El síndrome de Stendhal, ¿nos puede enfermar el arte?

El síndrome de Stendhal

IGNACIO LEONARDO PUEYO BESTUÉ

¿Qué pasaría si se sintiera tan abrumado por la belleza de una obra de arte que le provocara un malestar físico y mental? Algunos afirman que es una posibilidad real, y tiene un nombre: el síndrome de Stendhal.

Hace 3 años, titulares de la prensa internacional anunciaban que un hombre había sufrido un infarto mientras admiraba el famoso cuadro del artista renacentista Sandro Botticelli, El nacimiento de Venus, que se encuentra en la Galería Uffizi de Florencia. La implicación detrás de los titulares no era que el suceso hubiera sido una coincidencia, sino que, de hecho, la asombrosa belleza de la obra de arte había causado el ataque al corazón.

¿Por qué alguien sugeriría esto, y es posible tal fenómeno?

Aunque pueda parecer extraño, la idea de que el arte puede ser tan abrumador como para provocar una enfermedad física tiene una larga historia. Este fenómeno se conoce ahora como el síndrome de Stendhal. Sin embargo, las anécdotas que describen el formidable efecto de las grandes obras de arte sobre la psique humana se remontan al menos al siglo XIX.

La Dra. Magherini describió por primera vez este fenómeno en un libro que publicó en 1989, titulado La sindrome di Stendhal. El nombre alude a un episodio descrito por el escritor francés Stendhal en sus memorias del viaje a Nápoles y Florencia que realizó por Italia en 1817.

En él, Stendhal escribió: «Mi alma, afectada por la sola idea de estar en Florencia y por la proximidad de aquellos grandes hombres cuyas tumbas acababa de contemplar, estaba ya en estado de trance. Absorto en la contemplación de la belleza sublime, había alcanzado ese grado supremo de sensibilidad en el que las insinuaciones divinas del arte se funden con la apasionada sensualidad de la emoción«.

La sensación de sobrecogimiento experimentada al estar en la proximidad de tantos monumentos históricos y artísticos impresionantes supuestamente provocó en el escritor palpitaciones y le hizo sentir que se desmayaba.

En su investigación original, la Dra. Magherini identificó tres tipos principales de síntomas en personas que aparentemente padecían el síndrome de Stendhal:

  1. Percepción alterada de los sonidos o los colores, así como una mayor sensación de ansiedad, culpa o persecución.
  2. Ansiedad depresiva, sensación de insuficiencia o, por el contrario, sensación de euforia u omnipotencia.
  3. Ataques de pánico y síntomas fisiológicos de ansiedad elevada, como dolor en el pecho.

Mientras que la Dra. Magherini considera el síndrome de Stendhal como un fenómeno psiquiátrico real, revisiones más recientes de fuentes fidedignas de la investigación existente sobre este tema han encontrado que no hay suficientes pruebas concluyentes para sugerir que dicho trastorno existe.

Sin embargo, según un estudio francés publicado en 2004, hasta 63 japoneses que habían visitado París fueron hospitalizados en Francia entre 1989 y 2004. Estos turistas requirieron tratamiento psiquiátrico después de desarrollar delirios o paranoia, aparentemente como resultado de su decepción por el hecho de que París no era la ciudad perfecta, soñada e idealizada que habían imaginado. ¿Curioso cuanto menos, no?

Más que un fenómeno psicológico o psiquiátrico, el síndrome de Stendhal puede ser una llamada a reevaluar nuestra relación con el mundo que nos rodea, así como las expectativas que proyectamos sobre él, con sus consecuentes implicaciones psicosomáticas que conllevan.

“El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de la vida”

Henry Beyle Stendhal

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Publicado por Ignacio Leonardo Pueyo Bestué

Estudiante de Medicina por Europa. Neófito en el mundo de las Humanidades.

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