Pan y circo. Pero sin el pan

Pedro Sánchez pan y circo

CARLOS LUQUE FLÓREZ

«Panem et circenses» es una locución latina que popularizaron los gobernantes de la Antigua Roma. Hace más de 21 siglos que los políticos romanos dieron con una de las formas más elementales de conservar el poder: fomentar el clientelismo mediante el suministro de alimentos gratuitos y la organización de espectáculos superfluos de diversa índole. 

Todavía no había nacido Jesucristo y ya resultaba evidente que para despojar al pueblo de un mínimo de sentido crítico bastaba con mantener llenos sus estómagos y sus cerebros distraídos. Esos dos simples mecanismos eran más que suficientes para garantizarse el apoyo de la plebe.

A todos nos suena esa cantinela, ¿verdad? ¡Está todo inventado! No es atrevido pensar que la megalomanía de Narciso Sánchez pueda provocar que se vea reflejado en la figura de un emperador romano. De hecho, podría ser perfectamente la reencarnación del pirómano Nerón. Si bien es cierto que probablemente éste perdió la cabeza  como consecuencia del consumo crónico de plomo, y Pedrito lo hace embebido en su propia figura.

Bueno, a lo que vamos, que no somos el Canal Historia. Si nuestro no-querido Presidente se va a poner a jugar a los romanos, por lo menos que siga la locución al pie de la letra. El circo ya sabemos que le encanta. Tanto su Cretinidad como sus socios viven en un continuo delirio que les hace pensar que son protagonistas de un thriller político. Esto, por muy bizarro y lamentable que nos pueda parecer, no pasaría de la anécdota. El problema llega cuando somos todos y cada uno de los españoles los encargados de pagar la carpa.

Escribo estos párrafos a raíz de conocer que «el Gobierno ha anunciado 1.603 millones de euros para la industria audiovisual hasta 2025». El despilfarrador Sánchez  ha resumido su plan en «más producción, más ingresos, más derechos, más ventanas y más proyección para nuestro audiovisual”. Y, por supuesto, los recursos de esta ociosa manera de tirar dinero por la borda del barco a la deriva que representa España…vendrán de los PGE y de los «fondos europeos». Es decir, de nuestra saca.

No entraré a valorar sustancialmente el «cine español» cuyo rendimiento es absolutamente deficitario, su calidad nula y su audiencia brilla por su ausencia. Tampoco quiero detenerme en el insulto que supone que los contribuyentes seamos obligados a financiar proyectos audiovisuales en los que la propaganda de la izquierda no se esconde, es el propio Sánchez quien ha reconocido que  «la industria audiovisual es clave por su peso en nuestras identidades».

Todo eso es un absoluto agravio a los españoles, no cabe duda de que es una falta de respeto en cualquier situación. Sin embargo, lo que hemos de juzgar ahora es la nula idoneidad del reparto masivo de subvenciones a cuatro faranduleros. 

Ya hemos dejado claro que la intervención del Estado en semejante sandez es siempre criticable. ¿Pero en 2021? ¡Cómo se pueden tener tan pocos escrúpulos! Dilapidan parte del erario público en pamplinas para que les bailen el agua mientras el número de millones de parados no para de ascender y muchos de ellos no reciben ayuda alguna. Malgastan una fortuna en películas de mierda cuando miles de españoles llevan meses sin cobrar el ERTE. Al mismo tiempo que las colas del hambre no paran de sumar integrantes financian basura propagandística. ¡Ya está bien de que nos tomen el pelo! Qué menos que un mínimo de decoro.

Queda claro que a nuestro actual desGobierno le encanta tratar a la ciudadanía como niños pequeños y por ello fomenta el circo. Ahora bien, si van a tratarnos como a ganado, que no dejen de lado el pan o el pueblo se olvidará de ser dócil. Hasta el estómago más alienado tiene un límite. 

«El pueblo, del que en otro tiempo dependían el gobierno, la justicia, las fuerzas armadas, todo, ahora se desentiende y sólo desea con ansia dos cosas: pan y circo»

Juvenal

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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