Tiovivo de amenazas o la trivialización del mal

Tiovivo de amenazas o la trivialización del mal

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Todos conocemos los hechos así que me ahorraré el relato de los mismos. Además, durante las siguientes líneas partiremos de la base de que todo sea real y no una redondada más, hipótesis no descartable si tenemos en cuenta con quién tratamos.

He querido dejar pasar unos días para escribir sobre las ‘amenazas’ a distintos políticos por dos motivos. El primero se fundamenta en la prudencia ante unos hechos semejantes. La otra causa es que tenía claro que la dramatización de la izquierda iba a dar mucho de sí. Y vaya si ha dado, tanto que sigue coleando y lo hará hasta, por lo menos, el 5 de mayo.

Es pragmáticamente meritorio cómo la progrez siempre consigue elevar un grado más su inmundicia moral. ¿Es condenable que un político reciba amenazas de muerte? En un país democrático por supuesto que lo es. Es más, nadie lo duda. Ahora bien, que, entre casi 50 millones de personas, cuatro dementes o extremistas gilipollas decidan hacer el gandul y mandar balas a políticos no supone riesgo alguno para la democracia. Referirse a ellos como sector minoritario de la sociedad es muy generoso, demasiado. Si bien es cierto que esos comportamientos deben vigilarse por su perniciosa potencialidad.

¿Saben lo que sí supone un riesgo para la democracia? Banalizar el mal. La llegada de Podemos a nuestro sistema cambió por completo los paradigmas. Tal es así que han conseguido que la noticia de que un grupo de políticos recibe amenazas de muerte sirva como objeto de burla para una parte de la sociedad y como show propagandístico para otra. Quién iba a decir que echaríamos de menos a Mariano Rajoy, que después de recibir un topetazo dio una lección de serenidad, o a José María Aznar, quien hizo lo propio tras sufrir un atentado etarra que buscaba acabar con su vida.

Atentado Aznar Rajoy

El circo mediático montado a raíz de estas ‘amenazas’ es el ejemplo perfecto de cómo la «nueva política» es capaz de vulgarizar todo, por muy importante que sea. Resulta curioso que este proceso haya sido llevado a cabo, en tiempo récord por cierto, por los de la atalaya moral. Los de la superioridad ética tienen la cara tan dura que son capaces de instar a la violencia contra VOX el mismo día que se echan las manos a la cabeza porque la señora Maroto recibe una navaja de los chinos entre CDs antiguos. Cuando comparé a Iglesias con el Gato de Schrödinger no fue en vano…

¿Qué autoridad moral para denunciar amenazas tiene ese ser? Ninguna. Estamos hablando del mismo miserable que afirma que «la violencia de ETA tiene explicaciones políticas». El que va de víctima y asevera que todo esto es culpa de «haber normalizado el insulto» es la misma persona que decía hace pocos meses aquello de «normalizar el insulto contra los periodistas», señalando así a los que no le bailan el agua. Pablito el cordero degollado es también Pablo el cínico, el que culpa a la derecha de recibir pedradas por ir a los barrios obreros, Vascongadas o Cataluña a «provocar».

La izquierda demostró tras el 11M que no tiene líneas rojas. Cuando quieren llegar al poder carecen de todo principio. Desde la génesis podemoide parida por el 15M supimos que la chusma indeseable que viste de morado era eso, gentuza dispuesta a todo. Por ello lo peor de este tinglado es la connivencia y colaboración del otrora no demasiado indigno PSOE. El Partido Socialista se acabó, que se lo digan a Leguina o Redondo Terreros. El que siga otorgando un mínimo de decencia al Partido Sanchista peca de imbecilidad o es más terco que una mula.

Mención aparte merece la vomitiva degradación de Fernando Grande-Marlaska. Un tipo que ha sufrido en sus propias carnes las amenazas reales de una banda terrorista, con casi mil muertos a sus espaldas, acepta gustosamente prestarse a este espectáculo; repugnante cuando menos.

Marlaska indigno
EFE

En fin, que sí, que las amenazas están muy mal. Punto. Aunque no es mucho mejor intentar sacar rédito electoral de que un pobre enfermo mental diga que te quiere matar. Peor todavía es atribuir como autor de las amenazas a un partido político que representa, por el momento, a casi cuatro millones de españoles. Tampoco es bonito pasarle al Rey la patata caliente del ‘fascismo’.

A pesar de todo, este nuevo festival del ridículo es esperanzador. Están desquiciados por saberse perdedores y su desesperación les obliga a abrir fuego a discreción, mostrando así sus costuras. Ya no queda decencia en la izquierda. Si son capaces de construir una atracción de feria a partir de cuatro balas sólo para presidir una región, ¿qué no harán en las siguientes generales? Dios nos pillará confesados, no dejemos que nos coja con el pie cambiado. Madrid: primera parada. Tic tac, el chollo se acabará.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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