Irene Montero es un huevo de Fabergé

Irene Montero es un huevo de Fabergé

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Seguro que todos ustedes han oído hablar de los famosos huevos de Fabergé. Se tratan de una colección de 69 joyas, creadas por el magnífico orfebre ruso Carl Fabergé bajo encargo, principalmente, de la familia imperial rusa. Tienen una curiosa historia así que les animo a conocer más de ellos.

Irene Montero no puede ser calificada siquiera como una política nefasta. Es una simple pija-barriobajera que no sabe cómo (bueno, en realidad lo sabemos todos) se ha convertido en ministra del Gobierno de España.

Casi nada para una mujer (si me permiten el atrevimiento de asumir su género) con comportamientos psicopáticos y sin experiencia alguna, no sólo en el mundo de la política, sino en la vida.

Son demasiados los ridículos de la ministra de Igualdad que podríamos enumerar así que rebobinemos: Irene Montero es un huevo de Fabergé.

A menudo se nos dice que los huevos son joyas de un valor incalculable. Con Irene Montero y su cartera eso no pasa. No tienen valor alguno pero sí un coste desmesurado de casi 500 millones de euros.

Sin embargo, ¿para qué sirven los huevos de Fabergé? Exacto, para absolutamente nada. Son un simple adorno cargado de presuntuosidad cuyos dueños sólo buscan aparentar.

Del mismo modo la señora Montero no tiene utilidad alguna. Su único encargo es despilfarrar y lanzar eslóganes vacíos que a nadie importan. Pura fachada para contentar a cuatros esnobs progres. Nada más que superficialidad, no se les ocurra buscar productividad donde no la encontrarán.

También sabemos que los huevos de Fabergé son únicos. Por fortuna creo que Irene también lo es. Además no cabe duda de que, como las joyas, es muy limitada. Que cada lector interprete como quiera…

Huevos de Fabergé

La Casa Fabergé tuvo unos inicios sumamente humildes. Hasta el momento en que empezó a relacionarse con los poderosos. ¿Quién le hubiera dicho a una modesta cajera de supermercado que en tan sólo unos meses iba a convertirse en ministra y habitaría en un palacio? Es lo que ocurre al iniciar relaciones con los poderosos.

Son varios los huevos que han estado cerca de ser fundidos. Se hubieran perdido en la historia y ya no podríamos admirarlos. Del mismo modo que no tendríamos que soportar a Montero si Iglesias no hubiera fundido su relación con tantas allegadas.

La colección de Carl Fabergé nació como regalos para felicitar la Pascua. En España, más tradicional que los huevos de Pascua es la mona. Irene, como mona de Pablo, digo, de Pascua, da el pego.

Como viene siendo habitual para acabar esta sección me gusta insuflar esperanza al lector.

El paso de los años ha provocado la desaparición de muchos de los huevos. De nosotros depende que la barragana del monosabio sea un huevo perdido más y desaparezca del mapa político español lo antes posible.

«No hay riqueza más peligrosa que una pobreza presuntuosa»

San Agustín de Hipona

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

3 comentarios sobre “Irene Montero es un huevo de Fabergé

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