La acogida en Busto

Debo volver a Busto. La aldea de Busto está en el Cabo Busto. Este cabo es mas nombrado que el cabo Vidio, que es donde viví con paco en casa del maestro que nos preparaba para examinarnos en Oviedo de bachillerato. El maestro estaba en su papel ya que era responsable de nosotros y de los niños “externos” de la escuela, pero a nosotros nos prestaba una atención especial, por un lado vivíamos en su casa y por otro Paco era como la yesca y la pólvora. Aunque yo fuera más tranquilo, pero terco, daba menos que hacer, pero no era capaz de controlar a Paco que era famoso por lo “malo” que era, aunque ese calificativo significaba travieso. Nuestro acento andaluz nos diferenciaba y en cuanto abríamos la boca cualquiera que no nos hubiera visto nunca sabía que éramos “los andaluces”, unos Chavarrías con fama de ser unos trastos.

Las Luiñas

Nuestra llegada a las Luiñas fue agradable a ratos y dura en otros aspectos. La acogida en San Martín por mi abuela fue muy cariñosa, nos preguntaba mucho por mi padre, que cómo estaba que qué vida había llevado que como se arreglaba con tres rapazos. Descubrí que mi padre no dejaba de haberles escrito y estaban bastante al día de lo que había sido nuestra vida y lo relativo a la muerte de mi madre.

Desembarcamos en Luarca

Pasamos a ser “Los Andaluces”, como un pack, de uno en uno teníamos nombre, pero juntos éramos eso: “Los Andaluces”. Hoy pasados los años creo saber que era nuestro ”habla”. Nosotros no nos dábamos cuenta, pero cualquiera que nos oyera abrir la boca lo sabía, en el acto pensaba: ah, son éstos. Si a esto se añaden las travesuras de Paco, en nada de tiempo fuimos famosos en las Luiñas y también en Busto. 

El peregrinar por la costa malagueña

Después de la muerte de mi madre nuestra casa sufrió una persecución, o más bien sufrió la consecuencia de la persecución a que fue sometido mi padre.

Nuestra vida, la de Paco y la mía, era la de unos pilluelos que teníamos mucho espacio para juegos y mucha libertad para disfrutar. De vez en cuando yo recibía reprimendas e incluso algunos azotes por lo que yo podía hacer, pero sobre todo por lo que no evitaba que hiciera Paco, que era un niño simpatiquísimo y de la piel del diablo, quien iba a decir que se convertiría en propietario de una casa de comercio de cierto éxito, aunque ahora pienso que fue por eso, por ese carácter tan inquieto e imaginativo.

La muerte de mi madre

La muerte de mi madre ocurre en Andalucía, en Mijas. Mi padre era en esa fecha sargento de carabineros y se desplazó de su tierra para poder promocionar. En el término de Cudillero hubiera sido impensable, sus hermanos iban ocupando todos los huecos antes que él, era el pequeño, lo que le impedía situarse allí.

Mi madre

Mis primeros recuerdos son andaluces, aunque yo nací en Galicia, en Foz de Lugo. 

Mi madre, se llamaba Adosinda, lo llenaba todo, me hablaba de sus padres y de su hermana María. Recuerdo como describía su casa, la de sus padres en Cabo Busto, o como decía como eran las grandes planicies sobre el mar. Cómo describía, ¡con tanto amor!, que en las pequeñas bahías se formaban pedregales en los pies de los acantilados, luego conocí que eran de pizarras y areniscas y cuando las bahías eran más grandes había playas con arena, pero este recuerdo ya está reforzado por mis vivencias, por lo que no sé diferenciar lo que contaba mi madre de lo que conocí en mis correrías con Paco, después de que ella falleciera.

Mis motivos para dejar escrita la crónica de mi familia

Mi nombre es: Guillermo Chavarrías Menéndez, creo que ha llegado el momento de recapitular mi vida. Para situaros os diré que nací en el año de 1983 del siglo pasado. Ahora pasados los años cincuenta mi vida está llegando a su fin. En ella viví y traté en diferentes circunstancias la alegría, la miseria, la ilusión, la pena, el desconsuelo y el orgullo, sin que el orden de esas emociones tenga ningún significado. Ahora en esa mezcla de sentimientos sueño con ellos expectante, a veces preocupado en las noches en las que me falta el aire. La emoción viene cuando veo a mis hijos y nietos y el desaliento cuando veo la marcha del mundo. Sueño con estas personas que me rodean, rodearon o que no llegaré a conocer íntimamente o no conoceré en absoluto. Todos contribuyen a esos estados de ánimo por los que paso y todos me traen recuerdos de los momentos de mi vida.

Carta con el encargo que me hace mi padre de divulgar la crónica de la familia Echeverría-Bengoa

Querido Guillermo: mi vida se acaba, sabes que desde hace tiempo se me hincha el brazo derecho, nunca lo relacioné con nada concreto y soporté bastante bien el dolor sin darle mayor importancia, suponía que el retorno de la linfa estaba limitado por algún problema en los ganglios, pero sabes que nunca me interesó mucho la medicina y que tampoco me gustó visitar médicos. También recordarás que siempre dije que el dolor no tenía demasiada importancia, que sólo era una sensación, un aviso que nos da nuestro organismo para que nos cuidemos.

Introducción; Crónica de la familia Echeverría-Bengoa por Joaquín Echeverría Menéndez.

Pongo a vuestra disposición la crónica de la familia Echeverría que nos legó mi abuelo Joaquín Echeverría Menéndez, nacido en 1883, llamado el patriarca por sus hijos.

El columpio. Reaparece el desaparecido

Mi abuelo Pedro es mi tercer abuelo. Es el más cariñoso, mientras me columpia me habla de muchas cosas. Tengo otro abuelo que vive junto a mi casa, encima de la tienda de mi padre, pero casi nunca voy a su casa, cuando me ve, me da una perra y me dice:

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