Ante la oscura falsedad: España y la historia épica de la vacunación mundial

España Vacunas AMLO

JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

La Corona española se ocupó, desde el siglo XVI, del bienestar social en América. Construyó hospitales de niños, maternidad, enfermos mentales y contagiosos. Se reguló el control de la cualificación del personal sanitario. Felipe II estableció una cátedra de medicina en la universidad de Méjico. Posteriormente se establecieron cátedras de medicina en Lima y en Bogotá. La acción de España en América se extendió a todos los aspectos como el urbanismo, vías de comunicación, enseñanza, legislación, sanidad. 

La viruela era una enfermedad contagiosa que causaba gran mortandad, que no fue erradicada hasta 1980. La vacuna fue descubierta por el médico inglés Edward Jenner (1749-1823), quien publicó sus estudios sobre la vacuna en 1798. Su trascendental descubrimiento fue recibido en su país con indiferencia, cuando no con desprecio. En España la primera vacuna se inoculó en 1800. El primer lugar donde se hizo obligatoria la vacuna contra la viruela fue el Reino de las Dos Sicilias en 1821; Inglaterra impuso la obligación en 1853.   

La Corona española organizó y sufragó la primera campaña de vacunación mundial contra la viruela en 1803 con la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. La expedición fue dirigida por el médico Xavier Balmis Berenguer, acompañado por su colega José Salvany Leopart. Trasladar la vacuna hasta América, sin poder contar con cámaras frigoríficas, obligó a Balmis a ingeniar un sistema original, que consistía en transportarla en cuerpos humanos. Los niños de corta edad resultaban ser los idóneos, dado que la vacuna prendía más fácilmente en ellos. Así, seleccionó a veintidós niños huérfanos, que no habían pasado la enfermedad para transportar la vacuna. Operativamente se estableció el siguiente protocolo:

  • Se impregnaba una lanceta en el fluido viral.
  • Se practicaba una incisión en el hombro del niño.
  • A los diez días aparecían los granos vacuníferos que segregaban el fluido antes de secarse.
  • Entonces se traspasaba la vacuna a otro niño.
  • Como precaución Balmis, vacunaba a dos niños cada vez para asegurarse de que la cadena humana no se rompiese.

También se incorporó a la expedición Isabel Zendal Gómez, rectora de la casa de huérfanos de la Coruña, cuyo hijo también se sumó a la misión. Su trabajo consistía en ocuparse del bienestar de los niños en los aspectos cotidianos. 

El 30 de noviembre de 1803, zarpó la corbeta María Pita del puerto de la Coruña. Primero se detuvo en Tenerife, donde llevó a cabo la vacunación de su población. El 6 de enero partieron hacia Puerto Rico, a donde arribaron el 10 de febrero. Entre 1804 y 1814 la vacuna se extendió por: Puerto Rico, Venezuela, Cuba, Méjico, Colombia, Chile, Texas, Filipinas, Cantón (China), colonias portuguesas e incluso establecimientos ingleses. Hechos y realizaciones de la historia de España como este se han ocultado, sometidos a la ley del silencio en los libros de texto, producciones cinematográficas -salvo una excepción-, documentales, mientras que se reproducen, acríticamente, los tópicos de la leyenda negra. No existe un registro detallado de la expedición, porque el diario que guardaba Balmis desapareció durante el saqueo de su casa en Madrid cometido por las tropas francesas. Según el tópico, los españoles que difundieron la vacuna son los incultos y atrasados, mientras que los franceses que invadieron España, mataron, destruyeron, robaron y hasta destruyeron el diario de Balmis mantienen la fama de haber sido abanderados del progreso y la razón. España ‹‹difundió y universalizó el método profiláctico››. Una más de sus aportaciones que dieron forma al mundo. (P.F. BARBADILLO, Historia del Imperio Español, p. 333)

 ‹‹No me imagino que los anales de la historia contengan un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso  como este›

Jenner, descubridor de la vacuna, tras el éxito de la expedición.

«El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera»

Alexander Pope

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Publicado por José María Aiguabella Aísa

El Profesor.

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