Iglesias, Ayuso y las amenazas veladas

Iglesias amenaza a Ayuso

CARLOS LUQUE FLÓREZ

En su vídeo mesiánico en el que dejaba en ridículo a Isa Serra ya dejaba claro qué postura había decidido adoptar. Pablo Iglesias va con todo contra «la derecha, criminal fascista y machista». A esa lista podríamos añadir cualesquiera adjetivos patrimonializados por la neoizquierda para atacarnos.

El ministro candidato 2.0 ha perdido la cabeza, que no se me enfade Errejón por favor, que es una forma de hablar. Es la única explicación que podemos encontrar a las declaraciones que está dejando. No debiera extrañaros, pues alguien que se define a sí mismo como “un marxista algo perverso convertido en psicópata” muy en sus cabales no debe estar.

Es cierto que el estilo del señor Iglesias siempre ha pecado de vehemencia y chulería. De sobra conocida es su infundada altanería pero… ¿no tiene límites? Pues no, ¡macho, parecemos nuevos!

Como imaginarán en virtud del título de este artículo los hechos que tengo en mente mientras escribo estas líneas son los protagonizados en Radio Televisión Espantosa, más concretamente en el despilfarro público en formato televisivo de su amiguete Jesús Cintora. Iglesias fue a ‘Las Cosas Claras’ a darse un masaje, al estilo Gonzo, y entre sus muchas perlas destacó la siguiente: «Es más que probable que cuando se investigue de verdad a la señora Ayuso sea imputada y acabe en prisión».

Cuando un tonto coge una linde ya saben lo que ocurre, así que, lejos de desdecirse, Pablete insiste en sus amenazas. En un acto de onanismo podemita, y precisamente junto a la relegada Isa Serra, afirma que tras el 4M Podemos va a «levantar las alfombras» y que «Ayuso puede terminar en la cárcel» por «robar a manos llenas y desobedecer la ley».

Bien, vayamos por partes. En primer lugar, imaginen por un sólo momento que un político, repito: político, de derechas se atraviese a insinuar (encima en TVE) que quizá un adversario electoral puede acabar en la cárcel. Decir que se arma la de Dios es Cristo es quedarse cortísimo. El linchamiento público sería inenarrable.

Y, lo que es más importante. Pablo, populista de tres al cuarto, vivimos en un Estado de derecho en el que tienes la oportunidad de acudir ahora mismo al juzgado más cercano y presentar una denuncia contra la señora presidenta. ¿Afirmas que es una delincuente y no se lo haces saber a las autoridades competentes? ¿Es entonces una delincuente que cuenta con tu connivencia? ¿Acaso es Pablo Iglesias un cómplice de la corrupción milenaria del Partido Popular?

En tercer lugar hay algo que debería enfadar a los votantes de Podemos, no obstante, la materia gris de gran parte de ellos se tornó en morada hace meses, por lo que pedirles que piensen es ardua tarea. Si su líder se yergue ahora como justiciero, no es osado pensar que un vicepresidente tiene más poder que un presidente regional. Así que, si va a amenazar, podría al menos hacerlo con coherencia.

Pablo Iglesias Cristo

En fin, las amenazas de un «marxista psicópata» no tendrían porqué inquietar al pueblo en una democracia. Sin embargo, el riesgo es evidente cuando ese «marxista psicópata» es un político, vicepresidente y alentador profesional de masas. Ya advertimos anteriormente (‘Pablo Iglesias y la democracia limitada’) de los peligros que entraña que alguien como este funesto ser haga este tipo de declaraciones.

Al vice sólo le falta guiñar un ojo a la cámara y esbozar una sonrisa mientras sus labios reproducen amenazas veladas, «mis deseos son órdenes» debe repetirse en sus fantasías comunistoides. Por fortuna el ansia de poder le corroe y su decisión de presentarse a las elecciones madrileñas fue la primera palada en la excavación de su propia tumba.

Por cierto, hasta el momento Isabel Díaz Ayuso no tiene un sólo frente judicial abierto mientras que en la sede de Podemos estarán pensando en comprar el armario de Narnia para guardar las querellas recibidas.

La parte lastimera de todo esto es que, pese a lo que pueda parecer, Iglesias está y estará al abrigo de Narciso, los Picapiedra no se separarán tan fácilmente. Si no fuera así no se atrevería a calumniar a Ayuso en directo en RTVE. Lo hace por que sabe que nada le pasará. Fue el filósofo francés Michel de Montaigne quien dijo que «el cobarde sólo amenaza cuando está a salvo».

Iglesias Sánchez

En definitiva, si quien me lee está empadronado en la Comunidad de Madrid y quiere que este tipo de actuaciones no sean más que un nuevo capítulo de «Las perversas aventuras de un marxista psicópata» haga el favor de votar el 4M. Vote a Ayuso o a Monasterio, la opción que más le complazca, pero no caiga en la tentación de quedarse en su casa «porque todos son iguales». Unos lucen moño y aspecto desaliñado; son muchísimo peores que otros. En juego, la libertad.

“Ni los golpes de un enfermo, ni las amenazas de un tonto deben temerse”

Demófilo

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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