Vivan aquellos, ¡vivan!

Vivan aquellos, ¡vivan!

KAY

Vuelve la Policía Nacional a ´La Dolce Vita´, pero no como hasta ahora. Lo de hoy es (o trataré de que lo sea) una oda a aquellos que siguen a pesar de las palizas de la oposición. ¿Cuántos habrán abandonado por miedo o agotamiento? Decenas de miles. Pocos son los que siguen corriendo, porque esto es una carrera de fondo: el que más aguanta, se lleva el gato al agua.

Digo “viva”, porque así quiero que quede reflejado, en el espacio tiempo, lo que sale de mis adentros al ver el entusiasmo y efusividad que desprenden aquellos que siguen y no se rinden. ¿Saben cuántas horas están estipuladas al día como patrón a seguir? 10 y mínimo 8. Sé que para muchos son cifras habituales, pero piensen que no todos tienen la misma costumbre.

Los letrados, para serlo, estudian horas y horas. Más de las que cualquier ser humano soñaría con mantener su cerebro activo y centrado en la misma materia. Los que no acostumbran al cerebro a estudiar mucho durante muchas horas y sin parar, luego se dan el tortazo. Ahí, muchos abandonan. No sólo hablo de universitarios, también de estudiantes de ESO y Bachillerato.

Pero bueno, materia y horas…son dos constantes en cualquier oposición. Me gustaría hablar de aquellos que lo sienten, pero de verdad. No pretendo valorar menos a los que yo llamo “Policías-funcionario” (que, aunque no les puedas pedir más allá de lo estipulado, están ahí y cumplen), pero sintiéndolo mucho…aquí me dirijo a los que terminarán mirando al infierno a los ojos y lanzándose a él casi sin pensarlo. Porque esos son los que abren la constitución y, lejos de poner cara de asco y pensar “bueno todo sea por la tranquilidad laboral”, la miran pálidos y sólo hay algo que se les pasa por la cabeza: “por el ciudadano”. 

Y es que el ciudadano debería ser la razón de ser. Es por ellos por los que la policía está ahí, todos somos ciudadanos, aunque con diferentes cargos y oficios, unos presiden gobiernos y otros aran el campo. Por aquellos que estudian con intensidad la ley y lo que no es la ley, para estar en el área de las posibilidades que acercan al opositor a vestir ese uniforme… ¡viva! Sin duda. Y no hablo de estudiar mucho, sino de estudiar con mucho amor y cariño, porque algún día estarán en la calle frente al mal y deberán saberse bien la ley y Constitución para que “el reporterismo ilustrado” (del que hablaré en otro artículo), no les pueda decir nada.

Igualmente, destacar a aquellos que se quedan en casa a 30 grados estudiando “la Consti” o “el temita que no entra ni a tortazos”, en vez de bajarse con los colegas a tomarse unas buenas birras bien frescas. O los que se quedan haciendo decenas de psicotécnicos en vez de darse un chapuzón cuando están los amiguetes.

Si…todo muy veraniego, ¿en qué estación estamos? Pues eso. También felicito y admiro a los que, al viaje “para relajarse” con amigos y/o familia a la casa rural durante un par de días o una semana, se llevan temario para rascar, aunque sólo sean 15 minutos de estudio. Grandes también los que, bien organizados, dedican algo de tiempo a relajarse un poquito y van a esas copas previas a la discoteca (cuando vuelvan), no beben ni una gota y a las 23.00 están en casa, porque al día siguiente a las 7:00 hay que estar arriba.

Por todo ello viva, porque sois enormes, sois los que yo llamo “policías-policía”. Sois y seréis la esencia y el orgullo del Cuerpo. No hay nada más bonito dentro de la Policía que los que se desviven por el ciudadano, ley y Constitución. Por eso, vivan aquellos, ¡vivan!


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