Que hable la mayoría

Ayuso Monasterio

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Escribo estas líneas en un AVE dirección Madrid a día 3 de mayo, sin saber todavía qué pasará mañana. El tren comienza su trayecto, con una demora importante por cierto, y empiezo a pensar en lo contraproducente del eslogan de Podemos para esta campaña electoral. Esa consigna encargada de titular este artículo les va a retratar, no me cabe ninguna duda. 

Nadie cuestiona la increíble capacidad de los ‘demócratas’ de izquierda radical, con la connivencia del soso, serio, formal y degradado Gabilondo, para regalar a Isabel Díaz Ayuso la campaña electoral más fácil que recuerdo. La presidenta apenas ha tenido que luchar por los votos de los madrileños. Sus adversarios, más que oposición, han actuado como pupilos de Casado camuflados. Esa sería la única explicación racional a la absurda estrategia de la izquierda. Como dijo anteriormente Adolfo el acervo popular terminará sustituyendo a Felipe II por Ayuso.  

Tampoco hay quien niegue la dimensión nacional que adquirieron estas elecciones regionales. Isabel lanzó la caña y Pedro picó. El 4M no tardó en convertirse en un plebiscito; comunismo o libertad, democracia o fascismo, sentido común o imbecilidad añadiría a la ecuación. Para resolver la operación la derecha, inteligente por una vez, acertó al dirigirse directamente al Narciso de la Moncloa, asegurando que Madrid es el principio de su fin.

Enfrente estaban los intelectuales de izquierda, que desesperados acudieron al vicepresidente. Pablo optó en un principio por el habitual mantra del «no pasarán», manido y fracasado sí, pero bueno, útil para los suyos, imagino. Sin embargo, su altivez les lleva a creerse más listos que nadie y lanzaron el ‘Que hable la mayoria’. Y vaya si va a hablar, no me cabe ninguna duda. La mayoría está harta de ti y de los tuyos, Pablo.

Va a hablar la mayoría del sentido común frente al de la imbecilidad que comentábamos. Hablará la mayoría demócrata frente a la totalitaria. Los que condenan todo tipo de violencia se van a imponer a los equidistantes y verdugos. Los liberales o conservadores demostrarán ser más que los orgullosos partidarios de la ideología que sesgó 100 millones de vidas. Hablará la mayoría que recibe piedras en la calle para callar a los que las lanzan. 

Que hable la mayoría que quiere ganarse la vida con el sudor de su frente. Los trabajadores silenciarán a los ociosos y maleantes que prefieren vivir de la subvenciones de ‘Papá Estado’. La mayoría que quiere calles seguras va a gritar frente a los cuatro ‘bienqueda’ de los brazos abiertos en las fotos y las puertas cerradas en sus casas.

Que hable la mayoría que quiere ser tratada como ciudadanos adultos y no como niños, niñas y niñes. Que los ciudadanos con sentido crítico y capaces de pensar por sí sólos sean más que los repite-eslóganes vacíos de Podemos y compañía. 

Que hable la mayoría capaz de alabar la construcción de un hospital público de pandemia en plena pandemia frente a la minoría resentida y saboteadora.

Aunque a los de «defender la democracia frente al fascismo» no les atraiga demasiado la idea vivimos en una democracia. Así que la única manera útil que tenemos de hablar y ser escuchados son las elecciones. Las urnas son los oídos de una sociedad hastiada que demostrará que Pablo Iglesias y Pedro Sánchez ya no engañan a nadie. Así que si eres madrileño no dudes en gritar en tu colegio y vota Ayuso o Monasterio. 

Mi fe en Madrid es inquebrantable, lo bueno y lo verdadero siempre triunfa en este mundo, la Comunidad de la capital de España no va a ser menos. Que el ansia capitalina de liberación sirva como ejemplo para todos. Es posible vivir sin complejos, es la hora de demostrarlo. 

Ahora bien, cabe preguntarse cuál será la respuesta de la izquierda si la derrota se consuma. ¿Aceptarán que hable la mayoría o promoverán algaradas basadas en su infame «alerta antifascista»? Lo segundo, sin duda. Como muestra, un tuit.

El 5 de mayo Podemos volverá a traicionarse a sí mismo, por tanto a los suyos. Y a la gente, de izquierdas o derechas, no le atrae demasiado la idea de ser continuamente pisoteado  mientras se ríen de ellos. Por eso estas elecciones son el principio del fin de los picapiedra. 

Que la libertad se imponga al ‘Sanchismo’. Somos más y hemos perdido el miedo. Madrid: primera parada. Tic tac, el chollo se acabará.

Por cierto, he llegado al centro de la tormenta a las 22:18 y no he visto neonazis quemando bancos. Espero que Antonio Maestre respire tranquilo. 


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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