La fábula de Pedro y el lobo. La mentira como instrumento político

Amenazas Iglesias Marlaska

JOAQUÍN ECHEVERRÍA ALONSO

Hoy he vivido en varios momentos noticias de la amenaza con cartuchos de bala a tres personalidades de la política. La Directora General de la Guardia Civil que cesó al coronel Álvarez de los Cobos, al ministro del Interior y a Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos al Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Las amenazas son muy graves, y más en mi opinión cuando se realizan a nuestros representantes, intentando cercenar su capacidad de representación. Son casi tan graves como los actos de violencia real impidiendo o intentando impedir su libertad de expresión o de propaganda en campañas electorales.

Hemos visto demasiadas veces como se ha impedido a un líder político hablar en una universidad, como se ha intentado reventar un acto o un mitin de un partido político, llegando a agresiones a los asistentes. 

Tanto más grave, cuando hemos visto que el jefe de seguridad de la campaña de un partido político es el presidente de una asociación que propicia confrontaciones entre aficiones de clubs de futbol, creo que esa asociación se llama “los Bucaneros”. El contratar a una organización de esta naturaleza, puede dar qué pensar en el uso que se va a hacer de esa seguridad contratada. Más cuando la casi totalidad de los arrestados por recientes actos violentos son miembros de esa organización.

Pero lo que ahora me preocupa no es eso. Lo que me preocupa es lo que pueda haber detrás de esos envíos de cartas amenazantes con la sustanciación de esa amenaza en forma de cartucho de fusil, porque si esa amenaza intenta asustar a las personas “amenazadas” es muy grave porque están intentando torcer el curso de una campaña electoral.

Se me ocurren otras alternativas. Pienso que un partido político que parece que corre peligro de no tener el 5 % de los votos y que sus líderes han mentido constantemente, diciendo que nunca harían tal o cual cosa y luego en la práctica hicieron lo contrario, no merece ninguna credibilidad. 

No me sorprendería nada que puedan usar esas amenazas como un truco propagandístico. Más teniendo en cuenta que ayer en el Boletín Oficial del Estado aparece en una motivación de una ley una proclama partidista que descalifica al principal partido de la Oposición. Un gobierno que es capaz de hacer ese uso del Boletín Oficial del Estado tiene que estar integrado por personas carentes de moral capaces de cualquier cosa. Por ejemplo de inventarse una amenaza tan grave.

Recuerdo cuando se inventaron las amenazas al “matrimonio” de los biministros como excusa para terminar unas vacaciones en Asturias que al parecer no eran satisfactorias.

Por ejemplo, no sería sorprendente que se inventasen o simulasen una agresión a una sede de uno de esos partidos. Los que contratan al líder de un grupo violento que se ha demostrado boicoteó actos de campaña de un partido político en Madrid. A mí me parece imposible que no tengan relación esas actuaciones de hurtar la capacidad de expresión en campañas de un partido político, con pagar dinero contratando al líder de los violentos.

Por lo anterior me entran verdaderas dudas de quien envió las cartas con los cartuchos de fusil amenazantes.

Me pregunto ¿A quién favorece en esas cartas?

¿A quién le sirven de excusa para hacerse la víctima?

¿Quién tiene un problema de movilización de sus posibles votantes que parecen bastante desactivados?

Partidos políticos españoles que han mentido una y otra vez, capaces, por ejemplo, de simular una intervención en la Cumbre del Clima que no existió y publicarla. Con todos estas dudas y considerandos tengo verdadero deseo de que se esclarezca de dónde salieron las balas que se metieron en las cartas amenazantes y quiero que el peso de la justicia caiga sobre los responsables, sean quienes sean. Quiero que se haga justicia, pero justicia practicada por jueces y quiero que los voceros, voceadores y oportunistas de toda índole, sean de la prensa o de los partidos políticos no dictaminen veredictos.

En resumen, cuando Pedro gastó la broma dos veces diciendo que viene el lobo consiguió perder toda la credibilidad y cuando realmente vino el lobo nadie lo creyó y no lo socorrieron. Espero que no venga el lobo y que esta amenaza también sea falsa.


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Publicado por Joaquín Echeverría Alonso

Ingeniero de minas . Aficionado a contar historias más o menos reales.

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