Pedradas de paz en Vallecas

Pedradas de paz

CARLOS LUQUE FLÓREZ

El 2 de abril de 1939 millones de españoles se despertaron con la ilusión de recuperar la paz. El 21 de octubre de 2011, aunque reticentes, toda España amaneció aliviada y emocionada. No en vano dicen que mala hierba nunca muere, el mal siempre encuentra un resquicio de estupidez por el que entrar en nuestras vidas. Y ese resquicio de estupidez tiene nombre y apellido: Unidas Podemos.

La izquierda borroka no deja pasar la oportunidad de tirar piedras que se le presente. Así que lo de las hordas vallecanas no es nada nuevo y a nadie habrá pillado por sorpresa. Aún así es especialmente indignante. Hemos visto como un partido político que forma parte del Gobierno de España alentó a sus masas para reventar un acto electoral legal de un partido político de la oposición. Una parte del Gobierno animó a sus brigadas a atentar contra VOX. Y los radicales respondieron obedientemente.

Los mismos niñatos que braman por la libertad de expresión cuando encarcelan a Pablo Rivadulla Duró (por delitos que nada tienen que ver con ese derecho) impiden a un partido político perfectamente constitucional hacer campaña electoral en igualdad de condiciones.

Los mismos comunistas sin cerebro que abogan por la pluralidad construyen guetos creyéndose los amos del vecindario y diciendo «este barrio es mío».

Los infraseres que lloraban porque dos falangistas de Coslada gritaron a Pablo Iglesias «¡fuera la casta de nuestros barrios! son exactamente las mismas personas que en Vallecas tratan de expulsar y atentar contra otros por tener ideas diferentes a las suyas.

Quienes condenaban un supuesto ataque terrorista del fascismo a la sede de Podemos en Cartagena, estando vacía y de madrugada, son los que animan a sus huestes a lanzar piedras, estacas, adoquines, ladrillos o botellas a sus adversarios políticos.

Aquellos que consideran que pintar en la calzada «Coletas rata» o arrancarse por Manolo Escobar frente a su domicilio supone un grave peligro para la democracia tienen el atrevimiento de aplaudir a los que corean «A por ellos como en Paracuellos».

La parte cómica de todo esto la encontramos en los protagonistas de la algarada. Supuestos obreros vallecanos. Hace falta ser muy estúpido para acudir a la llamada de un capitán cuyo barco se encuentra en una mansión en Galapagar. Acatan las órdenes de un general que ha traicionado todos y cada uno de sus principios. Por suerte, cada vez son menos, tan sólo hay que mirar la evolución del partido en las elecciones.

Podemos es la representación ideal del puñetero cinismo comunista, la hipocresía es algo inherente a esa criminal ideología y los de Iglesias la tienen muy presente.

Este insoportable clima de tensión es lo que Pablo Iglesias deseaba Iglesias cuando iba a las herrikotabernas a decir que había mucho que aprender de ETA. Quizá también lo aprendió desde chiquitito escuchando cantar a su padre «el frapero». El caso es que el todopoderoso líder de Podemos ha conseguido batasunizar la izquierda española en tiempo récord.

Pretende imponer la violencia en toda España. El enfrentamiento directo es la única forma posible que tiene de sobrevivir en el mapa político. Y lo único que le importa es seguir aumentando su millonario patrimonio a costa de nuestros bolsillos. Le importa un carajo la lucha de clases o eslóganes soviéticos similares, pese a ello necesita de esa polarización para vivir. Si se tiene que centrar en gestionar fracasa, la izquierda no tiene ideas.

Por lo menos podrían quitarse la careta de una vez por todas y reconocer abiertamente que anhelan la dictadura del proletariado. Que dejen de coquetear con el terrorismo callejero y admitan de una vez que arden en deseos de jugar el partido de vuelta de la guerra civil. Que hagan y digan lo que les de la gana menos llamarse «democráticos» porque no se lo creen ni ellos mismos. Ya está bien.

Esta vez su llamada a la violencia se les ha ido de las manos, la imagen apaleando policías o apedreando familias con bebés en brazos, en mitad de una Pandemia que utilizan como arma electoral contra Ayuso, tiene difícil justificación más allá de sus cerriles círculos. No obstante, su vileza les supera.

Resultaba evidente que no se les iba a pasar por la cabeza condenar los hechos, podrían haber recogido algo de cable, como mucho. Tampoco lo han hecho. Como digo, la maldad se apodera de ellos, así que la opción escogida para comentar el aquelarre es mentir haciendo pasar a sus brujas por pacíficos manifestantes llegando a agradecerles su labor como lanzadores de piedras. ¿A quién pretenden manipular con la cantidad de imágenes que todos hemos podido ver?

La connivencia, pusilanimidad, complacencia, o incluso instigación de muchos medios para que pase lo que ha pasado en Vallecas en vergonzante, lo sabemos todos. ¿Y el PSOE? ¿nadie en el Partido Socialista va a alzar la voz contra sus criminales socios? ¿tan barato es su honor? ¿no les da vergüenza gobernar con totalitarios? Sabemos que Sánchez piensa sólo en su lánguida figura sí, pero algún socialista digno que luche por echar al cómplice del mal tiene que quedar. Al menos uno, ¡si le echaron del partido!

Podemos justifica la violencia contra VOX
Recuerden, partido de Gobierno

El 15M parió a Pablo Iglesias y él nos ha traído hasta aquí. El 4M los madrileños tienen la oportunidad única de darle una patada en el culo y reducirle a la nada. Por favor, el 4 de mayo no se queden en su casa, acuden a su colegio electoral y voten a Rocío o Isabel, cualquiera de las dos es una buena opción, háganlo o la escalada de odio no frenará y Dios sabe hasta donde puede llegar.

El caos es una escalera y esta gentuza sube los peldaños de dos en dos. En las manos de los madrileños está que el 5 de mayo España se despierte en calma o se suba un escalón más en la vuelta al 36.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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