Indúltame, Narciso

Sánchez traidor

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Perdóneme don Pedro si en algún momento he llegado a dudar de usted y de la validez de su palabra. Ruego me disculpe si alguna vez mis inclinaciones ideológicas han cegado mi juicio y me han llevado a configurar una imagen errónea sobre su persona. Me arrodillo ante usted en este valle de lágrimas implorando su divina gracia si puse en entredicho su juicio. Pido indulgencia porque erré. Su palabra, como usted, no vale una mierda.

La realidad es que una parte significativa de los españoles caló al de la cara cuarteada desde el momento en el que su maltrecha figura apareció por primera vez en las televisiones de nuestros hogares: el fin justificaba los medios. Dormir media hora en Moncloa a cualquier precio era su objetivo. No obstante, hubo buena gente más crédula. Personas bondadosas arraigadas en la izquierda depositaron su confianza en un tipo supuestamente carismático que se recorrió España en un Peugeot 407 prometiendo a los afiliados socialistas el oro y el moro. Así es como llegó al poder de su partido en segundas nupcias, pues no olvidemos que, sus ahora amiguitos, otrora le expulsaron.

Más tarde llegaron las generales y nos engañó a todos (Miento, engañó a aquel que se dejó engañar) asegurando que independentistas y filoetarras eran líneas rojas del PSOE, incluso Coleta Morada lo era. Nada más lejos de la realidad…

Ahora, Sánchez ha llegado al escalón más bajo en su inmundicia moral y democrática. Tanto a nivel político como personal demuestra una absoluta falta de principios que dejaría maravillado al propio Marx (aunque me refiero al humorista al paso que lleva no descarto nada).

Hace falta carecer de dignidad para dejar que secesionistas se rían en tu cara pese a adorar tu imagen. Hay que ser o muy imbécil o muy miserable para indultar a delincuentes que reconocen abiertamente su voluntad de reincidir y aseguran que este espectáculo no es más que una pantomima. Lo grave de nuestro señor presidente es que no se encuentra ante una respuesta dicotómica, es tan imbécil como miserable. Y ya saben, de un tonto sólo te puedes esperar que te haga daño.

Con Pedro Sánchez completamente desnudo y desprovisto del ropaje que le brindaba la falta de pruebas cabe preguntarse: ¿ahora qué? ¿Seguirán los socialistas el camino de la secta o elegirán ser libres? ¿los ministros que van de dignos con frecuentes arrebatos lo serán realmente o acaso hay Loctite en sus poltronas?

Sánchez hace tiempo que no engaña a nadie, con los indultos yace el último vestigio del PSOE como «partido de Estado». La Ley no importa, ni siquiera existe. La Constitución se escribe en clave de Pedro y si delinques pero eres «amigo de» olvida cumplir tu condena. Iba a escribir «España, despierta», pero apuntaré mejor; Socialista despierta de una vez o renuncia a esa etiqueta y llámate Sanchista.

No todo vale, a no ser que seas un estómago agradecido, pues mención aparte merecen aquellos analistas, periodistas o simples tertulianos reconvertidos en contorsionistas del Cirque du Soleil que justifican lo injustificable con llamativos donde dije digo digo diego.

En fin, sabemos que los sediciosos ‘ho tornarem a fe’, al menos ellos van de cara. Y tú, socialista, ¿volverás a confiar en el demonio de la felonía?

Indúltame, Narciso, si llegué a creer en ti.

«Un hombre sin palabra es lo mismo que una cabra, un oso o una serpiente»

Kase.O

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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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