La feria de San Isidro de Mickey Mouse

Matilla San Isidro

VaDeBraus

DIEGO GONZÁLEZ GILABERTE

Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante. Ha llegado Matilla al rescate. Lo que no ha sido capaz de hacer el binomio entre Simón Casas y el señor Garrido, lo ha hecho el empresario salmantino. A algunos les gusta más, a algunos nos gusta menos, pero Toño Matilla es el amo de esto. Es el más listo de la clase. 

Hace escasos días se publicaron, ante el asombro de todo el panorama taurino, unos carteles de una feria de San Isidro que se iba a organizar en Madrid. ¿Por fin se habían puesto a trabajar los empresarios de Las Ventas e íbamos a tener temporada venteña? Evidentemente no. Aún queda tiempo para que eso ocurra. Los carteles de San Isidro que se habían presentado no eran para Las Ventas, eran para Vistalegre.

Tauroemoción -la empresa que hasta ahora dirigía la Plaza de Vistalegre- había logrado lo que los empresarios de Las Ventas no habían ni querido ni conseguido hacer. Presentar unos carteles y, con convencimiento, hacer todo lo posible para que los festejos salgan adelante. Pero esta historia tiene un giro inesperado que explica muchas cosas. El artífice de esta feria no es Tauroemoción, es Toño Matilla.

El dueño absoluto sin discusión del mundo de la tauromaquia ha conseguido darles una auténtica lección de profesionalidad y taurinismo al señor Casas y al señor Garrido. El empresario más inteligente del rebaño ha demostrado una vez más por qué es un genio en este mundo. No hay más que ver el nombre que le ha dado a la feria. “Feria de San Isidro”. En Vistalegre. Con un par. A mí me gusta llamarla la feria de San Isidro de Mickey Mouse.

San Isidro Vistalegre

Sí. Toño Matilla ha hecho daño a la tauromaquia. Mucho. Pero es hora de dar la mano y reconocer a este genio de su ámbito. Ha organizado una feria a la que sólo van sus amigos -me imagino los pactos y chanchullos que habrá hecho con toreros y ganaderos para tener a todos contentos- y en la que incluso ha organizado una corrida de toros de su propia ganadería.

No es algo que solo demuestre con esta feria. Matilla es alguien capaz de organizar dos ferias distintas en las que sólo cambie un torero y el resto de los carteles sean exactamente iguales. Las ganaderías también las cambia, pero el encaste evidentemente es el mismo. ¿Quién es capaz de hacer eso? Sólo un genio.

Desde un punto de vista ya más racional, Matilla ha organizado una feria en la que hay predominancia absoluta del encaste Domecq y en la que esta tendencia se rompe gracias a una aislada corrida de Adolfo Martín. En la feria van a estar absolutamente todos sus toreros y sus queridos amigos ganaderos. Hay poca presencia en la feria de individuos que no pertenezcan a ese círculo.

Matilla ha llamado San Isidro a la feria cuando se albergará en una plaza cubierta en Carabanchel y el trapío promedio del toro que salga en dicha plaza va a ser digno de una plaza como Valladolid. Algunos aficionados realmente esperan que esto sea un San Isidro acortado y no va a ser ni ligeramente parecido a eso.

Aún así, lo principal de esta noticia es la manera en que Toño Matilla les ha pintado la cara a los dos empresarios de Las Ventas. Dos individuos que no paran de poner excusas argumentando que la Comunidad de Madrid no les autoriza programar festejos, pero es exactamente lo que ha hecho el empresario, apoderado y ganadero salmantino. Matilla les ha pintado la cara a Simón y a Garrido.

Veremos si esta feria de San Isidro de Mickey Mouse acaba saliendo adelante o no. Lo que está claro es que Matilla ha pegado un golpe en la mesa enfrente de las dos figuras incompetentes que están a cargo de Las Ventas. Después de la presentación de la Feria de Abril de Sevilla, una vez más, Simón Casas y Garrido han quedado retratados. Mientras, seguirán poniendo excusas falsas y baratas.


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