coladero?

Volvamos al inglés. Se produce un claro agravio comparativo, si a él se le concede la nacionalidad, por qué no ocurre lo mismo con otra gente que lo merece. Sánchez y sus secuaces no pierden ninguna oportunidad para demostrar su autoritarismo y nepotismo.

La respuesta a la pregunta planteada es clara. Si eres extranjero, amigo de la izquierda, y te apetece ser español…hazte colega de Pablo Iglesias y tarde o temprano Felipe VI se convertirá en tu Rey.

Además de ser amigo de Iglesias, James Rhodes tiene otro «requisito» que seguro el actual desGobierno valora notablemente: su odio a Vox y a sus votantes. Como muestra un botón

Como siempre las desvergüenzas de esta vil ralea nunca vienen solas. Siempre cumple en cuanto a sinvergonzonería se refiere. Y el mismo día que regalan la nacionalidad al intento de pianista niegan asilo a víctimas de la dictadura chavista.

De cualquier modo el espectáculo que nos han ofrecido no es más que una nueva cortina de humo para entretener a la masa y quitar el foco de lo importante.

Por ejemplo, ¡por fin han sido capaces de inventarse el nombre de los «expertos»! Hemos conocido que la mayoría son empleados del CCAES, organismo que dirige ‘Don Simón’. Si el nivel de incompetencia del director es el que conocemos cómo será el de sus subalternos. A saber qué han prometido a esos pobres funcionarios a cambio de sacar su nombre.

Por cierto James, pareces estar muy orgulloso de ser español. Me congratula, pero recuerda que españoles son también los que no te bailan el agua.

“La desventura de España es la escasez de hombres dotados de talento”

Ortega y Gasset

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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