Mañana jugarán a ser Rafa

Mañana jugarán a ser Rafa

ADOLFO GARCINUÑO GIL

Mañana los niños jugarán a ser Rafa Nadal en el recreo, se esperarán a los últimos cinco minutos finales para ganar y justo en ese momento, cuando el tiempo libre se acabe, se tirarán al suelo como él lo hace. Por que ellos también quieren ser protagonistas de épicas. Porque todos queremos ser Rafa.

Cada punto se celebraba como si fuera el último, como si el mejor deportista español de la Historia no fuera a conseguir otro y otro. Sería un perfecto imbécil si escribiera Historia en minúscula. Nadal fue uno de los marinos que, junto a Colón, descubrieron América. Fue uno de esos marinos encabezados por Juan Sebastián El Cano que, a bordo de la nao Victoria, llegaron a Sanlúcar de Barrameda después de dar la primera vuelta al Mundo. La nao Victoria, qué nombre si no.

Nadal es diferente al resto de los mortales. Para qué sirven las lágrimas sino es para ver a Nadal sacar, subir a la red e iniciar una espera centenaria hasta que una pelota de dos botes. Pum. Pum.

Todo estudiante, todo emprendedor, todo aquel que lo esté pasando mal debería tener a Nadal presente en sus días. Has de saber que Cervantes estuvo cuatro años cautivo en Argel y que no llegó a saber que su Quijote se convertiría en la más alta ocasión que vieron los siglos. Querido lector has de tener un marco, bañado en pan de oro a ser posible, con Nadal levantando su vigésimo primer Grand Slam.

Qué es lo que pasa por la cabeza de Nadal cuando en una final va dos sets abajo y su rival está a punto de romper el servicio, su penúltimo escudo, ese que no consiguió resquebrajarle. “Otro poquito más Rafa, poco a poco”. Por eso es diferente, porque ese “poquito” el resto de los mortales no nos habríamos dado la oportunidad de alcanzarlo.

Mañana jugarán a ser Rafa Nadal.  Juego, set, partido y título.


close

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: