Los Rocky Balboa en acción y los de azul sin poder entrar en el cuadrilátero

Agresión polícia Zaragoza

KAY

“Estos días estoy con el curro a tope”, diría un joven trabajador en pleno 2021 y yo también. Estimados… llevo un par de semanas altamente ocupado, y por ello me he olvidado de expresar mi vendaval de sentimientos respecto a los últimos acontecimientos con los ángeles de azul de protagonistas. Al lío.

Como habrán visto ya (llego tarde) un inspector del Cuerpo Nacional de Policía sufrió la furia desmedida de un estulto. Miren, yo estoy hasta los mismísimos de las leyendas que tenemos en el Congreso de los “Disfrutados”. ¿Por qué leyendas y disfrutados? Sencillo: logran repartirse los beneficios con el paso de las legislaturas, cambian cuatro cuestiones de mayor o menor envergadura en cada una y, ¡ale! A disfrutar, que ya se convencerá al españolito de que se es la alternativa a la inmundicia que están viviendo con el rival y así volver a llenarse los bolsillos a costa de la abducida sociedad española.

Es importante incluir a toda esta caterva de inútiles, salvando casos concretos, porque son los que pudren los organismos públicos que dirigen. Son como la lava de la Palma: cosa que tocan, cosa que “mandan al otro barrio”. En esta ocasión, como es obvio, me centraré en la policía, organismo puteado hasta médula.

Yo fui de los primeros que vio el famoso video del Rocky Balboa marroquí agrediendo brutalmente al inspector de policía en un bus yendo por Zaragoza. Me acordé entonces de toda esa marea de ilegalidad que se reúne por los bajos de España buscando una vida mejor que, en la mayoría de las ocasiones por unas cosas u otras, desemboca en delincuencia y violencia. El mejor ejemplo lo tenemos en Barcelona. Otros tantos casos terminan trabajando honradamente y aportando al país, pero ya hablaré de eso en otro artículo. 

Sin duda, el problema aquí es la ley. Según he visto en unos lados y en otros en Reino Unido y Francia por agredir a un agente de la autoridad te llevas un sartenazo de hasta 10 años de cárcel y 30 mil pavos de indemnización, aquí es una colleja y un “hasta luego Mari Carmen”. ¿Cómo diablos van a respetar la ley, los salvajes como el incapaz que agredió al inspector, si no les pasa nada tras cometer un delito? Esto es un efecto llamada y va a terminar muy mal. Cualquier día verán en televisión que hay un nuevo ángel custodio velando por los azules desde el cielo, obra de los simpáticos que venían a pagar las pensiones.

Pero claro queridos, ¿qué vamos a esperar de un gobierno que deja a la Justicia perpleja por apoyar a un pateador de policías, condenado, para que mantenga el escaño? Ni las sobras… esto es un pitorreo y una vergüenza, no hay más. “Spain is different”. Y es que nuestros políticos no tienen la cara de hormigón, la tienen de titanio revestido de acero como el repeinado de la Moncloa.

Igualmente cabe mencionar a la escoria que se reúne día a día en las tertulias televisivas. No tienen otro nombre, ¿por qué les incluyo? Es sabido que el motivo principal que impidió entrar en el cuadrilátero al inspector fue la repercusión mediática posterior. Los pseudo periodistas tertulianos de alguna que otra cadena prefieren defender a un delincuente que a un agente que les puede salvar el trasero un día a las 3:00 de la madrugada tras la cena de navidad y con un moco importante encima. Es una vergüenza.

Como bien dice un amigo mío: “a seguir esperando” (a que las cosas cambien a mejor). Desde aquí mando un fuerte abrazo y todo mi apoyo al inspector que, gracias a Dios, ha salido adelante sin cuestiones graves y al otro policía herido en un aparcamiento hace poco también. Al Rocky Balboa de Marruecos le animo a que siga practicando sus golpes, pero contra una pared y en su país, no en el nuestro. Esperemos que el gobierno cambie de color raudo y veloz, a ver si tiñen las leyes para que brillen más y mejor a favor de los que velan por nuestra seguridad. De momento el panorama es claro; los Rocky Balboa en acción y los de azul sin poder entrar al cuadrilátero.


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