Feminidad y danza. La ‘meritocracia’ de Sánchez

Miquel Iceta y Carolina Darias

CARLOS LUQUE FLÓREZ

La RAE define la meritocracia como el «Sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales». Por lo tanto sería el gobierno de los mejores. Lo deseado por todos.

Por todos menos por el necio populismo, los únicos que recelan de la tecnocracia. Seguramente lo hagan por que su nivel les dejaría fuera del Sistema.

Está claro que desde que España es una democracia la meritocracia nunca ha sido muy amiga de nuestros gobernantes. Viene de lejos, no todos los males los ha creado Narciso. Sin embargo, sí se ha encargado de acrecentarlos, como poco.

Resulta evidente que Pedro Sánchez encabeza el Gobierno más repleto de estulticia de nuestra historia. Aún así, nuestro no-querido presidente nunca defrauda.

Después de que el ministro candidato haya dejado, por fin, de ser ministro empezó el juego de las sillas en Moncloa. Pedro Sánchez decidió que la hasta entonces ministra de Política Territorial, Carolina Darias, heredaría la cartera de Sanidad y que Miquel Iceta daría el relevo a la propia Carolina.

Es increíble que hayan dejado pasar la oportunidad de designar al frente del ministerio a un verdadero experto, qué menos que alguien con estudios relacionados con la medicina, al menos de forma interina…

Si no lo hacen es porque supondría reconocer sus errores, y el orgullo de Sánchez y los suyos están muy por encima de España. Lo único que le preocupa a Iván Redondo es la imagen, no los españoles.

La inteligencia y el sentido común brillan por su ausencia, como siempre.

Bien, dejemos al margen lo más grave de todo y comentemos la novedad.

¿Cuáles son los méritos de Carolina Darias para ser la ministra de Sanidad del Gobierno de España en el peor momento sanitario que nadie recuerda? Ninguno, lo sabemos todos.

Basta con echar un vistazo a su página web para comprobar que es una política de profesión que sólo puede presumir de ser mujer. Eso es lo más relevante que dice de sí misma: «Carolina Darias, la primera mujer presidenta del Parlamento de Canarias».

Si tienes que definirte y lo primero que se te ocurre es presumir de algo que no depende de ti es que eres, como poco, vacío e insustancial.

Mucha suerte, Carolina, la tuya será la nuestra. Sin embargo, viendo tu experiencia en las gestión de asuntos sanitarios no sería de extrañar que tu legado hiciera bueno el de Illa del mismo modo que el de tu jefe ha hecho bueno a Zapatero.

Los méritos de Darias son ser mujer. ¿Y los de Iceta? ¿qué pesará más? ¿el hecho de que se sienta atraído por personas de su mismo sexo o que le encante bailar al ritmo de Freddie Mercury?

Todo suma, pero hasta ahí llegan los sumandos. Los logros de Miquel para dirigir una institución que maneja 2.509,08 millones de euros no van más allá de bailar y ser afiliado del PSC desde antes de cumplir la veintena.

Negar que la mayor parte de los partidos llevan lustros reconvertidos en simples agencias de colocación supone un atrevimiento. Aún con todo, el PSOE de Sánchez se empeña en tensar la cuerda más cada segundo desde que habita la Moncloa. Ojalá algún día termine por romperse.

Esa rotura parece difícil si tenemos en cuenta que en un año de Gobierno la sociedad española ha elevado su umbral de tolerancia Ad Infinitum. Si seguimos dormidos, ¿qué no harán en los próximos 3 años?

Quedémonos con el lado bueno de todo esto. Por fin nos hemos librado del ‘Enterrador’, quien hasta en su despedida es incapaz de ocultar su chulería disfrazada de pasotismo y asegurar que no se arrepiente de nada. Los españoles ya no tendremos que soportar su nefasta gestión, altivez y mala educación. A los catalanes solo me queda desearles suerte.

«La meritocracia y el clima mediterráneo son incompatibles por necesidad. Es el precio que pagamos por tener el mejor aceite de oliva del mundo, imagino»

Carlos Ruiz Zafón

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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