La invasión

La invasión Ucrania

IDÍGORAS Y PACHI 5/03/2022. EL MUNDO

ADOLFO GARCINUÑO GIL

Lo que está ocurriendo en Ucrania nos muestra que, aunque estemos en el siglo XXI, el mal existe, al igual que existió en el S XX, por ejemplo, y a hay que combatirlo. En Ucrania se juega el futuro.

La OTAN pidió a los países aliados invertir el 2% del PIB en el Ministerio de Defensa, que desde 1834 hasta 1937, en España, era denominado de Guerra.¿Querer la guerra es apoyar el envío de material militar a la población ucraniana con el que poder protegerse de los ataques de las tropas rusas? ¿No querer la guerra es dejar sola a la población ucraniana a merced de los caprichos de un autócrata cuyos sueños se instalan en la Rusia comunista de Stalin?

Párese un momento y piense: los ucranianos son gente como nosotros que están dejando atrás vidas como las nuestras. Póngase en su situación.

Occidente cerró los ojos ante los planes invasores que trazaba el autócrata Putin y confió el suministro energético y la fabricación de elementos básicos de consumo a países con tendencias opuestas a los valores democráticos. El resultado es que hasta hace veinte días Ucrania era un país de primer mundo; hoy es atacado con armas ilegales, como bombas de vacío o de racimo.

Miles de niños han dejado atrás su país, la última vez que vieron a sus padres fue en el andén de una estación, mientras su abuela les acurrucaba. Otros han nacido horas después de que las tropas rusas bombardearan el hospital donde se encontraba su madre; entre escombros.

A su llegada a Moldavia una niña ucraniana, que ha dejado atrás su casa, sus amigos, su colegio, hasta puede que su padre haya tenido que quedarse en Ucrania haciendo frente a la invasión rusa, sólo se preocupaba de ofrecer su bocadillo al cámara que le grababa.

Tiempos duros crean líderes fuertes. Ucrania, y con ella el futuro, está en manos de Volodímir Zelenski, de origen judío –ahí tienen la desnazificación del sátrapa ruso–, que antes de ser presidente fue actor. Las injusticias, te frustran, más tarde te hacen soñar y sobre los sueños pregúntenle a Calderón de la Barca.


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