¿Obligación o gesta?

Morante (Marcelo Del Pozo)

MARCELO DEL POZO

DIEGO GONZÁLEZ GILABERTE

Pocos gestos de verdaderas figuras vemos hoy en día, desafortunadamente. Lo más cercano que hemos vivido en las últimas semanas -o incluso meses y años- es el rumor de que Morante de la Puebla ha pedido ser uno de los tres espadas que maten la corrida de Miura en Sevilla. 

Morante es un torero especial, no es una figura más, y él lo sabe. Es uno de los pocos -se podría decir que único- toreros cuyos adeptos no son indivisiblemente toristas o toreristas, sino que José Antonio tiene aficionados en ambos “bandos”. Conoce el carisma que tiene, pero sobre todo la capacidad que tiene con el capote -en especial- y la muleta.

El año pasado ya corrieron rumores de que el de La Puebla del Río quería apuntarse a la de Miura en La Maestranza como homenaje a Joselito “el Gallo” por el centenario del año de su muerte. Finalmente, el coronavirus nos dejó con la duda de si los rumores eran ciertos, aunque todo acabó apuntando a que no.

Sin embargo, Morante sí quiere matar la corrida de Miura en La Maestranza este año. Se lo ha hecho saber a la empresa y, si las condiciones sanitarias lo permiten, José Antonio Morante de la Puebla estará anunciado como uno de los tres espadas que matará la corrida de Miura.

Miura no está en uno de los mejores momentos de su historia ni mucho menos, con menos triunfos de los que deberían tener, falta de casta y bravura y polémicas sobre afeitados y el estado de los pitones de sus toros. 

Pero Miura es Miura, y siempre lo será. Este pasado verano pudimos presenciar en la corrida Magallánica de Ronda un toro extraordinario de nombre “Africano”, desorejado por Daniel Luque y premiado con la vuelta al ruedo. Es una ganadería especial, con toros únicos en hechuras y comportamiento, y aunque no está en un gran momento, siempre pueden salir toros excepcionales.

Dentro de las figuras, es cierto que Morante ha tentado en fincas de ganaderías toristas a la altura de Miura e incluso Prieto de la Cal en varias ocasiones, pero hacía muchos años que no le veíamos matar una corrida de una ganadería fuera del saco de las “comerciales”. Una cosa es tentar, y otra cosa muy distinta es matar una corrida de una plaza de primera categoría.

Es un gesto que, sinceramente, se agradece. A nadie le desagrada esta noticia, y a cualquier aficionado taurino le genera cierta inquietud y ganas de que finalmente se pueda dar este acontecimiento.

El ademán de Morante se está calificando como “gesta” con excesiva ligereza. Matar dos toros de una ganadería exigente, pero que actualmente tiene más nombre que bravura, no es una gesta.

Si se encerrase y matase los seis toros en solitario podríamos empezar un debate con matices, pero donde sin duda se podría considerar la decisión como una gesta. Que Morante mate dos toros de Miura en Sevilla no es una gesta.

También hay quienes dicen que Morante ha liberado este rumor en un año que sabe que es muy complicado que se dé la Feria de Abril por las circunstancias sanitarias, y así puede decir que él quiso matar una corrida de Miura, aunque luego no se pudiese dar. Evidentemente es una opción, aunque quiero creer que, si este año no se da, al siguiente sí.

Entrada a la finca Zahariche donde pastan los toros de Miura

Por otra parte, otra porción de aficionados piensa que es una obligación para Morante, como figura, matar la corrida de Miura. Un matador de toros, y más uno tan capaz como el de La Puebla, no debe tener obligación de matar siempre lo más duro y exigente de la cabaña brava.

Morante es uno de los toreros más capaces de todo el escalafón, pero podemos contar con los dedos de una mano las veces que se ha apuntado a corridas exigentes. Él y el resto de las figuras deberían demostrar por qué reciben este calificativo. Si realmente son los mejores y más preparados toreros, probablemente tendrían que estar matando toros mas fuertes que los animales anovillados que matan.

Ni obligación, ni gesta. Debemos agradecer a Morante el gesto de matar la corrida de Miura al salirse de la senda que siguen las figuras hoy en día. Aún así, sí que debemos pedir que las figuras sean más ambiciosas y mucho menos conformistas. Su actitud está matando lentamente la fiesta, y decisiones como las de Morante nos ayudan a reconducir el camino ligeramente.


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