41 millones de euros para que un mamarracho nos diga qué comer

Garzón carne

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Como quizá alguien haya percibido, he optado por tomarme unas (no) merecidas vacaciones para desintoxicarme de toda la basura política que nos rodea: lo importante es ser feliz.

Sin embargo, cuando vi en Twitter al ababol de Alberto Garzón dedicar seis minutos a abroncar a los españoles por disfrutar de «la madre naturaleza» sentí la necesidad de asignarle unas líneas.

Nadie dudo, ni por un mínimo instante, que la cartera creada ad hoc​ para el limpiabotas de Iglesias era grosera por innecesaria. Aún así, al menos yo, pensé que se trataría de un ninisterio de una naturaleza similar al de Castells. Decenas de miles de euros a un tipo por moverse una vez al año, el Sueldazo de la ONCE en insolidario. Me equivocaba.

Ahí estaba el mayor de los Garzón, presto a ridiculizarse vía píldoras audiovisuales con el único fin de justificar algún céntimo de los 74.858,16 € anuales que se embolsa. Misión fallida, evidentemente. «¿Una loncha de jamón ibérico? NO, adelante con los Chocapic».

Garzón jamón
MIKI Y DUARTE (Diario de Sevilla)

Son 41 millones de euros los que se destinan en los PGE para que el hermano perdido de Gutenberg tenga un altavoz potente desde el que pregonar gilipolleces, las cuales, por si fuera poco, carecen de base científica. Es un atropello más de Sánchez&CO, cuyo aprecio por el dinero propio es tan elevado como su desprecio por el ajeno.

A la banalización de cifras millonarias, que ya nos gustaría alcanzar a más de uno, debemos añadir esa vena comunista, ese afán totalitario por decirnos a los demás cómo vivir.

El Ministerio de Consumo tiene como único objetivo contentar a Izquierda Unida para que Sánchez duerma más horas en Moncloa. En el punto de degradación actual de nuestras instituciones no sería difícil de aceptar. Otra cosa es que desde ahí traten de cambiar nuestros hábitos. No es tolerable que un ministro se disfrace de Capitán Vegano y lance moralinas como si de un instructor se tratase y debiera enseñarnos a vivir bien. Es inaceptable que un tipejo insinúe que comer carne es asesinar paulatinamente a la Tierra, y que seguir por ese camino desembocará en La Ira de Gaia.

No es aceptable por diversos motivos. En primer lugar porque la política está al servicio de la ciudadanía y no al revés. Por otro lado porque los políticos no están para crear problemas, como bien ha recordado el ministro Planas. Pese a todo ello, el motivo más importante por el que no deberíamos normalizar este tipo de comportamientos es lo burdo de los mismos. No debe existir una institución cuyo fin sea inexistente, punto y final, nos cueste 41.000.000 o 41. Claro, que entonces Sánchez quedaría desamparado en su palacio.

Alberto, si quieres hacer el imbécil hazte YouTuber o ve a la tele con Eduardo.

PD: Con 41.000.000 € podríamos comprar 8.200.000 Joselitos. Cosas más útiles que Consumo. Un, dos, tres… responda otra vez.


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Publicado por Carlos Luque Flórez

Periodista polivalente. Soy de Aragón, la tierra noble.

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