Milana

GALLEGO Y REY. EL MUNDO (21/09/2021)

ADOLFO GARCINUÑO GIL

Las cuentas chinas con las que el Ejecutivo, el más grande en la Historia de la Democracia, juega con la factura de la luz van a hacer que terminemos con las faldillas y el brasero viendo cómo, dieciséis de los veintidós ministros que lo forman, se ausentan en la sesión de control en el Congreso de los Diputados, o cómo el Gobierno se sienta de nuevo, una vez más –las veces que hagan falta–, en la mesa de diálogo con el separatismo catalán –y vasco–, su principio y su fin.

Una mesa, un diálogo cuyo punto de partida es el desprecio a la Constitución. Un tira y afloja entre el Gobierno y la Generalitat, entre una parte que está dispuesta a todo: reverencia incluida ante la bandera autonómica catalana; y otra que no va a ceder ante nada: retirada de la bandera nacional antes de la declaración del presidente de la Generalitat.

Más que la mesa de diálogo es la mesa del abismo. Sánchez no para de coger a España y asomarla a la boca de un volcán, cuya lava arrasa con todo lo que se encuentra a su paso: la posición de un Estado que no garantiza la aplicación de sus reglas; las listas negras de los docentes que usen el castellano en las aulas universitarias catalanas; el precio de la luz; aquella crisis migratoria primaveral, que ha desembocado en la exministra de Exteriores dando explicaciones al juez. 

La mesa del abismo responde a los intereses de Sánchez para conservar el apoyo a sus presupuestos y mantenerse en el poder, y para ello le da igual que sus amigos revoltosos catalanes jueguen a la amnistía, intentando hacer ver que España es un Estado opresor, y a la autodeterminación, como si Cataluña fuese una colonia.

Los indultos concedidos este verano no fueron el final, sino el principio. En un intento forzoso por entender la razón de ser del separatismo, yo querría tener un aeropuerto amplio, con todo tipo de mejoras; cuantas más mejor. Desisto en el intento y solo llego a la conclusión que Cataluña está regida por chiflados, es la región española que más progreso ha dejado escapar, y ahora, para colmo, a la cabeza está un presidente apellidado Aragonés, de Aragón; una de las cunas de la Reconquista española, hacia el S XIII.

Al ser humano le atormenta tener un futuro incierto ante sí, porque no sabe cómo prepararse para lo venidero. El volcán, que despertó el domingo en La Palma, es la viva imagen de lo qué es un futuro incierto. Lo que está sucediendo en la isla canaria es que el fuego y el agua, por mucho que tengamos, son el rey y la reina de este tablero de ajedrez. Cuanto trabajo, cuantas ilusiones, cuanta vida sepultada bajo la lava. Cojan los álbumes de fotografías: mamá, papá, el hermano y la hermana. Cojan al pasado y acurrúquenlo fuerte, es el escudo del futuro.

Pd: no quiero que España acabe como Milana. 


El fracaso de la inteligencia artificial

IVÁN CANTERO

Este es un tema que me apetecía tratar desde hace mucho tiempo, pero la actualidad y la propia vida me lo habían impedido hasta ahora. Deformaciones profesionales aparte, lo cierto es que el Big data y el Machine Learning son disciplinas emparentadas de manera muy estrecha entre sí (los grandes volúmenes de datos no se recopilan sino es para inferir otros datos a partir de ellos usando alguna técnica de inteligencia artificial) y con las propias ciencias sociales, especialmente la política; y estoy convencido de que en ellas mismas tendrá su perdición.

Es justo empezar desgranando los conceptos básicos y poniendo de relevancia, pues mucha gente lo ignora, que la inteligencia artificial es un invento netamente español. Su origen se remonta más allá de lo que cualquiera podría imaginar, mucho antes de que los autómatas más o menos programables iniciasen la prehistoria de la propia computación: se trata de la Corona de Aragón en baja Edad Media, a caballo entre los siglos XIII y XIV, donde el célebre beato Ramón Llull construye su Ars Magna, ingenio capaz de combinar proposiciones teológicas y filosóficas representadas en piezas mecánicas, de modo que el mecanismo indicaba si éstas eran ciertas o falsas. Aunque el objeto de su trabajo sí tuvo impacto en el intelectualismo de la época, el mérito de su máquina pasó bastante desapercibido hasta que Leibniz trató en vano de construir (reconociendo basarse en el de Llull) un mecanismo similar de propósito general, capaz de demostrar la veracidad de cualquier predicado, tres siglos más tarde. De este modo, con su Ars Magna, Llull había implementado el primer sistema experto de la historia.

Explicado de manera simplificada, un sistema experto es un ingenio basado en reglas diseñadas por expertos de una determinada materia, que parte de unos predicados iniciales capaces de hacer cumplir las condiciones de algunas de esas reglas. Las reglas cumplidas, a su vez, generan como resultado nuevos predicados que pueden hacer cumplir reglas que antes no se habían disparado; de modo que, tras varias iteraciones, termina por no dispararse ya ninguna regla más y se obtienen finalmente los predicados resultado del cumplimiento de las últimas reglas disparadas. Así, los predicados de salida constituirían un resultado del razonamiento inteligente del sistema experto a partir de los predicados de entrada. Con su amplia variedad y matices, este tipo de sistemas eran los más comunes en el mundo de la inteligencia artificial hasta hace unos diez o quince años, cuando la madurez de Internet y la progresiva informatización de los procesos en grandes compañías permitió contar, por fin, con grandes cantidades de información digitalizada para poder empezar a utilizar de manera razonable otras técnicas más prometedoras y fascinantes: ciertos métodos estadísticos y, sobre todo, las redes de neuronas artificiales (que en los más recientes escaparates de la mercadotecnia se presenta como Deep Learning).

Las redes de neuronas artificiales o sistemas conexionistas pretenden ser emulaciones matemáticas del funcionamiento orgánico del cerebro, formadas por elementos de cálculo (neuronas), y las entradas/salidas en forma de valores para esos cálculos (sinapsis); que las conectan entre sí con la capacidad de aprender a hacer cosas como clasificar información o inferirla a partir de otra. Esta aparente taumaturgia científica ocupó, antes de ponerse de moda, el lugar que ahora tiene la física cuántica como ofuscadora de ceporros que, tras haber leído en diagonal un mal artículo de divulgación popular sobre el tema, creen tener respuesta para todos los enigmas del universo.

Aunque existen muchos modelos de redes neuronales con sus particularidades, la mayoría aprende con un entrenamiento, presentando al sistema con un conjunto grande de ejemplos a la entrada con el resultado esperado a la salida (en general, formados en ambos casos por un número importante de variables), de modo que su algoritmo de aprendizaje  trata de minimizar el error entre la salida obtenida en el momento actual por el sistema y la esperada que se presenta. Si el ejercicio tiene sentido (y luego volveremos sobre ello), tras el entrenamiento, el sistema será capaz de dar la salida esperada ante nuevas entradas con un error muy pequeño; resultando que una red neuronal no será nada más que una vulgar (aunque compleja) función de cálculo numérico multivariable. Aquí cabe añadir que, aunque los algoritmos y los modelos son muy posteriores, quien estableció el punto de partida definiendo la neurona formal con sentido físico y matemático que fundamenta las redes neuronales fue nuestro inefable Santiago Ramón y Cajal.

Tras esta breve introducción, quizás el lector profano se sienta un tanto decepcionado. Y le faltarán todavía menos razones cuando descubra que, antes de que se construyese la primera computadora, Kurt Gödel ya demostró que existen funciones matemáticas que no se pueden plasmar en un algoritmo… Estableciendo, sin saberlo, una severa limitación (al margen de la potencia de cálculo de la máquina en que se ejecute) para cualquier modelo de red neuronal, que por lo demás no llega a tener siquiera las capacidades de una máquina de Turing o representación formal de un programa de ordenador, frente a las capacidades del cerebro. Estamos, por tanto, muy lejos de la cacareada singularidad, término que los filósofos han propuesto para nombrar el evento tecnológico en el que la inteligencia artificial supere a la humana; y si algún día se alcanzase, sería mediante técnicas que no tendrán nada que ver con las actuales.

La inteligencia artificial tiene infinidad de usos concretos que prevalecerán en el tiempo, en forma de herramientas que simplifican tareas, u otras que ayudan a tomar decisiones… En definitiva, recursos que suben otro nivel de abstracción (no eliminan) la actividad en muchos puestos de trabajo con la promesa de aumentar la productividad, como ha ocurrido en todas las llamadas revoluciones industriales. Sin embargo, el motor que ha hecho expandirse rápidamente la adopción de científicos de datos en todas las empresas de cierto tamaño (amén de grandes inversiones en infraestructura computacional) ha sido el márquetin, como otrora había ocurrido con los comunity managers. Los mercadotécnicos, a los que en general se les hace demasiado caso para tomar decisiones empresariales, confiaban en que el machine learning les otorgase al fin una cierta base de tecnicismo a sus volátiles postulados, esto es, que lo suyo pasase a ser una ciencia respetable. Consiguieron convencer a sus directivos de que invertir en el cocinado del dato «aportaría valor», aunque no tuviesen demasiado claro cómo: quizás de los datos digitalizados pudiera extraerse una adaptación más personalizada a los gustos del cliente; o tal vez sirviesen para optimizar procesos y descubrir «nuevas oportunidades de negocio». Pero lo cierto es que los paganos de todo esto empiezan a despertar de su embrujo, con frecuencia sin ver grandes resultados; a veces porque su negocio no tiene siquiera datos suficientes como para extraer algo de ellos, y la mayoría por haber fantaseado con causalidades esotéricas entre la información disponible y la que se quiere inferir que las tercas matemáticas que entrenan las redes neuronales niegan si estas no existen. Después de todo, probablemente solo ciertos sectores muy concretos (dejando aparte los nativos digitales) dispongan de datos suficientes y significativos como para hacer cosas interesantes con ellos.

Otras veces el fracaso no es tan burdo y llega en la fase técnica, aunque se disponga de información valiosa para alimentar a cacharros inteligentes; con unas implicaciones más profundas. Reconozco que en la primera explosión de la era Big Data me ilusioné, pensando que la ingeniería informática recuperaba por fin su dignidad profesional: la complejidad técnica de lo que había entre manos garantizaba que tanto en la infraestructura como en la analítica no quedaría más remedio que contar con personal formado como Dios manda, en lugar de los habituales con un simple curso de programación… La siniestra razón por la que el Estado se ha negado siempre a establecer competencias exclusivas al colegio profesional: poder reciclar a cualquiera dentro del pozo sin fondo que parece ser el mundillo de la computación. Sin embargo, al poco tiempo también los profanos empezaron a hacer cursillitos porque empezaba a picarles la curiosidad sobre el tema; y al entender que la materia era inasequible sin una penosa curva de aprendizaje, entendieron que había que buscar alternativas para democratizar el uso de la inteligencia artificial entre usuarios no expertos. Entonces, lo que antes era virtuosismo de conservatorio pasó a ser el reguetón de la informática: llegaron ciertas aplicaciones y nuevos perfiles de científicos de datos que presumían de poder hacer machine learning calzado y vestido partiendo de información cruda, o lo que es lo mismo, analítica sin analizar. Al abrigo del abandono de los sistemas expertos, se extendió la superstición de que tan inteligentes eran las redes de neuronas por su capacidad de aprender que se podía prescindir también «de los expertos», es decir, aquellos que tenían el conocimiento técnico de la materia sobre la que versaban los datos. Si bien en la era conexionista ya no era necesario que los expertos trasladasen su conocimiento al sistema para que este pudiera tener un comportamiento inteligente, en realidad seguían siendo imprescindibles para ayudar a los científicos de datos a entender y trabajar la información de partida, de modo que el resultado o siquiera el planteamiento del problema a solucionar con una red neuronal tuviera sentido. Pero esta nueva generación de analistas (y usuarios empresariales ceporros) creía en las herramientas de inteligencia artificial de segunda generación como en una suerte de magia que, aunque no terminan de entender bien, es capaz de ahorrar el ridículo trabajo previo de entender la información que se maneja antes de trabajar con ella. Ustedes mismos se imaginarán el resultado.

Para finalizar, tenemos que añadir que, además de las circunstancias técnicas y empresariales, la inteligencia artificial recibe otra gran estocada que la relegará pronto a un segundo plano de la vida pública cuando no sea para mostrar algún gracioso vídeo de robot saltarín americano, chino o japonés. Cuando se utiliza de manera correcta, los sistemas inteligentes tienen el fastidioso hábito de ser objetiva; llegando a identificar, por ejemplo, aquellas variables que resultan influyentes en la ocurrencia de un hecho. Así, uno de estos sistemas se atrevió a significar que la concurrencia de personas de ciertas razas estaba relacionada con un mayor índice de algunos delitos en Estados Unidos; y otro se arrogaba capaz de reconocer la orientación sexual de un individuo a partir de sus rasgos faciales. Dicho de otro modo, los sistemas inteligentes van contra corriente, mostrando la realidad innegable en lugar de someterla al filtro previo de la dialéctica postmoderna, que define un concepto difuso y fluido de verdad que enamora a la mayoría de los políticos actuales. Naturalmente, estos resultados pueden ningunearse u ocultarse (de hecho, así se hace a menudo con conclusiones científicas incómodas); e incluso puede tomarse la decisión «por cuestiones éticas» de prescindir de variables o datos políticamente incómodos para los análisis, pero en cuanto estos sistemas mutilados o malnutridos empiecen a no dar resultados interesantes, se abandonarán. Nadie considerará la posibilidad de volver a usarlos de manera racional y la inteligencia artificial quedará, para la opinión pública, relegada al ámbito académico.

Podemos concluir entonces que los sistemas inteligentes actuales son a la vez subversivos, esotéricos y decepcionantes. El uso del Big Data se racionalizará en el mundo empresarial, dejará de aplicarse a cualquier ámbito civil ajeno a la vigilancia ilegal y volverá al ámbito en el que ha estado siempre en sus diferentes formas sin hacer demasiado ruido: la industria especializada. Volverá a ser la eterna promesa en el futuro de la computación que ya era cuando comencé mis estudios universitarios… Y que, en el fondo, el ser humano no necesita que sea nada más.


Lean y serán libres

KAY

Estaba observando el punto rojo de mi purito MEHARI´S, mientras me recreaba en mi terraza con el entorno nocturno en busca de respuestas a preguntas estúpidas, que siempre las hay. Entonces me he acordado de ustedes, algunos me leerán cada vez que publico y otros de rebote, pero oigan algo les une a todos: me leen. Y es por eso por lo que hubiese sido pecado si les tengo mucho más tiempo sin leer algo mío. Al lío.

Como bien sabrán estos días es la Feria del Libro en Madrid, una maravilla. La literatura acapara el protagonismo en el parque más famoso de la capital, grandes y pequeños autores se dedican a firmar sus libros a su fiel público que acude religiosamente cada año en busca de nuevos títulos, algunos simplemente para ojear. 

Porque, ¿qué son los libros sino la escuela más antigua del mundo tras el habla? Y es por eso por lo que se les dedica siempre espacio en la sociedad y tienen tanto protagonismo, aunque me temo que cada vez menos. Durante mi paso, el otro día, por la feria comentaba con mi hermano la barbaridad de libros que se ofrecen, demasiada oferta para una demanda bajísima, ¿es este un problema? Sí y muy grande.

Hay una cuestión importante y es que en esta sociedad hay demasiados “in put” que nos dejan obnubilados y no porque sean bonitos, sino porque son irresistiblemente absorbentes. Y digo nos, porque caemos todos. Los libros han pasado a ser un elemento del que fardan los pocos que son conscientes de su utilidad, y digo fardar porque parece que en una sociedad cada día más agilipollada y analfabeta, el que tiene un libro parece que sale de este fango que cada vez huele peor. Los que siguen en él, conscientes de su ineptitud para abrir un libro y aguantar cinco minutos seguidos leyendo, miran con recelo el gran logro del año 2021: leerse un libro. 

Estoy seguro de que más de uno de los que me están leyendo dirá: “yo leo y mucho”, muy bien, es usted un miembro del último bastión de la lectura en este mundo. Algún joven valiente se une para hacerlo crecer, pero no es suficiente. Por cierto, para el que no lo sepa, el maestro Reverte publica en unos días “El Italiano”, la Feria se llenará y, si las librerías volverán a hacer el agosto, imagínense Alfaguara…

Pérez-Reverte es de los pocos que dirige el último bastión, el célebre escritor sigue siendo inspiración y el claro ejemplo de que el que lee gana en buen criterio, lo que le falta a este país que siempre tropieza con el mismo canto.

¿Recuerdan cuando les hablaba del purito al comienzo? Pues es perfectamente comparable a la sociedad, calada a calada se va desgastando. ¿Saben que ha evitado que lo consuma entero? La necesidad de escribir para contarles todo esto. Si surge esa necesidad es porque previamente lo he hecho y disfrutado, pero para que esto pase hay algo previo y es saber escribir. ¿Cómo soy capaz de hacerlo? Porque he leído, no me he consumido gracias a lo que he leído, lo hago a menudo y aporto lo que buenamente puedo.

Ese purito es la población que si no lee se seguirá consumiendo. En el fango caemos todos (yo el primero), pero es más fácil salir si cultivamos motivos para seguir adelante y ser competentes, algo que nos mueva a seguir y a crecer como sociedad. Algo que nos impida caer en el click fácil, la lectura en diagonal y el voto mal escogido. Forjen su criterio aún más si pueden aquellos que ya están circulando por el carril correcto y aquellos desesperados por la constante desazón de la incompetencia: lean y serán libres.


Mis motivos para dejar escrita la crónica de mi familia

JOAQUÍN ECHEVERRÍA ALONSO

Mi nombre es: Guillermo Chavarrías Menéndez, creo que ha llegado el momento de recapitular mi vida. Para situaros os diré que nací en el año de 1883 del siglo pasado. Ahora pasados los años cincuenta mi vida está llegando a su fin. En ella viví y traté en diferentes circunstancias la alegría, la miseria, la ilusión, la pena, el desconsuelo y el orgullo, sin que el orden de esas emociones tenga ningún significado. Ahora en esa mezcla de sentimientos sueño con ellos expectante, a veces preocupado en las noches en las que me falta el aire. La emoción viene cuando veo a mis hijos y nietos y el desaliento cuando veo la marcha del mundo. Sueño con estas personas que me rodean, rodearon o que no llegaré a conocer íntimamente o no conoceré en absoluto. Todos contribuyen a esos estados de ánimo por los que paso y todos me traen recuerdos de los momentos de mi vida.

Para componer esta relación tengo en mi poder documentos: cartas, muchas de ellas de la Guerra Civil y otros recuerdos, además del apoyo de la capacidad narradora de Andrés, el entusiasmo de Guille, la tranquilidad de Pablo y la paz que me trasmite Enrique, sin olvidar la capacidad de razonamiento de Matilde o el barullo que me genera Adosinda.

No debo olvidar la tentación, vestida de amabilidad marrullera, que representó mi primo Arsenio, o la expresión de la fuerza de la naturaleza que era su madre, la tía Celedonia. No sé por qué mi padre, Bernardo Chavarrías García, siempre tan fuerte e ilusionado no me toca del mismo modo, pero no compartí con él buenos momentos más que cuando vivía mi dulce madre. Después, una vez muerta, nada fue igual, vivimos el desorden y la privación.

Todas estas personas enumeradas de más cercanos a menos, me traen recuerdos y de ellos se proyectan hechos que intuyo que vendrán y que sé que si llegara a conocerlos también me producirían esos sentimientos que he enumerado.

Bien sé que con los hijos se sufren preocupaciones y que con los nietos solamente se disfruta de sus momentos, incluso de los éxitos, pero que los sufrimientos son para los padres. Es por ello por lo que me gusta soñar ese futuro de las ramas de mi familia que ya están cogidas a mi tronco a través de otras, por lo que si las podan me duele menos y si dan flores bonitas me llenan de orgullo.

Creo que debo hacer un retrato de mí mismo porque lo que somos, o más bien lo que creemos ser, influye enormemente en cómo vemos o más bien en cómo percibimos los hechos en los que estamos involucrados o que presenciamos y en cómo los interpretamos.

Soy un anciano limitado en mis capacidades físicas, he llegado a viejo contra algunos pronósticos fáciles de hacer en determinados momentos, como cuando cogí una pulmonía y me atendieron en el cuartel, en el que servía como cabo primero, ya se puede suponer que en un hogar con su calor y cariño hubiera sido mucho más fácil. También mi vida peligró en la Guerra Civil al recibir un disparo de obús en la defensa de Oviedo, cuando nos defendíamos del avance de los Rojos en la Tenderina.

Por lo demás soy un suboficial de infantería, que pasó a situación de retiro joven y desde entonces me dediqué a la gerencia de un comercio de bastante actividad y a hacer contabilidades de pequeños empresarios. A raíz de la Guerra Civil mi comercio, el qué gerenciaba, cerró, pese a mi esfuerzo por mantenerlo operando, pero no aguantamos al mantenernos en la línea de no entrar en la ilegalidad del Estraperlo. Desde entonces pasé a vivir como un retirado joven al que adoran sus hijos y dediqué la mayor parte de mi tiempo a cuidar la educación de mis nietos mayores con diverso éxito, desde la excelencia hasta los fracasos más dolorosos. Pero los estudios son la única esperanza que tienen estas personitas que carecen de fortuna y no están siendo educados para ser empresarios.

NOTA. Creo que debo hacer una aclaración a lo que mi abuelo llama “estraperlo”, es una actividad ilegal que consistió en comerciar en el “mercado negro” con artículos intervenidos por el Estado o sujetos a tasa; se aplicó especialmente al comercio de productos racionados posterior a la Guerra Civil Española. 

También debo decir que el origen de este nombre es un escándalo político, como consecuencia de la introducción de un juego de ruleta eléctrica de marca Straperlo, nombre derivado de los apellidos de quienes promovieron el negocio. La estafa que se practicó con estas máquinas le dio una excusa Alcalá Zamora para propiciar la caída del gobierno de centro derecha que dio lugar a las elecciones de febrero del 36. Vuelvo al texto escrito por mi abuelo.

En mi vida, en mi ocio, siempre tuvo importancia la literatura y la cultura que aportan los estudios regulares. Siempre seguí y colaboré en la marcha de los estudios de mis hijos hasta que me fueron dejando atrás. Yo no pasé formalmente de aprobar tercero de bachillerato, pero en algunas materias como en las matemáticas mantuve el nivel con mis nietos en todo el bachillerato y en el latín mantuve también el ritmo de las carreras universitarias de mis nietas. 

En cuanto a la política siempre seguí la actualidad y el fenómeno económico, lo que en la posguerra me llevó a relacionarme con algunos de mis antiguos oficiales, algunos habían llegado a generales que ya estaban retirados. Nos reuníamos a hablar de mercados y oportunidades aunque ellos sabían que para mí eran ejercicios teóricos, por mi escasa capacidad económica, pero sé que ellos buscaban en esas charlas información para formarse opiniones para sus inversiones. Muchos de ellos ya no vivían en Oviedo pero habían dejado hijas casadas con asturianos y eran rehenes de estas visitas, en ocasiones las aprovechaban para invitarme a cenar.

En mis relaciones con mis hermanos que vivían en Cuba y Estados Unidos discutí de política por vía postal y presencial en sus visitas a España. Aunque mi hermano mayor disentía de mi pesimismo en el avance del Comunismo, yo siempre lo percibí y lo percibo como una amenaza a la prosperidad del Mundo, aún creo en el peligro real de que consigan apoderarse de todo.

Sólo me queda para que el lector comprenda mi estado de ánimo que mis hijos me adoran, que recuerdo y añoro a mi difunta mujer cada día, que en mi casa, en realidad la casa de mi hijo Andrés, viven algunos de mis nietos y que los mayores tenemos una especie de tertulia literaria permanente, discutiendo si tal personaje de tal novela estaba enamorada de este o aquel, como es el caso de Sotileza en la novela de Pereda, si era del marinero que se ahoga, Güergo, o del chico de buena familia con el que se casa, vamos, que a veces me divierten o me cansan esas discusiones estériles.

Con mis nietos, lo que tuve por un tiempo fue una especie de academia, en que fui algo así como un preceptor y ya digo que con resultados diversos. El tiempo pone a cada cual en su sitio. Hoy tengo que decir que la primera hornada de nietos, los que estuvueron a mi cargo después de alegrías y disgustos todos han obtenido sus titulaciones universitarias, aunque nunca lo hubiera esperado del mayor, del que llamábamos Andresín. Me llenan de orgullo, ya se verá qué esperar de los siguientes, pero esos no están ni estuvieron a mi cargo.

A partir de aquí intentaré ir contando la vida que conocí, no siempre manteniendo el orden cronológico, saltando de fechas, cuando la comprensión del relato lo precise. Aun cuando en ocasiones juzgue hechos de personas o incluso a personas, no pretendo tomar revancha alguna con nadie, sé que nadie aguantaría un juicio de su vida sin salir dañado, yo tampoco, pero creo que merezco el crédito de haber sido un hombre bien intencionado, un padre y marido dedicado y como abuelo, que me tomé más desvelos de los que se podían exigir. Sin más comienzo el relato.

 Aunque antes de comenzar con el relato debo advertir que mi intención es escribir para que quede memoria de lo que fuimos y de lo que quisimos ser, con objeto de que mis nietos y los nietos de mis nietos lo conozcan y se comporten en consecuencia.

Conocer los errores y los aciertos de los que nos precedieron, puede evitar muchos tropiezos y equivocaciones. Por eso advierto al posible lector que no pertenezca a la familia Chavarrías, que esto no pretende ser literatura, esto es el relato de un viejo que se cree obligado a hacer advertencias a los que lo suceden y aunque a veces parezca que estoy juzgando, me gustaría qué sencillamente se sepa que estoy contando cosas a modo de advertencia a modo de prevenir a mis deudos de que uno es fruto de su vida, de su esfuerzo y del amor que pone. Los talentos que dios nos da pueden ser bien o mal administrados y nadie debe creer que tiene derecho a presumir de méritos ajenos, todos somos fruto de nuestras obras.

Administrad bien vuestros talentos ya que un día tendréis que dar cuentas y veréis que no siempre el que más recibió fue el que más tuvo al final de sus días y ese será el que menos presumió y el que más entregó, eso decía mi abuelo, que le habían advertido, una vez que le echaron la buenaventura. Cómo aparecerá más adelante este mi abuelo se llamaba Juan Chavarrías Uranga.


Supervivencia

ADOLFO GARCINUÑO GIL

“El sanchismo es el tránsito de épocas a servicio de intereses electorales_Botifler Sánchez–. Es de la única manera que podemos entender el nuevo curso en el que estamos sumidos.

Al sanchismo se le da mal la gestión del presente por eso siempre ha de estar mirando al pasado: más concretamente, a la Guerra Civil mecanismo de deslegitimación de la derecha por excelencia; o asomado a una colina pendiente de los hechos venideros: si existiese un lugar, como en la Antigua Grecia, llamado Delfos donde hubiese un Oráculo, Sánchez sería su mejor cliente.

La modernización, o sea 2050, es la nueva época a servicio del interés electoral de Sánchez, no sin dejar de mirar de reojo a 1936. Digitalización; ecologismo; recuperación social. El sanchismo tiene que empezar una nueva era con la mínima vinculación con el pasado: Ábalos; Calvo; Redondo, las viejas glorias sanchistas fueron defenestradas, son un pasado que Sánchez quiere borrar de la cabeza de los españoles, al igual que la gestión de la pandemia, la crisis migratoria o los indultos. Repaso a parte del jefe de los jueces, Carlos Lesmes, en su discurso de apertura del nuevo curso judicial, me imagino a Sánchez desde su todo poderoso despacho presidencial no parando de apretar la mandíbula.

El desprestigio institucional del que es capaz SuperSánchez no tiene límites, el cálculo partidista con el que maneja los pilares del Estado, hasta incluso en aquellos en los que no tiene autoridad, como es el Poder Judicial, amenaza largos inviernos, a lo Juego de Tronos, si la oposición no termina, o empieza, de hacer cargas como en la Batalla de los Bastardos.

Empieza un nuevo curso y en España suena a todo trapo Highway to Hell –AC/DC–.No sé por qué me pica la nariz que la primavera pasada va a ser un anuncio a lo que nos espera este año. Que si a una ministra de Igualdad le dicen en una entrevista: «tiene un coño como esta mesa de grande», y ésta contesta: “es un piropo muy bonito’’. Que si un ministro del Interior echa por tierra el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Que si, en otra entrevista, a un presidente del Gobierno se le ocurre decir: “hemos vacunado a todo el mundo sin preguntar lo que votaban”…

Mientras tanto, el precio de la luz no para de subir, tanto que, cada día, su precio –cuando se escriben estas líneas se alcanzan los 153,43 € por megavatio hora– supera un nuevo récord. No había caído que el precio de la luz de las casas ocupadas lo pagan quienes se han quedado sin casa.

En fin, dice el refrán español: «mismo perro con distinto collar”. En la Moncloa la vida sigue igual, unos llegan y otros se van. Pero todo sigue igual.

Pd: continuará.


~El sumario del agravio~ 1-14 de septiembre del 2021

CARLOS LUQUE FLÓREZ

Continuamos esta sección, patrocinada por el desGobierno de España, para refrescar la mente de todo aquel que nos regale su tiempo y decida leernos.

Tenemos motivos de sobra para indignarnos cada día con el actual Gobierno. Tenemos tantos que muchas veces consiguen hacernos olvidar. Tapan un escándalo con otro de similar índole.

Odiamos ver como España olvida. Por eso, desde ‘El sumario del agravio’, repasaremos de forma somera algunos de los escándalos que cada día nos regalan nuestros gobernantes. En tiempos normales se exigirían responsabilidades, pero hoy es el pan nuestro de cada día.

1 septiembre

-Sánchez desoye la petición de Murcia para asumir competencias y actuar de urgencia en el Mar Menor. Con tal de culpar a la oposición hace lo que sea.

-Castells exige a las universidades privadas divulgar la ley de ‘desmemoria democrática’ de Sánchez.

-La ministra de Justicia se reúne con Bildu y ERC para hablar del CGPJ mientras Sánchez presiona al PP. «Socios preferentes».

2 septiembre

-Félix Bolaños se quita la careta y asegura que «los jueces no pueden elegir a los jueces».

3 septiembre

-Belarra gastó 52.000 € en montar un campamento juvenil para adoctrinar sobre la guerra civil.

-El Rufián de Gabriel invita a su programa a una desequilibrada que al ser preguntada por VOX responde «matar». (Entre otras joyitas intelectuales)

4 septiembre

-Sánchez rebajará su agenda de presidente para pasearse por España intentando recuperar votantes. Casi mejor, por otra parte.

-El asesor enchufado por Podemos en Enagás dona más de 5.000 euros a la fundación de Monedero. Casualidades, no piensen mal.

-Sánchez investigará la pandemia de Polio de los años 50. Sin comentarios.

-Montero ficha a la activista que llamó «nazi» a Vox para dar lecciones de «democracia feminista».

5 septiembre

-El Gobierno oculta a Transparencia 56,8 millones del coste de las exhumaciones del Valle de los Caídos.

6 septiembre

-Irene Montero insiste en comparar a las afganas con las españolas: «Están sometidas al mismo patriarcado».

7 septiembre

-El Gobierno presiona a vocales de izquierdas para que dimitan y bloqueen el Poder Judicial.

-Barcelona quita a los Reyes Católicos su calle con el voto a favor de los socialistas.

-La portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid califica a VOX como los «talibanes españoles».

8 septiembre

-Teresa Ribera gasta 65.000 € en 100 ‘voluntarios’ para que aplaudan sus políticas climáticas.

-La izquierda convoca manifestaciones y culpa a la derecha de agresiones que resultan ser falsas.

9 septiembre

-El segundo estado de alarma de Sánchez por la pandemia también fue ilegal. ¿Consecuencia? Ya saben.

-A Sánchez no le importa que el ataque homófobo de Malasaña fuera un bulo y presidirá la Comisión de delitos de odio.

10 septiembre

-La mujer del socialista Espadas declara como presunta enchufada en Faffe y hace un ridículo monumental. El chiringuito socialista andaluz no defrauda.

-El Gobierno eliminará los exámenes de recuperación en la ESO y permitirá pasar de curso. Dame pan y dime tonto.

La señora de Espadas

11 septiembre

-Radicales independentistas atacan la Jefatura de Policía de Barcelona durante la Diada ante la pasividad de Interior.

12 septiembre

-Cuatro ministros abiertos al referéndum participarán en la mesa de diálogo con Cataluña. Marchando un poquito de traición.

13 septiembre

-Iceta compara la mesa de Sánchez con la Generalitat con la que puso fin a la guerra de Vietnam. ¡Claro que sí campeón!

-El nº 2 de Laya declara al juez que la ex ministra conocía la identidad de Ghali.

14 septiembre

-La mesa de Sánchez con el Govern cuenta con una mayoría a favor del referéndum. Estamos avisados.

-Sánchez alardea de haber «vacunado a todo el mundo» y no preguntar «lo que votaban».

-Espadas obvia la incongruente declaración de su mujer y cree que es citada por una «cacería política».


Carta con el encargo que me hace mi padre de divulgar la crónica de la familia Chavarrías-Zengotita (III)

JOAQUÍN ECHEVERRÍA ALONSO

(Primera parte aquí)

(Segunda parte aquí)

En cuanto Juan cogió autonomía de movimiento y empezó a andar con nueve meses, tú a los trece, Cándida empezó a cogerle prevención, siempre lo llamaba “jorolla cuando lo reprendía. Es que destrozaba todo lo que cogía, un día cogió un libro lo abrió, tiró de los lados y lo descoyuntó, se llevó una buena azotaina. Yo dejé de usar gafas cuando él me la rompió y me resultaba muy gravoso comprarme otras. Otro día cogió la pluma que me había regalado mi tío Andrés, Andrés Chavarrías Menéndez, y la clavó en una mesa. El punto era tan bueno que siguió funcionando después de ser enderezado por mí. En España, en ese momento una pluma de ese estilo costaba aproximadamente mi sueldo mensual.

NOTA. Mi padre recoge el calificativo que usaba Cándida, nunca entendimos que quería decir “Joroya”, nadie usaba allí ese calificativo, Cándida lo usaba en exclusiva para Juan.

En cuanto a las plumas estilográficas de mi padre, yo le conocí 2 hasta que se jubiló, en el anexo II, cuento algo de esas plumas.

Para Cándida no había término medio, estaban los buenos, entiéndase sus amigos, y los malos entiéndanse los demás, aquellos que en opinión de ella no merecían el estatuto de buenos.

 Yo era venerado por Cándida, pero no ocupaba un lugar de afecto, sólo tenía admiración por mí, sobre todo desde que un día con una hoja de lata y unas tijeras le arreglé un molinillo de café que llevaba muchos años averiado, en aquella casa no se tiraba nada, todo se guardaba en el “trastero” que había debajo de El hórreo. 

Recordarás que el hórreo estaba edificado con ladrillos y que el trastero inferior estaba cerrado con paredes y ventanas con tela metálica que le permitía cierta ventilación, este trastero estaba cerrado con puerta con llave y estaba lleno de cosas que tal vez un día pudieran llegar a ser útiles.

Cuando llegó Juan en el primer momento no le hiciste ningún caso, tú estabas en tu mundo y te dedicabas a dar la tabarra a todos, queriendo hablar constantemente. Tus hermanos mayores se burlaban bastante de tus cosas, debían verte ridículo con aquella manera de querer razonar como una persona mayor, consuélate, “nadie es profeta en su tierra”.

Como decía, enseguida Juan comenzó a andar y pasado un tiempo pasó a estar bajo tu protección.

Recuerdo que tú no tardaste mucho en impresionarme con tus habilidades numéricas, en ese aspecto eras un niño precoz, también aprendiste a leer con mucha rapidez para olvidarlo todo en verano y tener un aprendizaje tremendamente incómodo la segunda vez que lo intentaste, la primera había sido muy fácil para ti. La segunda vez la señorita Emilia estaba desesperada contigo en aquella aula de párvulos, niños con mandilón azul, mezclados niños y niñas. 

La escuela como recordarás era una graduada con sección masculina y sección femenina, pero los párvulos estabais en una clase común. Por cierto llevaba el nombre de escuela graduada Vázquez de Mella, en honor al jefe del Partido Tradicionalista.

Yo estaba ilusionadísimo, creía que tenía un genio de la matemática entre mis manos y que lo podría modelar. Sé que descuidé mucho tu formación humanística y tal vez contribuí a ese analfabetismo que te caracteriza, sabes mucho de muchas cosas y eras y supongo que sigues siendo un analfabeto que no sabe escribir, que no aprendió la ortografía mínima y que despreció la Lengua y Literatura, que son fuentes de diversión y de corrección en la expresión.

En eso me culpo, creo que tengo parte de la responsabilidad, aunque pasado el tiempo he llegado a pensar que tu caso era muy próximo a la minusvalía en esas materias, particularmente en la memoria visual que debe ir acompañando a la ortografía. En los últimos años se habla mucho de la dislexia y de la comprensión que se debe tener con esas discapacidades. Cuanta necesidad tenías tú de esa comprensión que no siempre encontraste.

Tardé mucho en descubrir lo caro que lo pagaste en tus estudios en la universidad, en la Escuela de Ingenieros de Minas, me desconcertabas, decías haber hecho un examen para un ocho y volvías con un dos. Otras veces, si había habido un examen oral venías con unas notas fantásticas, aunque creo que en tu época no había casi exámenes orales como había sido la tónica de las “escuelas técnicas” cuando eran escuelas del funcionariado, eso te perjudicó, pero alabado sea Dios, “bien está lo que bien acaba”.

Volviendo a la encomienda que te hago, tengo que recordarte que hace años te regalé mi pluma, la última con la que firmé notas antes de jubilarme, tenía la espiguilla rota y el cargador no funcionaba, te dije: -Guillermo te la doy porque sé que tú te ocuparás de que funcione y de tenerla útil como recuerdo de mis años de docencia.

Te estoy contando estas cosas porque quiero que quede todo hablado o por lo menos mucho. Recuerdo y me arrepiento de ello, que pasado el tiempo en el bachillerato adopté contigo una conducta que no tenía con tus hermanos, decidí no sacarte nunca la pizarra, como hacía en todas las clases, sacando una fila completa y que fuera tu responsabilidad estudiar y llevar al día mi asignatura, creo que fue injusto. 

Siempre te estuve sometiendo a pruebas diferentes a los demás, cómo aquella vez que te encomendé mantener a raya a que el loco peligroso, que podría haberte costado la vida. Pero eso ya no importa has llegado a la edad adulta pese a la pleuresía que padeciste cuando niño, Tal vez sin los antibióticos esta carta hoy no tendría el menor sentido.

También es verdad que por eso fuiste tratado con privilegio, porque en aquella casa de Prestín que no tenía calefacción, cuando pusimos la salamandra en el salón pusimos allí tu cama. Los demás dormíamos en habitaciones sin calefacción, llenas de humedad, siempre os habéis quejado de que os metíais en la cama y que estaba mojada. Mientras los demás pasábamos frío, tú dormías en el salón, la única habitación caliente. 

La verdad es que compramos la salamandra porque yo creí que te morías. Tu madre y yo hubiéramos tenido esa preocupación con cualquiera de tus hermanos. Pero para mí tu caso era especial, me parecía una pena que muriera una persona que estaba destinada a prestigiar la Matemática Española. No me olvidaba de las palabras de Rey Pastor a la vuelta de Argentina. En una conferencia con toda la universidad pendiente dijo que hasta esa fecha la matemática española había alcanzado el nivel necesario para ser útil para los sastres. 

Debo advertirte que tampoco él dignificó a la Matemática Española, pese a la gran fama y el gran conocimiento que tenía. Volvió de Argentina diciendo que traía grandes descubrimientos, pero que el barco en el que venía su documentación se había hundido. 

Suena a broma, pero sí se había hundido un barco que venía de Buenos Aires, con lo cual, o él perdió un material muy valioso o fue una excusa perfecta para justificar su carencia en investigación matemática. En la universidad se decía que su tiempo en Argentina lo había dedicado a la cría de caballos, eso sí, con verdadero entusiasmo.

Ninguno de mis anhelos e ilusiones se cumplió, tú elegiste tu camino y despreciaste el mío, el que yo tenía diseñado para ti. Hoy pienso que en la Facultad de Exactas con tu ortografía no hubieras pasado nunca de primero.

En aquel septiembre de tu primer año de carrera en el que aprobaste la Geometría Analítica, que era la única asignatura que te quedaba. Me dijiste que, en primero, en la Escuela de Minas, como habían aprobado muy pocos y faltaban alumnos para pasar a segundo, sometieron los exámenes a tribunal. En otro caso tampoco allí habrías aprobado la Geometría Analítica. Sé que te sabías muy bien la asignatura, pero el profesor de esa materia consideraba que un analfabeto no debiera ser ingeniero de minas.

En las desventuras de nuestros hijos influyen mucho las metas que les fijamos los padres, creo que a tus hermanos los dejé relativamente tranquilos, pero a ti te sometí a tensiones que supongo que han condicionado mucho tus conductas. Recuerdo las huelgas del 70-71 en la Escuela de Minas, recuerdo tu enfrentamiento a la huelga que te costó que en tercero te suspendieran en junio todas las asignaturas, desde esa fecha ya no fuiste tú mismo, pasaste a renquear, mientras que hasta esa fecha habías ido relativamente bien, pesa a tu ortografía.

NOTA Aquí mi padre no recuerda o no quiere recordar las horas que se pasó atormentando o ayudando a resolver problemas de matemáticas a su hijo Enrique y a su sobrino Andrés Moro Chavarrías.

Por aquellas fechas salías con aquella mujer oriental, que supongo que era bastante mayor que tú, pero que me tenía tranquilo porque pensaba que no te iba apartar de la función de docencia e investigación matemática para las que yo creía que estabas destinado. Cuando dejaste de salir con aquella mujer, te animé a priorizar en tus relaciones que buscaras una mujer muy joven, que no tuviera prisa para casarse y de ese modo tú pudieras sacrificar los posibles ingresos a dedicarte a la docencia. La verdad es qué te veía bastante solo, muy necesitado de compañía femenina.

Luego conociste a la que hoy es mi nuera, creo que tuviste mucha suerte, pero al principio me costó entenderlo, era una mujer de tu edad con un buen trabajo, que no debía esperar, y pensé que te pasaría lo que le había pasado a mi padre cuando conoció a mi madre y abandonó su proyecto de ir a Toledo a la Academia Militar, donde había ingresado, para hacerse oficial.

Pensé que tu abandonarías las Matemáticas para constituir con la que luego sería mi nuera una familia como ocurrió, eso me preocupaba. Hoy ya anciano, sé que eran ilusiones vanas, que no eras tú el elegido, y supongo que tampoco las matemáticas era en el campo en el que se establecería la gloria familiar. 

Hoy me corroboro en que tampoco tú eres el elegido, caso de ser cierto ese vaticinio, pese a la fe que siempre te tuve, pero sé que eres demasiado vanidoso. Él tendría que ser más discreto, más humilde, menos pagado de si mismo, ya aparecerá. Aparecerá en cualquier momento cuando menos lo esperéis, yo no lo veré, como no lo vio mi bisabuelo Juan Chavarrías Uranga que lo esperaba, ni mi padre Guillermo Chavarrías Menéndez que parecía albergar dudas al respecto, ya veremos.

Hay un recuerdo que tengo, la presión que ejercí sobre tu postura en política, pero creo que no es momento y aquí lo dejo. Bueno, no lo dejo, no me resisto a recordarte que cuando mi hermano Guille y yo nos empeñamos en regalarte una pistola; yo ya te había regalado una navaja de Albacete, grande, preciosa, a ninguno de mis otros hijos le regalé tal navaja, ni les ofrecí el regalo de una de las pistolas de Guille. 

Tu tío Guille y yo lo tratamos, él tenía una colección hermosa de pistolas y me dijo que te regalaba la que tú escogieras. Dejaste de ir a casa de tu tío para evitar el compromiso, me habías dicho: -“Papá yo pienso casarme y tener hijos y no quiero tener en casa nada que pueda poner en peligro la vida de cualquiera de nosotros”.

En los temas políticos yo estaba sufriendo mucho en el momento en el que se estaba cambiando el régimen, Franco se moría, Carrero Blanco había sido asesinado y yo veía en la calle un apoderamiento de los que querían destruir la paz que se había logrado. Para mí en ese momento, tú eras mi proyecto de líder político, hombre decidido a resistir a la basura que yo creía que se apoderaría de la calle. En esas fechas ya había desechado la posibilidad de que llegaras a ser el matemático que había esperado.

Pero ese carácter y tus peculiaridades te hacían valioso, pese a que ese carácter decidido no estaba acompañado por tu físico. Siempre temí por ti en la calle, te veía capaz de verte envuelto en cualquier circunstancia en donde podría ser linchado. Ahora pasado el tiempo me doy cuenta que la situación no era tan tumultuosa como yo pensaba, yo creía que estábamos repitiendo la situación del 36, por eso tu tío Guille y yo decidimos dotarte de una pistola, para equilibrar tu carácter impetuoso con tu físico que no lo acompañaba.

Guille me dijo, que venga a casa y que escoja la que más le guste de mi colección, Guille tenía 11 pistolas, algunas preciosas. Tú me dijiste que no, que no querías tener ninguna pistola, que pensabas tener familia y una pistola podría producir una desgracia en tu casa. Recuerdo que dejaste de ir a visitar a tu tío Guille, aunque lo solías visitar periódicamente. Hoy sospecho que tenías toda la razón y que nosotros no estábamos viendo las cosas como realmente sucedían y que tú pese a tu compromiso político y tu carácter impulsivo te dabas cuenta que no tenía el menor sentido lo que te proponíamos.

En resumen, sabes que no cubriste mis expectativas de tener un matemático de renombre en la familia, pero tengo que decirte que pese a tus múltiples defectos, siempre tuve mucha confianza en tu capacidad de adquirir conocimiento científico. 

NOTA, en esas aseveraciones veo a mi padre repetirse, supongo que es fruto de su frustración porque yo no cumplí ninguna de sus expectativas. Sigue la carta de mi padre.

Además tengo que decirte que tus hijos me gustan, pese a que Ignacio me desesperaba en los días que pasé en tu casa cuando estabais ausentes y él me pedía ayuda para sus estudios y parecía que sólo quería que le resolviera el problema del momento, que no tenía el mínimo interés en aprender realmente la materia. Pero creo que todos son buenos y que de todos se puede esperar lo mejor.

Recordarás que un día te dije que para mis hijos deseaba que Dios los dotara de bondad, de ser buenos, en segundo lugar que tuvieran buena salud, y en tercer lugar que fueran inteligentes, pero eso último era menos importante para mí. Estoy satisfecho de todos mis hijos, lo cual no quiere decir que no me hayáis dado disgustos y preocupaciones.

Tener un hijo como tú fue una lata al menos hasta que cumpliste los 35 años y debes saberlo, aunque la distancia y tu madurez fue suavizando esa lata.

Hoy me siento muy contento de ti, pero tengo que decirte que en estos momentos en que se acaba mis fuerzas, doy gracias a Dios de tener cerca Adosinda que vive conmigo y sobre todo a Juan que me visita a diario, ninguno de los demás los podríais sustituir, sobre todo a Juan.

Para despedirme sólo desear que seas bueno y que tus relaciones con tus hijos sean de respeto mutuo. También quiero animarte a que aceptes con buena conformidad aquellas cosas que ocurran, aunque te entristezcan y consternen y por mucho que te parezca que no son buenas, aceptes lo que os ocurra, porque los designios del Señor son mejores que cualquier cosa que podamos desear. En resumen sé valiente y sincero, no hay modo de ser sincero sin ser valiente.

Siempre te quiso tu padre, muchas veces te admiró, en ocasiones, no pocas, no te entendió. Pero eso ya no importa.

Tu padre. Enrique Chavarrías Zengotita


La falacia de la Diada

¿Cómo es posible que los nacionalistas catalanes hagan una ofrenda floral ante el monumento de Rafael de Casanova, que decía luchar por la «libertad de toda España»?

JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

El nacionalismo catalán instituyó la Diada, que se celebra  cada 11 de septiembre,  como el día de la nación catalana, en que se conmemora el momento en que Cataluña recibió el gran agravio nacional que puso fin a su independencia, al ser conquistada por las armas españolas en 1714. 

Comencemos contextualizando el momento para facilitar una mejor comprensión. A comienzos del siglo XVIII se produjo un cambio de dinastía en el trono español. En el año 1700,  al morir sin descendencia Carlos II, deja de reinar la dinastía de Austria o Habsburgo y se establece en el trono de España la dinastía de Borbón, de origen francés, en la persona de Felipe V de Anjou. 

En vida de Carlos II la sucesión se planteó en torno a tres candidatos: Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y María Teresa (hermana mayor de Carlos II); el archiduque Carlos de Austria, nieto de María de Austria, tía de Carlos II;    José Fernando de Baviera, hijo de María Antonia, nieta de Felipe IV, casada con Maximiliano Manuel, elector de Baviera. 

En la Paz de Westfalia de 1648, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años, se había establecido el principio de equilibrio de fuerzas entre las potencias. La sucesión al trono de España se convirtió en un asunto de relevancia internacional debido a que iba alterar el estatus quo europeo. En efecto, la sucesión del archiduque Carlos de Austria  no interesaba a Francia, dado que se formaba un bloque hispano-austriaco; la sucesión de Felipe de Anjou, también  rompía el equilibrio de potencias en Europa, ante una posible alianza hispano-francesa; La tercera opción, José Fernando de Baviera, parecía la menos comprometida, evitando que España se viera de nuevo envuelta en conflictos internacionales. La muerte de este  provocó lo que se  quería evitar. 

Carlos II, tras modificar varias veces el testamento, optó por Felipe de Anjou, incluyendo una cláusula por la cual el trono de España y Francia nunca podrían coincidir en la misma persona, cosa que en principio no agradó a Francia. 

Austria, Inglaterra, Holanda, Saboya, Portugal y los príncipes alemanes formaron la Gran Alianza, en favor del archiduque Carlos, mientras que Felipe de Anjou recibió el apoyo de Francia.  Los españoles se dividieron en favor de uno u otro candidato, defendiendo la causa del que consideraban mejor para los intereses del conjunto de España. Daba comienzo la Guerra de Sucesión.

 En cada bando combatieron entremezclados compatriotas de las distintas regiones. En ningún momento supuso el enfrentamiento entre Cataluña y España,  pues hubo catalanes y castellanos en ambos bandos. 

Felipe V, heredero testamentario del trono, había jurado en 1702 las Constituciones de los reinos españoles, incluido el Principado de Cataluña. En junio de 1705 las oligarquías de Barcelona acordaron con ingleses y austriacos que Cataluña se pasara al bando del archiduque Carlos. Algunas ciudades catalanas se sublevaron contra la élite comercial barcelonesa, en nombre de la libertad de España y de todos los españoles. 

Los tratados de Utrecht (1713) y Rastatt (1714) pusieron fin al conflicto internacional. En ellos se acordaba la renuncia de Francia a la unión de los tronos español y francés y el reconocimiento de Felipe de Anjou como rey de España. La dinastía de Borbón se instauraba en nuestra nación.

El 11 de septiembre de 1714 se produjo el asalto a la ciudad de Barcelona. El día 13 el ejército de Felipe V entró en Barcelona, en el cual formaban soldados procedentes de distintas regiones españolas, entre las que había miles de soldados catalanes.

Los defensores de la ciudad de Barcelona en 1714 lo hicieron a favor de España como ponen de manifiesto las palabras de los dos relevantes protagonistas de la jornada del 11 de septiembre:

  • Antonio Villarroel, jefe militar a cargo de la defensa de Barcelona se manifestó así: «Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. Por nosotros y por la nación española peleamos. Hoy es el día de morir o vencer. Y no será la primera vez que con gloria inmortal fuera poblada de nuevo esta ciudad defendiendo a su rey, la fe de su religión y sus privilegios». 
  • Rafael de Casanova, conseller en cap, a quien los separatistas ponen flores como caudillo de la independencia contra España, ficticiamente perdida en 1714, el día 11 de septiembre de ese año escribió convocando a los barceloneses a defender las murallas de Barcelona: «Se hace también saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España». Éste es el caudillo independentista al que hoy homenajean los separatistas. Rafael de Casanova fue un español que creía mejor y más libre la España de los Austrias que la de los Borbones, y con ese convencimiento redactó el manifiesto

Rafael de Casanova fue herido en una pierna. Posteriormente se refugió en San Baudilio. A los pocos años fue rehabilitado por Felipe V. Regresó a Barcelona en 1719, donde continuó ejerciendo la abogacía  con total normalidad hasta su muerte en 1743. 

La guerra de Sucesión fue, internamente, una guerra civil entre españoles, jamás fue una guerra de España contra Cataluña.

«Los catalanes consiguieron todo lo que deseaban, porque ni a ellos les faltó cosa por pedir, ni al rey cosa que concederles, y así vinieron a quedar más independientes del rey que lo es el Parlamento de Inglaterra»

Macanaz, testigo de la época, referido al momento en el que Felipe V juró las constituciones del Principado de Cataluña en 1702, antes de que la oligarquía barcelonesa cambiase de bando

«Creí y sigo creyendo en ese proyecto común llamado España y, como me pasa conmigo mismo, a veces estoy orgulloso y a veces no, pero no puedo evitar quererlo»

Antonio Banderas

Barbudos afganos

IVÁN CANTERO

La legislatura del presunto católico Biden (aunque no se lo crean, esta etiqueta conjunta muy bien con la ideología imperante en algunas latitudes cuando es de mentirijilla) empieza igual que la de Obama (probablemente tan cristiano como ZP cuando fingió serlo para su encuentro intergaláctico en un desayuno de oración): cediéndole un país convulso a los barbudos, de modo que pueda convertirse en el nuevo Silicon Valley del terrorismo islámico; donde como buenos business angels, les dejaron a los emprendedores del kalashnikov una generosa ronda de armamento para que puedan arrancar. La marca Isis está en horas bajas, pero se rumorea que Al Qaeda puede volver a sorprender al mundo con alguno de sus juguetitos y recuperar cuota de mercado.

Ni Barack Hussein, ni Joe, ni siquiera Trump han sabido tener perspectiva histórica para entender que la primera potencia del mundo tiene la obligación (sin perjuicio de la decadente UE y resto de miembros golfos de la OTAN) de intervenir y mediar allá donde se dirima el orden geoestratégico, incluidos los malditos asuntos bélicos. Cuando se cede este espacio, se cede también la hegemonía: malas noticias para el mundo occidental. En este caso, a países no democráticos con pocos escrúpulos a tratar con cualquier tipo de canalla con tal de poder hacer negocio; algo, por otro lado, enormemente práctico en política internacional. Llegará un tiempo no muy lejano en el que hasta los progres llorarán porque vuelva la primacía americana, por eso de que la semana laboral china es más larga y dura.

Aunque antes del 11-S a nadie le importaba un carajo que las afganas estuvieran forzadas a vestir burka y tuviesen unos derechos civiles homologables a los de un perro, lo cierto es que tras el atentado terrorista de las Torres Gemelas resultaba ineludible derrocar a los talibanes por una cuestión de estabilidad global. Si han conseguido aguantar veinte años dando por saco en guerrillas es, además de por lo agreste de territorio y sus famosas cuevas interminables, porque unos cuantos miserables de países cercanos pagan la fiesta. Y deben de pagar muy bien, porque los medios alineados con la ideología dominante presentan ya a los barbudos como unos interlocutores válidos, casi entrañables, a los que no deberíamos rechazar… Una suerte de Bildu de Oriente Medio cuyo pasado sangriento todavía caliente debemos olvidar; y recibir a sus terroristas en España entre danzas, flautas y tamboriles. El otro día casi vomito al leer a algunos audaces periodistas palanganeros atreverse a afirmar que el nuevo gobierno afgano dejará de basar su economía en el tráfico de heroína para pasar a un modelo ecosostenible. En cuanto a las mujeres, los lenguapardas le quitan hierro al asunto afirmando que, aun sin poder hablar y teniéndose que sonar los mocos en la tela que le cubre la cara, no tienen menos problemas que en Occidente; y ponen como ejemplo para construir la falacia equidistante los hábitos de las monjas (tengan por seguro que no volveremos a ver imágenes de lapidaciones en los grandes medios)… Algo sorprendentemente magnánimo partiendo del axioma de que esta gente apoya a ciegas la versión oficial del 11-M, según la cual unos yihadistas de Al Qaeda organizaron el atentado de Atocha en represalia por la foto de las Azores, a pesar de que ninguno de los terroristas implicados tenía vínculos probados con la organización. Ni siquiera el paniaguado Michael Moore, que tanto partido económico le sacó a los atentados de Nueva York, se atrevió a comentar demasiado sobre la retirada de tropas más allá de calificar la operación como un fracaso, no vaya a ser que por aplaudirlo le salte pronto mierda a la cara.

A pesar de que le llovieron críticas por sistema, lo cierto es que Bergoglio (permítanme que me refiera así al papa cuando hace sus tan frecuentes apreciaciones personales fuera de cátedra) dijo, para variar, algo con mucho sentido respecto a este tema: que nuestro sistema político no es exportable. Hemos perdido ya la cuenta de todas las intentonas fallidas (aplaudidas, por cierto, por toda la idiocia intelectual europea) de llevar la democracia a algún país musulmán. Primero fueron Irán y Argelia, luego la Irak abandonada a su suerte, seguida por la estomagante Primavera Árabe… Y de Afganistán ya ni hablamos. Los ideólogos de mercadillo de las últimas décadas han olvidado que el islam, a diferencia del cristianismo, contempla un modelo político y social dentro de la propia religión. Si bien tiene una implementación muy diversa (no olvidemos que la corriente principal, el sunismo, es el equivalente islámico del protestantismo, con una interpretación más abierta del Corán), en muchas de estas tradiciones locales, proponer en este momento una transición a un modelo democrático tal y como lo entendemos nosotros es equivalente a proponer a sus habitantes que renuncien a su fe. Una auténtica idiotez de la que los barbudos han aprovechado mil veces como excusa, primero para derrocar a un monarca o sátrapa que los tenía a raya; y luego para disolver en pocos meses el socialismo y la democracia por las buenas o por las malas e ir a por las minorías étnicas y religiosas. Muchos creían que podría estar cerca un cambio de ciclo en el orden mundial, pero pocos esperaban que se precipitase de forma tan proactiva y miserable, enseñando a los demás que EEUU se retira de la partida para dejarse morir en el mismo balneario woke que Europa occidental. Lo que sí me pregunto es qué hará Biden (y el resto de la OTAN) cuando vuelva a sufrir en sus carnes un atentado yihadista apadrinado por talibanes.


Carta con el encargo que me hace mi padre de divulgar la crónica de la familia Chavarrías-Zengotita (II)

JOAQUÍN ECHEVERRÍA ALONSO

(Primera parte aquí)

En los comentarios que encontrarás en la Crónica, los que hicieron entre tu abuelo y tu tío Andrés, mío no encontraras casi nada, pero aunque no esté diferenciado en el texto lo identificarás a la primera. Verás cuánto talento se desaprovechó y lo bien que resultó gente que hubiera sido desechada por el sistema hoy en día. Hoy el que a los 17 años no haya rendido lo necesario ya no podrá elegir la carrera universitaria que quiera estudiar y se perderán muchos talentos que hubieran podido contribuir a un gran bienestar de ellos mismos, incluso diría en algún caso de la humanidad. Entre tus primos hay de todo.

NOTA Mi padre vuelve a insistir en la necesidad de cuidar a la gente joven para que se desarrollen y sean útiles a la sociedad y a ellas mismas. Él creía que muchas personas desechadas por el sistema podrían haber tenido una vida más cómoda y feliz, al poder dedicarse a profesiones para las que tenían predisposición. Ese estado compatible con sus inclinaciones los hubiera hecho más útiles para la sociedad. En resumen, nosotros individualmente no podemos cambiar la Sociedad, pero sí podemos ayudar a cambiar a las personas que nos rodean, y así ellos podrán aprovechar las oportunidades

En las cartas que incluye el abuelo se ve como en las que corresponden a Enrique, mi padre, se pasa el tiempo recomendando a los demás que estudien, enviándoles problemas para resolver y pendiente en todo caso de su formación académica. Vuelvo a la carta de mi padre.

Guillermo, comenzaré por decirte como llegaste a casa al comienzo de 1950, cuando yo estaba opositando y saqué mi primera plaza de funcionario, de profesor de matemáticas por oposición. Dicen que los niños vienen con una barra de pan debajo del brazo. En tu caso fue así, y hubiera funcionado divinamente si no se me hubiera cruzado una oportunidad de volver a vivir en Asturias y ese “canto de sirena” hubiera puesto nuestra vida en una situación bastante precaria. 

Cuando después de haber participado en cuatro concursos, llegué a casa había pasado un mes desde tu nacimiento, había hablado con tu madre por teléfono y sabía que tu tía Tilde estaba cuidándola, además de la parturienta y el bebé había que ocuparse de tu hermana Maru y de Enrique que era de “echarle de comer aparte”.

NOTA. Al final de la crónica incluyo unas notas sobre mi hermano Enrique por sus méritos y por ser un ejemplo de nuestra educación inadecuada en algunos aspectos, lo he llamado “La exigencia excesiva”. Está en el anexo III. Vuelvo a la carta.

No te debe preocupar que el descubrimiento de tu nacimiento, cuando estaba próximo, lo anunciara un veterinario, sé que no te acompleja, pero fue así, yo cogí un expreso dirección Madrid para opositar. Apolinar que era muy amigo nuestro y además su hijo pequeño, Antonín, muy amigo de tu hermano Enrique. Luego Carmela, una de los catorce hijos de ese mi amigo se enamoró de ti y pese a sus ocho años, emocionada, cuidándote, llegó a morderte, cosa que no tomaste nada bien, siempre fuiste algo quejica, ya desde bebé. Total unos dientes marcados en un carrillo no son nada frente a nuestras heridas de guerra.

NOTA: Enrique y Antonín merecen mención aparte por su conducta asocial, pero además del “hecho vergonzoso” de esa conducta incívica, mi padre cayó en el enorme defecto de contarnos algo que se tenía que haber olvidado. La historia bélica de Antonín Apolinar y Enrique la recojo en el anexo V.

Te decía que Apolinar, una vez salido el tren de la estación de Montoro, dijo: -Maruja te vas a poner de parto, tienes los rosetones en los carrillos propios de la circunstancia-. Guillermo, te advierto que eso no lo sabía por veterinario, si no por padre de numerosísima familia. Así que estate que tranquilo, si tus hermanos se quieren burlar de ti habrá otros muchos motivos, pero no éste. En cualquier caso fue discreto y no dijo nada hasta que había partido el tren, para no meter más nervios en mi espíritu de viajero ilusionado con la esperanza de ganar una oposición a profesor de matemáticas numerario como así resultó, también me iba nostálgico ante la perspectiva de vivir sin mi familia por más de un mes. 

No me resisto a decirte que allí, en Montoro, me sentí muy querido, tanto por los amigos que nos encontramos, por la consideración con que nos trataron, cómo sólo en Coaña me había sentido, claro qué en Coaña mi salud estaba tan deteriorada que no era capaz de tener el descanso ni la paz que me proporcionaban los amigos de Montoro. En Cangas fue diferente, con el tiempo me sentí muy querido por todo el mundo, pero amigos íntimos sólo tuvimos a Fernando y a Teté Mori, que desgraciadamente se marcharon muy pronto de Cangas Onís, esa fue una gran pérdida para tu madre. Después de su partida ya no volvimos a tener verdadera vida social como matrimonio con personas de Cangas de Onís. En el instituto era visitado por amigos, pero ya era una relación personal, sólo mía, no eran relaciones de nuestro matrimonio. Tengo que decirte que tu madre pagó caro el ostracismo que sintió en Cangas de Onís.

Yo durante ese tiempo de mi ausencia a tu nacimiento tenía por delante un maratón de oposiciones, desde el comienzo de la Guerra hasta el año 50 se habían convocado sólo unas cuarenta plazas de profesor de Matemáticas y habían terminado la carrera bastantes cientos de licenciados en Ciencias Exactas, por ello había una gran dificultad para obtener una de las plazas. Eso se complicaba por que ganaban oposiciones profesores que ya tenían una en propiedad y había pluriempleo incluso con profesores que lo eran en ciudades distantes, además había “coaliciones” que colocaban en los tribunales a miembros con favoritismos muy efectivos, creo que los próximos a la protección de la “Iglesia” y curiosamente muchos salidos en esas promociones de la Universidad de Zaragoza.

Pasado el año 60 empezaron a convocarse plazas y plazas y tuvieron que terminar cubriendo las oposiciones de matemáticas con licenciados en Ciencias Químicas, como es el caso de Gloria Zapico, cuya familia es muy querida por nosotros y aparecen en el horizonte de nuestra memoria desde antes del año 30 en que su hermano Andrés y mi hermano Guille se hicieron íntimos en la Facultad de Química. 

NOTA. Como anécdota contaré que mi padre me había contado que a Andrés Zapico y a Guille se les atravesó la Termodinámica, que era una de las materias que se estudiaba en la asignatura llamada Químico-Física, Guille le pidió que la estudiara con ellos.

En Montoro tus hermanos mayores campaban a sus anchas por las calles y tú eras un gorgojo debilucho que requería muchísima atención de tu madre. La vuelta Asturias, en este caso fue a Cangas de Onís. El Ministerio de Educación había decidido crear institutos en el medio rural. Hasta esa fecha no se habían creado institutos en España y al final de la guerra se habían cerrado la mayoría.

En mi opinión la Iglesia presionaba fortísimamente al régimen, decían que los niños debían ser educados en centros religiosos para evitar tentaciones marxistas en los jóvenes de las clases dominantes. ¡Qué error!, aquella presión que dificultó el estudio a tantos, evitó la generalización de los estudios de nuestros jóvenes y la retrasó hasta pasado el año 60, fecha en que se crearon las “Becas Salario” y multitud de institutos a lo largo y ancho de toda España. Además el resultado fue nefasto, los Jesuitas educaron a una generación despistada y en el caso del País Vasco fueron el núcleo que creó el Terrorismo Etarra.

NOTA Mi padre olvida aquí la creación de las universidades laborales en toda España, en particular la de Gijón que se dio administrar a los Padres Jesuitas, por lo que mi padre decidió seguir en el instituto de Cangas de Onís, yo creo que si le hubieran dado la posibilidad de ejercer la plaza de profesor de la escuela de peritos industriales que había ganado por oposición cuando estaba en Montoro hubiera ido a Gijón y simultaneado los dos trabajos, pero en Gijón el encargado de la cátedra de Matemáticas era un perito que no quería ver cerca a un licenciado en Ciencias Exactas y menos a uno que tenía la categoría de funcionario. No sólo por la plaza obtenida que había ejercido en la Universidad de Córdoba, sino también por la cátedra de matemáticas que tenía ya en propiedad en Cangas de Onís. Sigue la carta de mi padre.

Cuando salió en el Boletín Oficial la creación de los Institutos Laborales y la convocatoria de plazas de profesorado, en el casino de Montoro “misteriosamente” desapareció el Boletín Oficial de ese día. En realidad en Montoro había dos casinos, el de artesanos y el de propietarios, por decirlo así, no recuerdo ahora los nombres. Yo frecuentaba el casino de propietarios, porque era donde me reunía con el Patronato de la Academia, de la que yo era el director y profesor de matemáticas. 

Una de las cosas en las que entretenía mi tiempo en ese casino era tomarme un café y leer a diario el Boletín Oficial, en particular para conocer todo lo que afectaba al Ministerio de Educación y Ciencia. Como decía el boletín del día de la convocatoria desapareció del casino. Claro que para nuestro infortunio eso lo suplió la correspondencia de mi padre, que me envió la convocatoria inmediatamente, también me la envío Ángel Fernández, vecino y secretario del Ayuntamiento de Coaña, que con su amistad no quería que se me pasara aquella convocatoria para volver a Asturias. En Montoro intentaron convencerme de que me quedara, que el futuro era mucho mejor allí, no les hice caso, quiero creer que todo ocurre para bien pero esa, como tantas veces, aparentemente fue una gran equivocación.

NOTA. Mi padre sólo tomaba café, no bebía en absoluto porque temía que se reprodujeran los ataques de epilepsia. Y además tomaba para prevenirlos Luminal, que era absolutamente incompatible con el alcohol. Debo realizar otra aclaración al párrafo anterior, porque esa equivocación de la que habla mi padre fue el meterse en una situación mucho más precaria económicamente y con un aislamiento social que perjudicaron claramente la salud de mi madre. En Montoro estaban insertos en una sociedad que permitía a mi madre tener una vida social agradable, lo que no consiguió en Cangas de Onís y además la precariedad económica tampoco contribuía al bienestar de la casa.

Te decía, qué al conocer la convocatoria de esas plazas de profesor me cegó el ansia de retornar, tu madre no estaba de acuerdo, pensaba que estábamos muy bien en Montoro y que no era bueno meternos por la familia y no le hice caso, no me imaginaba la precariedad en la que caímos. Pero de eso ya sabes tú bastante porque te conté las peripecias y siempre me prestaste atención a las “historias familiares”.

NOTA. Finalmente he decidido recoger los problemas que acarrearon para la familia del traslado a Cangas de Onís en un lugar aparte. está recogido en el anexo VI. En ese lugar también recojo las dificultades que pusieron al matrimonio de mis padres mis abuelos maternos

Nuestra vuelta Asturias en octubre del 50 fue traumática, en Cangas de Onís no había viviendas disponibles y tuvimos que estar separados. Sólo podía acercarme a Oviedo los domingos, allí podía reunirme con vosotros. Pero con el inconveniente de no tener vivienda propia, allí estaban nuestras familias Chavarrías y Alonso, sabes que eran vecinos del mismo portal. Yo me pasaba en Cangas de Onís de lunes a sábado, en realidad yo no pernoctaba en Cangas de Onís, mi pensión estaba en Soto de Dego, lugar que merecería un cierto tiempo de descripción pero que no es el objeto de esta crónica, en casa de Cándida, mujer soltera que había perdido recientemente a la hermana con la que convivía. 

NOTA. En el anexo XI hago una alusión a Cándida, la dueña de la casa donde se hospedó mi padre y después todos nosotros.  Cuento algo sobre el carácter de Cándida en un relato que llamé: “El milagro de San Antonio”

También estaba en la casa de Cándida de pensión Ángel, era un chico cuya familia vivía Montalea, en la falda del Sueve, que estudiaba en el instituto. Recordarás que tú pasaste dos semanas en su casa, cuando tenías seis años, también tu hermano Enrique por esas fechas pasó una semana en aquella casa.

NOTA. Al final del texto n el anexo XII hay una descripción de mi estancia en Montalea, la redacté en forma de cuento, lo titulé “El hospiciano”.

El segundo curso, después de ver que no había modo de conseguir una vivienda, Cándida, nos acogió en su casa y la invadimos, éramos, vosotros tres, tu madre y yo, Juan aun no había nacido, como sabes, nació en noviembre de 1952. 

Un año más tarde pudimos alquilar una casa relativamente amplia, la de Prestín, que tantos recuerdos nos dejó a todos. Tenía estructura de casa de campo, con establos debajo, aunque hacía mucho tiempo que esos establos no se usaban, apenas olían, pero el aire que entraba por la rendijas del piso hacían la casa francamente fría en invierno y llena de corrientes.

NOTA. Aquí debo introducir una aclaración. Los concejos de Cangas de Onís y Parres tienen en común el rio Sella que los separa o los une, según el punto de vista. Prestín es un barrio del concejo de Parres que está inmediato a Cangas de Onís, que comprende la margen oeste del “Puente Romano”, el comienzo del camino hacia Soto de Dego y las casas que han ido situándose al borde de la “carretera nueva”, hasta no hace mucho tiempo la carretera que partía de Cangas de Onís hacia el oeste iba por la margen Canguesa, la oriental, del rio Sella, con el trazado del ferrocarril y su camino de servicio que llevaba a Covadonga aquella vía quedó en desuso y la carretera “nacional” actual parte del puente romano por Prestín en la margen parraguesa del río.

Recordarás que el piso de la casa, de madera de castaño, no estaba revocado por debajo, con lo cual con el tiempo las maderas se habían ido deformando dejando rendijas que ventilaban la casa aunque no quisieras. El establo estaba abierto, no tenía puertas ni ventanas.

Además la proximidad al río, el río Sella, hacia que la zona fuera tremendamente húmeda, por lo que en la casa estábamos sometidos a una ventilación permanente de aire húmedo, frío en invierno, en Cangas de Onís pese a estar a 66 m sobre el nivel del mar helaba cuando había nieve en las montañas del sur. Nuestro mítico monte el Picu Pienzu, no lo confundáis con el de la cordillera del Sueve con el mismo nombre, se ve que la toponimia responde en ocasiones a un hombre antiguo y supongo que Pienzo querría decir monte, o algo así.

Rememoro estas cosas para que veas como te fui percibiendo. En la aldea de Soto de Dego Cándida vio su casa invadida y aunque económicamente era muy bueno para ella, la pérdida de intimidad y de paz debió ser bastante dura para su existencia. 

Cándida se enamoró de ti enseguida, no sé qué vería Cándida en aquel niño mocoso, aparte de los rizos, que en las aldeas eran muy apreciados y esa media lengua que desarrollaste rapidísimamente intentando razonar como una persona mayor, con lo cual eras un niño redicho, pero que a ella le parecías la maravilla de las maravillas. 

Decía Cándida que tus ojos hablaban como los de San Antonio. En su Olimpo San Antonio era el summum de la santidad en el Cielo y no sé si estaba o no por enZapico de Jesucristo en su escalafón, y allí estabas tú, el nieto que no tenía, el hijo que nunca tuvo, aunque había adoptado a una chica de la que conservamos un grato recuerdo, pero no es momento de rememorar a Maruja.

NOTA. La adopción de Cándida de su hija, creo que la llenó de felicidad y le permitió tener un báculo en su ancianidad. Las duras condiciones de vida en la aldea de Avalle me inspiraron el relato “La madre añorada” recogido en el anexo VI.

No quiero hablar mal de tus hermanos, pero Enrique era la persona de la casa menos querida por Cándida, la realidad es que Enrique venía salvaje y era capaz de jugar al espeto en la huerta enZapico de las calabazas, lo que hizo el primer día que llegó a Soto. Maru era una niña cariñosa y servicial que también tenía espacio en el universo de Cándida.

NOTA. El juego del espeto, o del “espetu” como decíamos los niños, consistía en que cada niño tenía un palo de una longitud ligeramente inferior a su pierna hasta la rodilla, y estaba afilado en un extremo para que fuera fácil de clavar en el suelo. Comenzaba un jugador lanzando su palo para clavarlo y en siguiente lanzaba el suyo golpeando a uno de los que ya estaban clavados, intentando que el suyo quedara clavado y derribar al del contrincante, si esto se producía el lanzador recogía el palo derribado y golpeándolo con el suyo lo lanzaba lo más lejos que podía, el derribado corría a por su palo y perdía si cuando llegara de vuelta a clavar de nuevo su palo el otro había tenido tiempo de clavar el suyo tres veces.

Juan que llegó a finales de noviembre del siguiente año, 1.951, cuando ya estábamos todos instalados en Soto de Dego, no tenía estatus a los ojos de Cándida, le era bastante indiferente, ni estaba donde reinabais Maru y sobre todo tu, ni tampoco estaba en la antipatía que monopolizaba Enrique mientras fue niño, ya de adolescente se ganó el respeto de Cándida y el de todo el mundo como tú sabes.

NOTA. Siempre observé que mi hermano Enrique presentaba una imagen de todos admirada, yo nunca entendí por qué. Pero me veo obligado a recoger unas historias sorprendentes de cómo otros veían a Enrique. Lo recojo en el anexo VII.

Continuará.


A %d blogueros les gusta esto: