Maldito champán

Otegi ETA

MINGOTE. ABC (29/10/2020)

ADOLFO GARCINUÑO GIL

Boom. Clack. Era la historia que nunca acababa. Una historia que duró 5 décadas; 5 décadas de miedo; de dictadura de odio y terror.

El sanchismo es un movimiento que consiste en la búsqueda continúa del poder, y en esa exploración siempre se termina arrastrando por el fango los intereses de España, que está presidida por un Gobierno Frentepopulista dedicado a dividir y a cambiar las normas del tablero.

El blanqueamiento del brazo político de la banda terrorista ETA ha sido el planteamiento más vil de este Gobierno, preso de la aritmética parlamentaria. La concepción descarnada del poder que tiene Sánchez escupe sobre la historia del terrorismo y el dolor sus víctimas. El poder vale el olvido del estruendo de una explosión o el retroceso de una pistola.

Siempre que este Gobierno Frentepopulista se encuentra en apuros saca a relucir la guerra cainita que nuestro país vivió hace 86 años o la Dictadura enterrada en 1978; el espíritu de la transición es desplazado, como hoja por el viento en otoño, y sólo queda el odio ideológico extendido con mentiras, con un lenguaje guerracivilista de bandos. Sin embargo, pretenden que la sociedad española olvide que la banda terrorista ETA brindaba con champán cada uno de sus éxitos, cada barbarie terrorista, mientras a que a sus víctimas las dejaban mutiladas o abrazadas a ansiolíticos.

Los ongui etorri se siguen celebrando a bombo y platillo, y en esas bienvenidas a miembros de la banda terrorista nadie se acuerda del dolor de las víctimas. Es repugnante que se utilice el dolor de las víctimas como instrumento partidista. Hasta qué punto ha llegado España para que el Gobierno necesite del apoyo del brazo político de una banda terrorista, cuyo objetivo sigue siendo el mismo por el cual se mataba: la ruptura de la unidad de España. ¿Alguien lo podía llegar a pensar en el verano de 1997?

La banda terrorista ETA fue derrotada por la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, los jueces, en resumen, por la Democracia española que pagó con cerca de novecientos asesinados la demencia de unos pocos. Hoy el brazo político de esta banda terrorista está más fuerte que nunca y se permite el lujo de dar lecciones no se de qué, repugnancia y asco, a las víctimas del terrorismo. 

“Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabamos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella ya he comido para todo el mes” –ETA: El saqueo de Euskadi–.

Pd; es importante que los jóvenes conozcamos la historia del terrorismo en España para que no nos vendan historias románticas de ello.


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