Las 15 m del 15M

Las 15 m del 15M

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Parece que fue ayer eh. Pero no, gracias a Dios han pasado ya diez años desde aquel movimiento popular que ilusionó a tantos como amedrentó. Los indignados pensaron que iban a cambiar para siempre la política en España, ¿ha sido así?

El 15M nació como un movimiento sin siglas que anhelaba libertad y «democracia real». El cuento ha terminado por ser muy distinto. Hace ya una década de aquellas pestilentes acampadas y desde aquí me pregunto qué queda de aquellas «pretensiones» de los manifestantes que en 2011 tomaban las principales plazas de nuestro país.

Es bastante posible que aquello que un sector de la sociedad creó como un «basta ya» apolítico hubiera sido mucho menos fútil si un tal Pablo Iglesias Turrión, usurero de profesión y sin ningún objetivo mayor que el de satisfacer su ego, no se hubiera encargado de capitalizar el movimiento, convirtiéndolo en una agencia de colocación en la que diseminar a amiguitos (y amiguitas, claro).

En cualquier caso, pese a los desesperados intentos de algunos por hacerlo, la historia no se puede reescribir. Es cierto que España no ha sido inmune al 15M así que, dos lustros después de que unos cuantos desgarramantas inconformistas tomaran las calles, repasemos qué han traído verdaderamente esas manifestaciones.

Las 15 m del 15M

Mácula: La mancha que Podemos va a dejar en nuestra historia va a ser imborrable. Por mucho tiempo que pase y muy hundidos que estén.

Magreo: El manoseo de las instituciones que esta cuadrilla de comunistas ha realizado en tiempo récord es inadmisible. Menos mal que queda poco.

Mafia:¿Vosotros que creéis? ¿Son más mafia o secta? Es difícil quedarse con una.

Miseria: Si nos llegan a decir hace 10 años que íbamos a echar de menos el contenido de nuestros bolsillo de entonces nos hubiéramos echado a llorar. Es lo que tienen las políticas socialistas. Sólo traen ruina.

Muerte: Es duro decirlo. Sin embargo, no me cabe ninguna duda de que con políticos salidos de cualquier lado que no fuera Sol la gestión sanitaria de esta puñetera pandemia nos habría costado muchas menos vidas.

Iglesias Sánchez
Hablando de magreos…

Machismo: Los adalides del feminismo y la igualdad son los primeros en tratar a las mujeres como objetos y subestimar sus capacidades a través de la «discriminación positiva». Nunca antes fue tan importante ser «la mujer de (Pablo)».

Marxismo: Esta ‘M’ era evidente. La Vicepresidente del Gobierno hoy es una orgullosa miembro del PCE. Y el secretario general del Partido Comunista de España es también Secretario de Estado. Normalidad democrática le llaman algunos.

Mentiras: La opinión pública es menos importante de lo que ha sido nunca. Decir falsedades claras a la población y retransmitirlas es el pan suyo de cada día. Pregunten a Simón e Illa. O a cualquier político vinculado al Gobierno, será más fácil encontrar una aguja en un pajar que una verdad entre sus palabras. Mentirosos patológicos al servicio de un sociópata.

Moralinas: Parece que la nueva encargada de instruirnos moralmente será Yolanda Díaz, quien viene cargada con sus «vientos de cambio». Menos mal que su superioridad moral ya no es creída por nadie que no forme parte de la secta. Reír es la única salida.

Mediocridad: Para ser sinceros atribuir mediocridad a los miembros del Ejecutivo es ser demasiado benévolo. El nivel intelectual de la patulea actual es el más bajo que soy capaz de recordar. Los ministros que se salvan de la podredumbre mental los podemos contar con los dedos de una mano.

Jo tía

Megalomanía: De estos hay a patadas. Pregunten en Galapagar o en la mitad de los asientos del Congresos. El maestro es Narciso Sánchez, qué duda cabe.

Ministerios: ¡Esto no podía faltar! En 2011 teníamos casi la mitad de ministros que ahora. ¡Clin clin caja para los amigos de! ¿Méritos? Dicho está.

Macarrismo: Jamás en mi vida había pensado que el Parlamento español podría acabar como el ucraniano. Desde que unos matones entraron en él y contrataron como servicio de seguridad a hools bukaneros…esa realidad parece cada día más cerca. Por no hablar de la chulería patológica de los hijos del 15M.

Mansedumbre: Esta ‘m’ es de las más tristes. Si bien es cierto que, como dice la pija comunista, se avecinan vientos de cambio. La gente lleva demasiado tiempo harta, aguantando a los que capitalizaron el hartazgo de la sociedad en 2011 con el único objetivo de sumar ceros a sus cuentas.

Millonarios: ¡Casi se me olvida! Si hay una cosa que el 15M trajo a la política española son millonarios. Nunca una supuesta insurrección popular había salido tan rentable.

Pito pito…

Sea como fuere, el 15M no surgió como algo necesariamente nocivo, ni mucho menos. No obstante, su evolución ha sido perniciosa para todos, menos para unos pocos. Los más perjudicados de la devaluación del movimiento, para posterior inflación de sus patrimonios, sean seguramente los que acamparon ilusionados ante los ayuntamientos en 2011. A nadie le gusta sentirse estúpido, por eso son ellos las primeras víctimas, los primeros engañados.

En fin, una década después del 15M muchas cosas han cambiado en España. Todas a peor.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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