Inés, Pablo, Santiago. ¿Y ahora qué?

PP, Ciudadanos y VOX

CARLOS LUQUE FLÓREZ

¿Cataluña está perdida? Por desgracia parece que sí. Ya he dejado claro en multitud ocasiones que podía entender la victoria de cualquier candidato que no fuera Salvador Illa.

El nivel de sectarismo que ha alcanzado la izquierda patria me deja absolutamente perplejo. ¿Qué provocaría que un socialista no votase las siglas del PSOE? Dejar morir a 100.000 personas está claro que no. Pocas cosas más dolosas se me ocurren.

Que al Partido Socialista le haya funcionado el «efecto Illa» es una muestra más de de lo simples y manipulables que son los votantes de izquierda. Son niños, mayores de edad y con derecho a voto, pero niños. La izquierda política persigue una izquierda social infantilizada y está claro que consigue sus objetivos.

Gran parte del electorado que aglomera el espectro izquierdista ve a un personaje a través de la televisión y ya lo categoriza como «bueno». Por ende la complicidad de los grandes medios en esta hecatombe es necesaria. Vender la imagen de uno de los responsables subsidiarios de la muerte de 20.000 catalanes como la de un Salvador mesiánico ha sido, como poco, imprudente.

La democracia impostada y retransmitida no funciona. Lean, infórmense, miren más allá de Twitter, Facebook y los medios que bailen el agua a su opinión. Si no lo hacen acabarán por convertirse en aquello que ahora reprueban. Persigan la construcción de un sentido crítico, el sectarismo es nocivo para la democracia en una y otra trinchera. Y, sobre todo, no defiendan unas siglas, defiendan sus ideas, que no ideologías.

Es ese sectarismo ideológico el que ha provocado el buen resultado de Illa. Si bien es cierto que, del mismo modo que ganó un ministerio y no hizo nada al frente del mismo, más que llenarse los bolsillos y echar una mano a distintos amiguetes, ahora Illa gana unas elecciones y su victoria no le va a servir para nada. Aparte de para seguir chupando del bote del dinero público, e imagino que enchufar a sus colegas catalanes en puestos ad hoc de asesoría ficticia.

E Illa va a conseguir todo eso gracias a unos comicios insalubres que no deberían haberse celebrado. Es habitual el pedante tratamiento de las jornadas electorales como «la fiesta de la democracia» . ¿Debe celebrarse una fiesta cuando uno de cada dos invitados rechaza la invitación?

Seguramente no. Pero la decisión de celebrarlo tiene como consecuencia un triste resultado, como todas las fiestas forzadas.

652.858 personas asistieron a la celebración vestidos del PSC. Entre esas 652.858 es difícil dirimir si hay más imbéciles, masocas o pobres hombres sin conocimiento alguno de la realidad que les rodea. Lo que demuestra una vez más la dudosa utilidad de una democracia como la que tenemos hoy.

Por otra parte el 40% de los asistentes es gente tan alienada que continúa depositando su voto y confianza en partidos políticos cuyos líderes son delincuentes condenados. Delincuentes que les engañan para seguir beneficiándose de un Procés cuyo final jamás será la separación de España.

A esta vulgar fiesta acuden vestidos de terroristas cuperos casi 200.000 personas, otras 200.000 lo hacen de morado. 194.626 me parecen demasiados. ¿Qué sentido tiene un partido como Podemos en Cataluña?

A los catalanes sólo me queda desearles la mejor de la suertes. ¿ Será difícil cambiar esto? Con el actual gobierno imposible. Es necesario un ‘155’ de 155 años para recuperar la libertad, al menos la de pensamiento.

Más de 200.000 vascos dejaron su tierra por culpa del terrorismo etarra y no se les puede culpar de nada. No sería de extrañar que tuviéramos que acoger a compatriotas catalanes, seríamos comprensivos con ellos. A los valientes que se queden: olé por ellos.

Manifestación Societat Civil Catalana 8O
Manifestación convocada por ‘Societat Civil Catalana’ el ocho de octubre de 2017

Dejando ya al margen los lamentables resultados cuya consecuencia es la victoria del ministro candidato es necesario poner el foco en lo más preocupante que ha supuesto el 14F: el hundimiento de Partido Popular y Ciudadanos.

Si Casado y Arrimadas tuvieran un mínimo de sentido común llevarían reunidos desde la noche de San Valentín para aunar fuerza de una vez por todas, si no, están muertos. Y Abascal debería mirar esa posible reunión de soslayo pero no por encima del hombro, es complicado si te tachan de enemigo pero debe tender su mano al resto de partidos de la «derecha». Es el momento de que VOX demuestre si es un partido político más o si verdaderamente ha venido a cambiar el panorama y salvar España.

Los de Abascal no deberían pecar de chulería, no han ganado absolutamente nada más que el sueldo de 11 diputados autonómicos. Además la experiencia muestra los altibajos que la política acoge. El PP se ha suicidado y ellos no deberían hacer lo mismo. Abascal, tienda la mano a Pablo Casado, o a quien le toque…

Señor Casado, (quizá debería dirigirme a Teodorico) aprenda la lección de una vez y abandone los complejos y la tibieza. Para socialdemocracia ya está el PSOE. Inés, ¿qué decir de Inés?

Que Arrimadas y Ciudadanos se planteen lo que les ha traído hasta aquí. Lo tibio, nos agrade más o menos, no atrae a la polarizada sociedad de hoy. En esta situación precisamos de políticos que encarnen la lucha de las ideas y moral que la izquierda pretende ganar sin librar batalla alguna. Y no queremos bandera blanca, queremos infantería, armada con ideas claras, con una armadura liviana y libre de complejos. 

Las políticas de diálogo no han hecho más que alimentar al monstruo. Sólo hay que ver el resultado del chapucero 155 de Mariano Rajoy. No resolvió ningún problema y dio alas al victimismo indepedentista.

«Partidos de la derecha» actúen ya. Cataluña es el tráiler de lo que le depara a España si el ego partidista se impone sobre la necesaria unión. Ya estamos viviendo un Gobierno de separatistas, terroristas y virus andantes. Pero esa desunión continua agravará más aún el problema.

La situación de España y las tensiones de Gobierno son un caldo de cultivo ineludible para que Narciso decida convocar elecciones anticipadas en cualquier momento. Si eso llegase a ocurrir, ¿PP, Ciudadanos y VOX seguirían a su bola? ¿Preferirían un Gobierno de zurdos, comunistas, sediciosos y etarras antes que perder un poco en pro del interés nacional? Si eso es así que no osen llamarse patriotas. Ni tan siquiera constitucionalistas.

Gracias a Dios es cierto que la sociedad española no está tan enferma como la particular catalana, pero imaginen trasladar estos resultados a unos generales. Adiós España, nos hundimos.

«Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada«

Edmund Burke

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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