DEMOCRACIA Y ´EUGENTANASIA´ III

Andrómeda│Diego Guadalupe Pérez Vallejo, Preparatoria 20

Andrómeda│Diego Guadalupe Pérez Vallejo, Preparatoria 20

JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

En esta tercera entrega seguiremos constatando cómo la ausencia de una correcta orientación ética se termina rebelando en contra de la dignidad humana, cuya administración queda sometida al poder político, al que se otorga la capacidad para concederla o restringirla, en función de criterios utilitarios, cosificando la existencia de la persona en función de sus circunstancias.

Continuaremos el recorrido por estos planteamientos tomando como referencia la recopilación hecha por el profesor J. Barraycoa, Los mitos actuales al descubierto, Libros Libres, 2008, páginas 93-104. 

En la Francia Ilustrada, uno de sus mitos como Voltaire (1694-1778) afirmó: ‹‹observamos a los judíos con la misma mirada con la que miramos a los negros, o sea, como una raza inferior››. Si bien, en Francia no se consolidó un movimiento político racista, las ideas de este signo se conservaron en el ámbito cultural. 

Citaremos algunos científicos e intelectuales del país de la libertad, igualdad y fraternidad, que elucubraron en este campo: 

Arhur de Gobineau (1816-1882), filósofo, diplomático y teorizador sobre la superioridad de las razas, consideraba la raza ‹‹aria›› como la aristocracia racial y atribuía a la pérdida de su dominio la causa de la decadencia de Europa.

Vacher de Lapouge (1854 – 1936), antropólogo eugenista y antisemita, clasificó tres razas en Europa: la raza aria, la raza alpina y la raza mediterránea. Propuso que para acabar con la decadencia racial y regenerar la República Francesa y Europa, había que restaurar la aristocrática raza aria, que se encontraba en peligrosa regresión frente a las otras razas.

Pierre Proudhom (1809 – 1865), fue un filósofo, político, y uno de los padres del movimiento anarquista, que escribió sobre los judíos: ‹‹Esta raza lo envenena todo al entrometerse por doquier. Exigid su expulsión de Francia. El judío es el enemigo de la raza humana››. Esto lo afirmaba Proudhom en 1847. Hitler no había nacido.

Alexis Carrel (1873 – 1944) fue un biólogo, médico, investigador científico y escritor francés, premio Nobel de medicina en 1912, que también defendió la práctica de la eugenesia.

Charles Richet (1850-1935), médico francés, premio Nobel en 1913, propuso la ‹‹supresión de los anormales››.

Charles Binet-Sanglé (1868-1941), médico militar, psicólogo, condecorado con la Legión de Honor, afirmó la necesidad de la eutanasia, llegando a proponer la creación de un instituto eugenésico para la mejora de la raza. También animaba a que ‹‹los malos progenitores se suiciden››.

El marxismo tampoco faltó a la convocatoria. En la revista Nueva Gaceta Renana, dirigida por Marx, Engels defendió la eliminación de pueblos como los serbios, los bretones, los vascos y los escoceses, afirmando que la superioridad de la raza blanca es un dato ‹‹científico››. Marx, judío, sostuvo que el judaísmo significa codicia y culto al dinero, por lo que el triunfo del comunismo ‹‹haría imposible al judío››.

Durante el primer tercio del siglo XX surgieron algunos movimientos de judíos europeos antisemitas. Tal fue el caso de la Organización de Judíos Nacional-Alemanes para apoyar al nazismo. 

Margaret Sanger (1879-1966), enfermera estadounidense, activista significada a favor de la planificación familiar con fines ‹‹terapéuticos›› y eugenésicos, fue la promotora de la Revista del control de la natalidad, en la que colaboraron nazis como Ernst Rudin, director del programa nazi de experimentos médicos. Fundó la Asociación de Población de América, en la que se diseñó un Plan por la Paz en el que se defendía la esterilización obligatoria, la concentración en campos especiales de las razas genéticamente inferiores.

He aquí algunas muestras de sus escritos racistas: ‹‹El acto más piadoso que puede hacer una familia numerosa por uno de sus hijos es matarlo››; ‹‹La caridad no hace más que prolongar la miseria de los ineptos››; ‹‹Ninguna mujer ni ningún hombre tendrán derecho a ser madre o padre sin un permiso de procreación››.   

Todas estas teorías y escritos se producían en el seno de los países supuestamente más democráticos, cultos y desarrollados económicamente. Pero ¿el nivel ético estaba a la misma altura? Si no hay un progreso moral y espiritual, el progreso técnico puede ser un retroceso, un medio de destrucción de lo humano, que conduce a una humanidad deshumanizada. 

¿Se pierde realmente la dignidad humana cuando se está muy enfermo o no se puede seguir viviendo más que con ayuda de otros?   ¿Es la voluntad de la mayoría política la que debe determinar cuando la vida es digna de ser vivida o merece la eliminación filantrópica?  Cuando el débil, en su máxima debilidad, no posee la misma dignidad humana que el fuerte, hemos traspasado la puerta tras la cual todo estará permitido.

Res sacra miser


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Publicado por José María Aiguabella Aísa

El Profesor.

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