El efecto Ignacio Echeverría

El motivo para pedirle a Rincón Bravío que me publique un escrito es que ha llegado a mis manos un libro que considero muy interesante.

A lo largo de los últimos cinco años he vivido bajo el efecto con el que titulo este escrito.  La familia de Ignacio Echeverría Miralles De Imperial, que se enfrentó al terror en el puente de Londres el 3 de junio de 2017, nos hemos visto teniendo un cierto protagonismo consecuencia de aquella desgraciada ocasión. Aparte de reconocimientos a Ignacio, en forma de condecoraciones y otros homenajes, de las atenciones de los reyes de España o de la reina de Inglaterra, hasta el mural con una imagen de Ignacio que se finalizará estos días en el instituto en el que estudió y hoy lleva su nombre. Todas estas atenciones nos han repercutido a nosotros por haber sido los receptores de lo que a él le correspondía.

Sobre acuerdos de las élites de la política que pertenecen a clubs muy exclusivos

Ayer día 17 de febrero hemos visto un escándalo político mayúsculo. La dirección del principal partido, que en mi opinión es la referencia para las personas partidarias de la ley y el orden y los derechos de los ciudadanos y la justicia ha demostrado la falta de escrúpulos al usar métodos delictivos en la lucha de poder interna.

La frivolidad de los políticos en materia de pensiones

En primer lugar quiero poner de manifiesto que, en mi opinión, nuestras pensiones, también las llamadas contributivas, están siendo pagadas con dinero que no se ahorró con nuestras aportaciones, sino que nuestro sistema de pensiones públicas es una especie de pirámide, en la que los que aportan actualmente están soportando a los que contribuimos primero. La mala administración de esos fondos y haber cargado al sistema de pensiones español con sistemas deficitarios como son el Seguro Agrario, o cargar con el pago de pensiones no contributivas, ha puesto nuestro sistema de pensiones en peligro, hoy realmente agotado y precisado de aportaciones del estado.

La acogida en Busto

Debo volver a Busto. La aldea de Busto está en el Cabo Busto. Este cabo es mas nombrado que el cabo Vidio, que es donde viví con paco en casa del maestro que nos preparaba para examinarnos en Oviedo de bachillerato. El maestro estaba en su papel ya que era responsable de nosotros y de los niños “externos” de la escuela, pero a nosotros nos prestaba una atención especial, por un lado vivíamos en su casa y por otro Paco era como la yesca y la pólvora. Aunque yo fuera más tranquilo, pero terco, daba menos que hacer, pero no era capaz de controlar a Paco que era famoso por lo “malo” que era, aunque ese calificativo significaba travieso. Nuestro acento andaluz nos diferenciaba y en cuanto abríamos la boca cualquiera que no nos hubiera visto nunca sabía que éramos “los andaluces”, unos Chavarrías con fama de ser unos trastos.

Las Luiñas

Nuestra llegada a las Luiñas fue agradable a ratos y dura en otros aspectos. La acogida en San Martín por mi abuela fue muy cariñosa, nos preguntaba mucho por mi padre, que cómo estaba que qué vida había llevado que como se arreglaba con tres rapazos. Descubrí que mi padre no dejaba de haberles escrito y estaban bastante al día de lo que había sido nuestra vida y lo relativo a la muerte de mi madre.

Desembarcamos en Luarca

Pasamos a ser “Los Andaluces”, como un pack, de uno en uno teníamos nombre, pero juntos éramos eso: “Los Andaluces”. Hoy pasados los años creo saber que era nuestro ”habla”. Nosotros no nos dábamos cuenta, pero cualquiera que nos oyera abrir la boca lo sabía, en el acto pensaba: ah, son éstos. Si a esto se añaden las travesuras de Paco, en nada de tiempo fuimos famosos en las Luiñas y también en Busto. 

El peregrinar por la costa malagueña

Después de la muerte de mi madre nuestra casa sufrió una persecución, o más bien sufrió la consecuencia de la persecución a que fue sometido mi padre.

Nuestra vida, la de Paco y la mía, era la de unos pilluelos que teníamos mucho espacio para juegos y mucha libertad para disfrutar. De vez en cuando yo recibía reprimendas e incluso algunos azotes por lo que yo podía hacer, pero sobre todo por lo que no evitaba que hiciera Paco, que era un niño simpatiquísimo y de la piel del diablo, quien iba a decir que se convertiría en propietario de una casa de comercio de cierto éxito, aunque ahora pienso que fue por eso, por ese carácter tan inquieto e imaginativo.

La muerte de mi madre

La muerte de mi madre ocurre en Andalucía, en Mijas. Mi padre era en esa fecha sargento de carabineros y se desplazó de su tierra para poder promocionar. En el término de Cudillero hubiera sido impensable, sus hermanos iban ocupando todos los huecos antes que él, era el pequeño, lo que le impedía situarse allí.

Mi madre

Mis primeros recuerdos son andaluces, aunque yo nací en Galicia, en Foz de Lugo. 

Mi madre, se llamaba Adosinda, lo llenaba todo, me hablaba de sus padres y de su hermana María. Recuerdo como describía su casa, la de sus padres en Cabo Busto, o como decía como eran las grandes planicies sobre el mar. Cómo describía, ¡con tanto amor!, que en las pequeñas bahías se formaban pedregales en los pies de los acantilados, luego conocí que eran de pizarras y areniscas y cuando las bahías eran más grandes había playas con arena, pero este recuerdo ya está reforzado por mis vivencias, por lo que no sé diferenciar lo que contaba mi madre de lo que conocí en mis correrías con Paco, después de que ella falleciera.

Mis motivos para dejar escrita la crónica de mi familia

Mi nombre es: Guillermo Chavarrías Menéndez, creo que ha llegado el momento de recapitular mi vida. Para situaros os diré que nací en el año de 1983 del siglo pasado. Ahora pasados los años cincuenta mi vida está llegando a su fin. En ella viví y traté en diferentes circunstancias la alegría, la miseria, la ilusión, la pena, el desconsuelo y el orgullo, sin que el orden de esas emociones tenga ningún significado. Ahora en esa mezcla de sentimientos sueño con ellos expectante, a veces preocupado en las noches en las que me falta el aire. La emoción viene cuando veo a mis hijos y nietos y el desaliento cuando veo la marcha del mundo. Sueño con estas personas que me rodean, rodearon o que no llegaré a conocer íntimamente o no conoceré en absoluto. Todos contribuyen a esos estados de ánimo por los que paso y todos me traen recuerdos de los momentos de mi vida.

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