De Vils a Vallecas

De Vils a Vallecas

ADOLFO GARCINUÑO GIL

La campaña electoral madrileña acaba de empezar y me recuerda a la catalana; Vallecas a Vils.

Barcelona, que no tenía nada que envidiar a Madrid, tuvo la oportunidad de ser la ciudad vanguardista de España, esa oportunidad la doblaron, cual papel de canuto, y la quemaron. Que le vamos a hacer si quiso pegarse tiros en los pies, más nos pesa a los demás: a sus comerciantes, sus hosteleros, sobre todo.

A largo de la historia de nuestro país, Madrid ha sido un emplazamiento clave, en el devenir de los acontecimientos. Desde Alcobendas, Parla, Chamberí, Lavapiés hasta Vallecas. Todos están nerviosos, saben lo que se juegan.

Hay una realidad que, conforme el paso del tiempo, se ha ido abriendo paso entre todas. Y es que, en nuestro país, los episodios de violencia han surgido del mismo lado: la extrema izquierda; los llamados antifas. Los mismos que: rompen escaparates; saquean las cajas registradoras de los comercios; queman contenedores o agreden a los policías.

No tienen ley alguna y por eso hacen, de las calles, selvas. Apoyados, desde las redes sociales, por los líderes de la tribu, que creen que Vallecas es suyo aunque ya nadie de ellos viva allí, se lo han apropiado. Al igual que la voz del feminismo; ¿cuántas personas que se han declarado feministas se han referido a Isabel Díaz Ayuso como IDA?

Decía antifas, pues vale. Kale Borroka. Con K de Marlaska, pésimo Ministro de Interior, con su nefasta seguridad ciudadana, y juez juzgado, con una Guardia Civil que no la merece.

Mientras tanto el presidente del Gobierno tiene bastante con centrarse en el reparto de los fondos europeos y la llegada de vacunas. Medidas llevadas a cabo por la Unión Europea y Sánchez lo sabe, pero le da igual, se las ha apropiado para su propaganda partidista. Al igual que la sanidad pública; luego, en los sabotajes al Hospital Zendal, ni mú. Les da rabia no haberlo hecho ellos.

Al igual que les da rabia, a todos los que no condenan estos actos vandálicos, no haber sido protagonistas de la Transición, aunque, visto lo visto, podríamos seguir en guerra, mínimo. Siempre la guerra.

Agredir a un policía era lo que más emocionaba al líder de la tribu. Como esto iba de poner etiquetas, como cuando llegó la primera remesa de vacunas ¿nos acordamos?, pues vamos a ello. En el encabezado va la mía. Qué vergüenza.


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