Mis motivos para dejar escrita la crónica de mi familia

Mi nombre es: Guillermo Chavarrías Menéndez, creo que ha llegado el momento de recapitular mi vida. Para situaros os diré que nací en el año de 1983 del siglo pasado. Ahora pasados los años cincuenta mi vida está llegando a su fin. En ella viví y traté en diferentes circunstancias la alegría, la miseria, la ilusión, la pena, el desconsuelo y el orgullo, sin que el orden de esas emociones tenga ningún significado. Ahora en esa mezcla de sentimientos sueño con ellos expectante, a veces preocupado en las noches en las que me falta el aire. La emoción viene cuando veo a mis hijos y nietos y el desaliento cuando veo la marcha del mundo. Sueño con estas personas que me rodean, rodearon o que no llegaré a conocer íntimamente o no conoceré en absoluto. Todos contribuyen a esos estados de ánimo por los que paso y todos me traen recuerdos de los momentos de mi vida.

Carta con el encargo que me hace mi padre de divulgar la crónica de la familia Chavarrías-Zengotita (III)

En cuanto Juan cogió autonomía de movimiento y empezó a andar con nueve meses, tu a los trece, Cándida empezó a cogerle prevención, siempre lo llamaba “jorolla” cuando lo reprendía. Es que destrozaba todo lo que cogía, un día cogió un libro lo abrió, tiró de los lados y lo descoyuntó, se llevó una buena azotaina. Yo dejé de usar gafas cuando él me la rompió y me resultaba muy gravoso comprarme otras. Otro día cogió la pluma que me había regalado mi tío Andrés, Andrés Chavarrías Menéndez, y la clavó en una mesa. El punto era tan bueno que siguió funcionando después de ser enderezado por mí. En España, en ese momento una pluma de ese estilo costaba aproximadamente mi sueldo mensual.

Carta con el encargo que me hace mi padre de divulgar la crónica de la familia Chavarrías-Zengotita (II)

Llegado a este punto, no tengo más remedio que decirte, recordarte, que hay que apoyar a todos, a los nuestros y a los que nos sean encomendados, hay que apoyarlos para que refuercen los talentos que Dios les dio. Porque todos somos aprovechables y de no cuidarnos a nosotros mismos, lo que hagamos no sirve para nada. Tenemos muchos ejemplos de cómo el apoyo paterno saca a delante casos que parecían desesperados, y también de genios, verdaderos genios, malogrados por la interferencia materna, qué pena.

Carta con el encargo que me hace mi padre de divulgar la crónica de la familia Chavarrías-Zengotita (I)

Querido Guillermo: mi vida se acaba, sabes que desde hace tiempo se me hincha el brazo derecho, nunca lo relacioné con nada concreto y soporté bastante bien el dolor sin darle mayor importancia, suponía que el retorno de la linfa estaba limitado por algún problema en los ganglios, pero sabes que nunca me interesó mucho la medicina y que tampoco me gustó visitar médicos. También recordarás que siempre dije que el dolor no tenía demasiada importancia, que sólo era una sensación, un aviso que nos da nuestro organismo para que nos cuidemos.

Introducción ~Chavarrías, Crónicas de una familia~

Pongo a vuestra disposición la crónica de la familia Echeverría que nos legó mi abuelo Joaquín Echeverría Menéndez, nacido en 1883, llamado el patriarca por sus hijos.

El columpio. Reaparece el desaparecido

Mi abuelo Pedro es mi tercer abuelo. Es el más cariñoso, mientras me columpia me habla de muchas cosas. Tengo otro abuelo que vive junto a mi casa, encima de la tienda de mi padre, pero casi nunca voy a su casa, cuando me ve, me da una perra y me dice:

Soñando con Aranda

He tenido un sueño. Bueno intentaré contártelo, pero en el sueño yo no era yo, era como si me hubiera pasado en una vida anterior o algo así. Recuerdo, regresaba en el coche del coronel Aranda, cuántas cosas más habían pasado en estos meses. En el último momento de la entrevista el coronel Aranda me había dicho: lo que le pasa a Vd. Casanova, es que está loco, después llamó al ordenanza y pidió el coche, lleven al alférez a su domicilio, fue la lacónica orden y aquí estoy sentado en el coche oficial, atravesando las castigadas calles de Oviedo, camino de mi casa.

El absceso

Llevaba tiempo surgiendo un absceso en mi organismo, me lo habían diagnosticado en el verano del 90. Se me hinchó la nalga izquierda, luego se puso duro y caliente, cuando me sentaba sentía como si algo se me clavara en esa zona, era como sentarse encima de un paquete de garbanzos.

Paracuellos de Jarama cumple el acuerdo municipal de dedicarle una pista de monopatín a Ignacio Echeverría Miralles De Imperial

Dentro del plan de Paracuellos de dotarse de unas pistas deportivas de calidad la Comunidad de Madrid ha liberado un fondo que ha permitido que este proyecto salga adelante.

La conciencia del asesino

Caminaba sin dejar de mirar arriba y abajo… La calle estaba casi vacía, la oscuridad iba apoderándose de los rincones. Sentía necesidad de un trago, me había despertado desasosegado, la posibilidad de ser visto me daba pánico. El avance del crepúsculo me llenaba de esperanza, tal vez conseguiría escapar a mi destino ¿Quién me hubiera imaginado a mí, el hijo, el heredero de LAS TRES BES huyendo de ese modo hacia nadie sabe donde?

A %d blogueros les gusta esto: