Tontos modernos

Trafalgar-Auguste_Mayer

ADOLFO GARCINUÑO GIL

Las esperas se hacen más amenas cuando son amenizadas por el bobo de turno. Esta vez llegó en barco desde Palma de Mallorca con la obligación de corregir a Galdós que narró, en el primero de sus Episodios Nacionales, la muerte de un hombre al que un cañonazo le arrancó de cuajo una pierna o el liderazgo de otro al frente del buque “Príncipe de Asturias”.

Cómo explicar a un tonto moderno que marinos del S XIX no pueden ser fascistas porque el fascismo es una ideología que nació en Italia en el S XX. Nos quieren meter a Franco hasta en la sopa, eso te lleva a cometer estupideces y ni Churruca ni Graviña tienen la culpa.

¿Por qué se identifica a España con Franco y su régimen? Es absurdo, nuestro país existía antes de todo eso. Deberíamos sentirnos asombrados por nuestra diversidad geográfica, cultural, gastronómica, defender nuestra variedad de lenguas, tradiciones o historia. Pocos países tienen algo igual. España, al fin y cabo, es un continente en miniatura.

Somos un país que, a diferencia del resto, no tenemos economía que levantar ni virus que frenar, ni muertes que evitar y por esos nuestros gobernantes se dedican a; aprobar leyes pro – muerte, leyes que, más de educación, son de deseducación, cuando no a romper sus alianzas y a llamarnos, en medio de una pandemia, a las urnas o nuestros policías tienen que enfrentarse a delincuentes callejeros alentados desde las instituciones.

En definitiva, con pandemia o sin ella, estamos más pendientes del pasado, que de la incertidumbre del futuro y en el presente nos dedicamos a ponernos la zancadilla. Si riegas el cerebro con gasolina, lo más probable es que ardan las calles y si reescribes la Historia, ésta pasa a ser un cuento, en el que puede que, figuras como el Almirante Cervera, salgan mal paradas.

Almirante Cervera
Almirante Cervera

Mientras esperamos, decía, el inicio de la campaña electoral en Madrid –que va a ser de traca, frotémonos las manos–, lo mejor será recordar las palabras que Churruca dijo cuando, por el boquete que aquel cañonazo dejó en su pierna, la vida se le escapaba: “Esto no es nada; siga el fuego”.


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