Dimitir ya es un nombre ruso

Marlaska Ábalos Máxim Huerta

CARLOS LUQUE FLÓREZ

¿Saben quiénes se sintieron super elocuentes al hacer este juego de palabras? Podemos, antes de ayer, cuando hacían oposición al Gobierno de Mariano Rajoy. Por aquel entonces Echenique hacía chascarrillos con Rita Barberá y se servía del viejo chiste político para recordarle que «dimitir no es un nombre ruso». Qué malo es el paso del tiempo y qué poca capacidad que tienen en Unidas Podemos para soportar la hemeroteca.

Apenas un lustro después la tortilla se ha dado completamente la vuelta. No sólo apoyan, sino que forman parte del Gobierno con más escándalos protagonizados desde la época de Felipe González. Con la diferencia de que entonces se daba por hecho que si un político era cazado robando, o simplemente haciendo mal su trabajo, dimitía o le obligaban a coger la puerta y marcharse a su casa, cuando no a la cárcel. Hoy, no pasa nada. Esta debe ser la normalidad democrática que anhelaba Iglesias: manga ancha para la casta corrupta.

Sigamos echando la vista atrás, esta vez no tanto. Volvamos al 13 de junio de 2018. ¿Se acuerdan de Màxim Huerta? Ese día el fugaz ministro de Cultura y Deporte dejó de serlo. ¿El motivo? Una infracción tributaria ocurrida doce años antes. Máximo dejó las siguientes perlas en la comparencia posterior a su dimisión: «corren nuevos tiempos y los inocentes prefieren irse antes que cualquier sombra de sospecha empañe un proyecto ilusionante” y “estoy muy convencido de que el presidente necesita transparencia. Transparencia hasta cuando no hay nada turbio. Esa es la diferencia con los demás”.

Hay que reírse, tres años después el proyecto no debe ser tan ilusionante, o quizá lo que ocurre es que los nuevos tiempos corrieron demasiado rápido. En cualquier caso es cómico imaginar qué debe pensar desde su casa este pobre hombre, que dimitió por nada. Ya pudimos empezar a prever la que se nos venía encima cuando ni un año después nadie pidió responsabilidades a Nadia Calviño o Pedro Duque por una infracción similar.

Desde ese momento ‘su Sanchidad’ se propuso comenzar a repartir bulas para acometer todo tipo de corruptelas, latrocinios desvergüenzas hasta límites insospechados. Tres años después la dimisión de Huerta parece ridícula.

Màxim Huerta cara de tonto

Repasemos someramente al actual Ejecutivo.

-Varios ministros se cobijan bajo la sombra de la corrupción del PSOE andaluz sin que nada pase.

-El camarada Ábalos batalla en el doble frente venezolano: lo de Delcy fue una vergüenza, por el hecho en sí y por negarlo más que San Pedro. No obstante, con la ayuda de la Fiscalía de la que bebe de la copa de Garzón se ha querido borrar de nuestra memoria. Pero como son socialistas no pueden evitar la maldad y el reírse de la gente decente. Así que deciden regalar 50 millones de euros al régimen de Maduro vía Plus Ultra.

-Otro ejemplo lo encontramos en la campana extractora del Gobierno. María Jesús Montero nos mintió a la cara durante meses, con la cantinela del IVA de las mascarillas, y ahí sigue como tentetieso, pretendiendo ejercer sobre los españoles cualquier tipo de autoridad.

-Del ‘Enterrador Illa’ gracias a Dios ya no tenemos que hablar. El horizonte de ser acusado de delitos más graves debió propiciar la depuración temprana por parte de Narciso.

-¡Qué decir de Marlaska! El hombre de moda, que no se cansa de hacer barbaridades. El control de las fronteras es delirante, la gestión de Interior de la Pandemia delirante, del acercamiento de eterras mejor ni hablamos… Pero recientemente se oficializa que (presuntamente) ha prevaricado y aquí no pasa nada, ¡Ancha es Castilla y el mar! Y la Justicia la controla quien la controla, así que nada va a pasar. Encima, para mayor vergüenza de todos, Marlaska decide que la callada por respuesta no le es suficiente y decide ponerse gallito. «No tengo ninguna voluntad de dimitir». Si la Justicia te acusa de hacer mal tu trabajo y no tienes la vergüenza torera de marcharte, por lo menos ten la decencia de no chulear y mantén tu boca cerrada.

Una parte de los españoles, prensa monclovita incluida, han ido asumiendo los escándalos diarios del Gobierno como la tónica habitual. Y aquel que se atreva ya no a cuestionar, sino a informar de las corruptelas de esta gentuza se convierte automáticamente en facha. Ni se les ocurra acusar de nada a Fernandito, o además de ultras fascistas serán homófobos.

Marlaska chulo
EFE

El bueno de Màxim debe sentirse extremadamente estúpido al haber dimitido por una nimiedad al lado de sendos escándalos. Sólo tres años después la sociedad está tan podrida y lobotomizada que las responsabilidades políticas de este harén de la delincuencia y el agravio están blindadas. Por su parte, el asalto al Poder Judicial parece cada día más evidente, así que ni siquiera podemos confiar en que serán juzgados por un tribunal.

Sigue sorprendiéndome la chulería y soberbia con la que estos politicuchos lidian con los escándalos que les salpican. En vez de capear el temporal con la cabeza gacha, evitando el menor ruido, su soberbia les supera. Eso puede ser lo bueno, que parte del electorado de izquierda se harte de la vanidad desmedida, y a todas luces inmerecida, de sus líderes.

Les invito a pensar en qué podría provocar la dimisión (o cese) de un miembro del actual Ejecutivo. Sólo se me ocurre una acusación de violencia machista, pues la izquierda se enrocaría en un debate de difícil solución para sus no pensantes cabecitas.

A pesar de todo siempre debemos mirar el lado positivo de las cosas. En este caso, viendo la impunidad imperante en el actual Gobierno, es imposible no creer que en las próximas elecciones generales la gente que respete un mínimo su honor y al Estado de derecho se lo pensará mejor a la hora de depositar su voto.

Aún así no tengo una fe excesiva, por lo que espero que la derecha sea inteligente de una vez por todas y aúne fuerzas de manera coyuntural, es la única forma de acabar con los indeseables que habitan Moncloa. O se ganan las próximas elecciones o, en el futuro, la jauja de estos dos años nos parecerá un oasis democrático de justicia social.

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder»

José de San Martín

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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