Illa: el virus del oprobio

Salvador Illa

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Catalanes, no se suiciden. El 14F voten a quien les dé la real gana. A quien sea. De los cuperos a Garriga, de Fernández a a la podemita Albiach, pasando por Carrizosa o Borrás.

Cualquier opción merece ser considera menos una. Cualquier opción es más respetable que la del PSC del ‘Enterrador Illa’. Seamos capaces de mirar más allá de izquierdas y derechas. E incluso de «unionistas y separatistas». Pues una cosa es ser independentista, españolista, rojo o azul, y otra muy distinta es ser un necio.

Si el ministro candidato resulta ganador no habrá esperanza para Cataluña, y por tanto tampoco la habrá para España. Su victoria sería la muestra de que la sociedad está terminal y no tiene ya cura alguna.

Sólo la necedad y el masoquismo llevarían a alguien a depositar su confianza en el denostable Illa. Votar a Illa significa aceptar que pisoteen tu inteligencia a diario, que te escupan a diario y recibir sus espumarajos de buen grado.

Todos contra Illa

La nefasta gestión de la Pandemia, con Illa como máximo responsable, ha dejado más de 20.000 muertos en Cataluña, tierra a la que aspira gobernar. Esas cifras pesarían sobre las conciencias de cualquier ser humano con un mínimo de empatía.

Pero el enterrador no encarna valor alguno así que no se le ocurre otra cosa que acudir a un programa de humor a reírse. Se permite hacer chascarrillos sobre su criminosa y negligente gestión. Llamarle indecente es quedarse demasiado corto.

Illa Perico Que Vola
Illa de risas en el programa de humor ‘Perico que vola’

En los últimos días el «señor» Illa protagoniza una nueva polémica, parece que no lo puedan evitar, es inherente a los socialistas ir escándalo tras escándalo, con patente de corso eso sí. Nos enteramos de que es el único candidato que rechaza someterse a una PCR previa al debate previo al 14F en TV3. Esa negativa da pie a todo tipo de elucubraciones.

Hay quien le acusa de haberse vacunado. Aunque no es descartable en absoluto, es absurdo pensar que ese es el motivo por el que se niega a hacerse el test, pues el mismo no tiene la capacidad de detectarlo.

No obstante sí puede ocultar otras cosas todavía más graves. Como por ejemplo, estar infectado. Cabe recordar que hace pocas fechas Iván Redondo dio positivo. Escasos días antes de empezar la campaña catalana el jefe de gabinete de Sánchez se infecta y nos quieren hacer creer que ni Illa ni Narciso estuvieron con él. Algo, sin duda, difícil de creer.

Pero eso son conjeturas difíciles de demostrar… De lo que sí tengo la certeza es de que a Illa no le preocupan ni los ciudadanos ni, por supuesto, la salud del resto de candidatos. No sabe si tiene coronavirus o no, pero teme dar positivo en el test y perder la oportunidad de hacer campaña.

Al ministro no le importa infectar a todos los candidatos y a todos los presentes en TV3. ¿Por miedo a perder la oportunidad de hacer campaña pone en riesgo la vida de todos cuanto le rodean?

Illa ríe

El elitismo de la clase política me deja atónito. Si sales a pasear por el campo y no llevas mascarilla corres el riesgo de ser sancionado, pero el responsable de que eso sea posible puede gritar en mítines y expectorar sus babas a todo el mundo, puede ir a la tv a dar mal ejemplo, sin saber si es o no positivo.

¿Por qué los políticos pueden ir por la vida sin mascarilla? Suponía, de manera errónea, que estaban todos los días con el hisopo en la nariz y conocían si eran virus andantes o no, pero si no es así, ¿no están incumpliendo esos protocolos a los que se aferran y retransmitiendo a  toda España su atentado contra la salud pública?

«La ejemplaridad pasa por no tener privilegios» decía Illa en el debate moderado por Ana Pastor, en un espacio cerrado, con más de seis personas, pasadas las once de la noche, sin mascarilla y gritando. Riamos por no llorar.

No sabemos si tiene COVID o no, pero podemos afirmar con rotundidad que su comportamiento es enfermizo. Es enfermiza la capacidad que tiene para afrentar a los ciudadanos siempre. Siempre que puede. No pierde oportunidad.  Da positivo en el virus del oprobio, rompe las métricas. No cabe en cabeza humana tal cinismo y mitomanía.

Como colofón al tema PCR-ILLA decir que la motivación indudable de no someterse al test es causa de su soberbia. Es una prueba más de que Illa es incapaz de ponerse por debajo de nadie. Y un político debe estar subyugado a la soberanía popular, no al revés.

Salvador Illa
EFE

Retomaré la presencia del Enterrador en el debate de ‘La Sexta’.

Desde los medios se nos vendió la figura de este ser infecto como un humilde trabajador, moderado en sus palabras y pausado en sus declaraciones. Esos mismos medios, poco a poco, están dejando en evidencia la realidad de la despreciable personalidad del filósofo. ¿Qué hizo Illa en el debate de Ana Pastor?

Empezó mandando callar a la moderadora sin mirarle a la cara y alzó la voz a todos y cada uno de los presentes en el plató. «¿Sería tan amable de dejarme hablar? Pues muchas gracias»

Para ver su altanería únicamente basta con fijarse en su manera de mirar a sus adversarios. Siempre por encima del hombro, hasta con la mano el bolsillo. Como si les estuviera perdonando la vida. Su superioridad moral es tan evidente que se la tiene que recordar hasta Pere Aragonès.

Por suerte a Illa se le ve muy nervioso. Su nueva estrategia es la de victimizarse. Lloriquea mientras dice que «hemos pasado del todos contra Illa a contra Illa vale todo». No debería sorprendernos su falta de escrúpulos viniendo de un personaje capaz de sostener que no se arrepiente de nada, con 100.000 muertos a sus espaldas. Espero que tema lo que puedan deparar las urnas.

Me niego a asumir que Illa pueda ganar. Es imposible no detestar a este fatuo engreído y arrogante. Cómo vas a dar tu voto a este heredero del epicureísmo más hedonista que nos habla a todos desde una atalaya de desdén y mala educación.

Señor candidato, váyase a La Roca, disfrute con sus congéneres de esas misteriosas adjudicaciones que su ministerio facilitó, y déjenos en paz.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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