Desesperación podemita en los idus de marzo

Pablo Iglesias idus de marzo

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Hace 2077 años la mentalidad romana cambió. Obviémoslo, hasta ese fatídico 15 de marzo del año 44 a.C., cuando Julio César es asesinado, los ‘idus’ eran días de buenos augurios que traían consigo grandes presagios, suerte, prosperidad etcétera….Han pasado dos milenios desde entonces y creo que los idus de marzo han recuperado esas buenas vibraciones, que dirían los modernos.

Era prácticamente inimaginable que la vanidad de una murciana y una charnega desencadenaría tal cantidad de sucesos. Pero España es así y lo que se presentó como una moción de censura a nivel regional ha desembocado en la salida del peligroso Iglesias del Gobierno de nuestro país. Lo que significa seguramente un suicidio político, que ojalá podamos confirmar el 5 de mayo.

Como lleva ocurriendo desde que esta gentuza entró en la vida pública española es difícil dilucidar si estamos ante una cuadrilla de lerdos redomados o si realmente son tan sólo una parte de lo listos que se creen. ¿Qué es lo que pienso? Que estamos viviendo la mayor Redondada hasta la fecha.

España está arruinada, ni Echenique se atreve a negarlo, al menos en privado, y los eslóganes guays feministas y chachis antifascistas no son sustento suficiente, siquiera para sus huestes. El globalismo provoca que parezca misión imposible salir del actual atolladero sin el «rescate» de la Unión Europea. De esa misma UE que (todavía) repudia los totalitarismos comunistas y que parece imponer a Sánchez como condición sine qua non darse una moderada distancia con sus socios podemitas.

Quizá Sánchez haya tenido un arrebato de dignidad y empatía hacia su pueblo. No, eso no va a ser, seguramente habrá calculado que con este movimiento permanecerá más tiempo en su Palacio, donde por fin puede dormir tranquilo. Y como el Gobierno no soportaría una ruptura abierta entre Sánchez e Iglesias esta maniobra era una buena forma de empezar a depurar dejando contentas a todas las partes.

Pablo Iglesias ya ha comenzado la construcción de su nuevo relato: «un militante debe estar donde sea más útil». El monosabio se sacrifica y abandona el Gobierno para frenar a la peligrosa ultraderecha criminal. Cosa absurda por que lo que va a provocar es la movilización del centroderecha como nunca antes se había visto, pero ese es tema aparte.

Esta es la única explicación que encuentro a la presentación de un nuevo ministro candidato. Iglesias y Sánchez han decidido separar sus caminos de forma amistosa (sin duda Aguado estará celoso) y todo esto es una nueva representación teatral a gran escala para camuflar su ruptura.

Veremos si paulatinamente continúa el proceso de depuración y Podemos desaparece del Gobierno. Puede suceder eso, que pasado mañana se convoquen elecciones generales o que el Partido Popular renuncie finalmente a su dignidad (de Ciudadanos lo doy por hecho) y apoye a Sánchez puntualmente.

En definitiva, ¿es todo parafernalia? Por nuestro bien, ojalá, pues Iglesias estará cavando su propia tumba. En mi último artículo comentaba el miedo que Ayuso engendra en la izquierda y Pablete ha venido a confirmar los miedos. Podemos gasta su última bala en el duelo más complicado que podrían librar. Si, como sería lógico, la decisión de Iglesias no cambia la esperada victoria de Ayuso, Podemos, que es Iglesias e Iglesias, que es Podemos, habrá muerto. Se convertirá como mucho en algo residual al estilo Izquierda Unida, ese partido histórico de la política española que también mató Iglesias.

Ahora bien, pongamos que toda la hipótesis planteada es enteramente falsa, ¿alguien se cree que Iglesias abandona el Gobierno y no va a seguir mandando sobre todo lo que hace o propone su partido?

Iglesias Montero
J.J. Guillén

Lo meridiano es que están tan desesperados que juegan su última carta a lo absurdo. Ayuso y Monasterio ni siquiera precisan de campaña electoral alguna, el Vice de los 100.000 muertos y cinco millones de parados se la hace solo. Si los ataques desproporcionados a la presidenta Ayuso evidenciaban la desesperación de la extrema izquierda la decisión del nuevo ministro candidato la magnifica.

Ayuso estuvo sumamente acertada al presentar el 4M como una lucha entre «socialismo o libertad». El ¿líder? de Podemos ha recogido el guante y ha convertido las autonómicas madrileñas en todo un plebiscito entre comunismo y libertad. Ha errado, aunque seguramente lo sepa.

Uno de los puntos débiles de Ayuso es que iba a ser utilizada como punching ball de los zurdos para tratar de movilizar su voto, y quizá el espacio que ocupa el centroderecha (otrora ciudadanos) podía, descontento, quedarse en casa. Con el movimiento de Iglesias ese problema se ha solucionado casi antes de existir. Gracias, Pablo.

Quiero pensar que la sociedad madrileña no está tan enferma como la catalana y que no se producirá un «efecto Illa 2.0» en la persona de Pablo Iglesias. Aún así, tengan claro que la izquierda y su propaganda siempre ganan. Si, como es de esperar, Ayuso vence y consigue gobernar con VOX, Podemos «renunciará» a Madrid. Dirán que la ultraderecha está tan asentada por culpa de ‘la Trump española’ que ahora mismo es imposible derrocarla.

Cuando se consume la victoria de Ayuso dirán a su necio electorado potencial que aprendan, que deben movilizarse y votar morado, o de lo contrario el fascismo necrosará el Estado español. Verán. Y si Iglesias vence…pues tocará tragarme mis palabras y perder cualquier ápice de esperanza en mi país.

Mención aparte merecen otros asuntos más concretos, seguramente menores.

El ego de Pablo Iglesias tampoco tiene límites. Pretende liderar un proyecto en Madrid que aúne a distintos partidos de la izquierda cuando la desaparición del suyo era una probabilidad bastante plausible. Imaginen lo gracioso que sería que Errejón accediese a la coalición, sería una forma preciosa de perder su dignidad. Pienso en León Trotski, con un piolet en la cabeza, pidiéndole al mismo Mercader una audiencia con Stalin.

Otra de las subtramas que ha generado nuestro seriéfilo protagonista es el asentamiento de su personaje como el macho alfa de la manada. Se pule a Isa Serra y la purgada tan feliz.

Ni qué decir tiene que lo más lamentable de todo lo que rodea al circo morado es su involución meteórica. Han pasado de amañar las primarias a no platear su celebración. Más honesto es, qué duda cabe.

En fin, son tantas las hipótesis que es imposible sacar conclusiones. Lo que tengo claro es que España gana, porque la izquierda pierde por un lado o por otro. Personalmente, y viendo lo contento que estaba Narciso después de (supuestamente) conocer la noticia, me inclino a pensar que, entre los picapiedra, el ganador es Sánchez, como siempre.

«España me debe una: hemos sacado a Pablo Iglesias de La Moncloa»

Isabel Díaz Ayuso

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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