Cataluña y el síndrome de Estocolmo

Cataluña es España

CARLOS LUQUE FLÓREZ

El chef José Félix Tezanos prevé que el ministro candidato será el vencedor de las elecciones catalanas. El CIS dice que uno de cada cuatro electores catalanes meterán en la urna una papeleta del PSC.

Es cierto que las encuestas siempre deben ser tratadas con cautela, más aún viniendo de donde viene, pero, ¿de verdad está tan enferma la sociedad catalana? Ni puedo ni quiero creerlo.

¿De verdad un cuarto del electorado depositará su confianza en un pésimo gestor con altas cotas de responsabilidad en la muerte de casi 100.000 españoles y alrededor de 10.000 catalanes?

¿Son tantos los catalanes que van a elegir como mejor opción a un ser que cada día que pasa demuestra que la salud de los catalanes le importa lo mismo que la del conjunto de los españoles?

¿Qué crédito merece un señor que antepone el ridículamente bautizado como «Efecto Illa», del que espera sacar rédito electoral, a la salud del electorado?

¿Qué fe merece un incapaz que no tiene idea de nada y demuestra que no le importan ni Cataluña ni España? «De un tonto sólo puedes esperar que te haga daño».

¿En serio tantos catalanes quieren hacer presidente de su región al filósofo porque las terminales mediáticas del PSOE nos lo venden como «educado y templado»? Por cierto, ese tipo de sociópatas son los peores, no los ves venir. 

¿Tan podrida está la sociedad como para permitir que ese espécimen sin escrúpulos gobierne Cataluña? ¿Tan poco amor por sí mismo tienen españolistas e independetistas? 

Illa asqueroso
EFE

Como ya dije, me cuesta creer que Illa vaya a ser el más votado. Tengo claro que un separatista catalán jamás daría su voto al PSC.

¿Y un españolista o constitucionalista? ¿Realmente hay catalanes que se sientan españoles y  consideren al PSC como un partido que aboga por la unidad de España?Muy desinformado hay que estar para sufragar a quienes se refieren continuamente a Cataluña como una nación. Ustedes verán. ¿Creen que el pasmarote Illa puede arreglar Cataluña? Entonces tendrán un Salvador, pero desde luego no la salvación. 

¿Qué diablos ocurre en Cataluña? Por favor apaguen TV3 y lean. Lean algo más que aquello que refuerce su sectario sesgo de confirmación.

Españoles, catalanes, no hay peor almohada que una conciencia intranquila y cuatro años de malos sueños son muchos. Voten lo que voten elijan una opción que les permita estar tranquilos consigo mismos.

Señores de PP, Ciudadanos y Vox. Déjense de discursos y moralinas vacías y demuestren verdaderamente su patriotismo. Aquel que podrían mostrar obviando diferencias nimias y egos partidistas y aunando fuerzas. Pues esa es la única manera de acabar con la izquierda y con el nacionalismo. Luchen con una bandera limpia. Con la de España. Ahora mismo nos importan un bledo las siglas de sus partidos, ni azules, ni naranjas ni verdes.

A aquellos españoles que estén hartos y opten por el abstencionismo les diría que no es el momento del «todos son iguales». Desde hace años vivimos unas circunstancias extraordinarias en las que nuestros votos son las únicas armas que poseemos.

Vota por Cataluña, vota por España. Vota a aquel que te permita sentirte libre y con la conciencia tranquila. Que en un futuro no puedas echar la vista atrás y arrepentirte de no haber hecho nada para acabar con la ignominia. Por mucho que le duela a la burguesía catalana vivimos en algo parecido a una democracia. Por ello cada catalán tiene el mismo poder que ellos.

El trío de Colón

Una parte de Cataluña está demasiado enferma como para cambiar la situación de un día para otro. Es un trabajo arduo y el cortoplacismo no es una opción.

Será difícil acabar con el síndrome de Estocolmo que asola Cataluña: un ala del separatismo catalán continúa confiando en un Rufián que les prometió la independencia hace un lustro y que, sin embargo ahí sigue, mamando del «Estado opresor».

Otro sector del soberanismo tiene como máximo exponente a ese señor que ama tanto a su tierra que huyó de ella, dejando tirados a sus ciudadanos y compañeros, y se refugió en una mansión bruselense.

No me olvido de los cuperos filoetarras a los que no voy a prestar más atención que la que merecen.

Esa labor, casi psiquiátrica le corresponde a todos y cada uno de los catalanes de bien. Que cada uno luche desde su humilde trinchera y no se conforme. Rendirse jamás debe ser una opción. No olviden que Gloria igual a Fe. Es responsabilidad de todos que el síndrome de Estocolmo se torne en ‘Stendhal’ y puedan disfrutar en paz de su maravillosa tierra.

No nos engañan, Cataluña es España. Incluso los gurús del independentismo saben que su anhelo no es más que es eso, un anhelo inalcanzable.

Pese a ello la patraña denominada ‘Procés’ les permite lucrarse gracias a sus mentiras y pudrir la sociedad haciendo imposible vivir ahí. Tratan de echar a todos que no piensen como ellos.

Conocen perfectamente la imposibilidad de sus deseos. No obstante pelean por tener una suerte de independencia camuflada. Por ello hacen la vida imposible a todo aquel que no siga el discurso único.

Esta razón debería ser suficiente para continuar con la lucha cultural y electoral. Aunque sepamos que la Independencia no llegará no les regalemos el ver cumplido su deseo de ver una Cataluña donde sólo quepan lo que ellos consideran «buenos catalanes». Que no ocurra como en tantos lugares de las Vascongadas.

La solución al problema pasa por información veraz frente a desinformación continua, unión frente a división partidista , profesores frente a adoctrinadores y psiquiatras frente a alienados.

«La verdad es verdad aunque tenga cien votos y la mentira es mentira aunque tenga cien millones»

José Antonio Primo de Rivera

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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