Los Rocky Balboa en acción y los de azul sin poder entrar en el cuadrilátero

“Estos días estoy con el curro a tope”, diría un joven trabajador en pleno 2021 y yo también. Estimados… llevo un par de semanas altamente ocupado, y por ello me he olvidado de expresar mi vendaval de sentimientos respecto a los últimos acontecimientos con los ángeles de azul de protagonistas. Al lío.

Como habrán visto ya (llego tarde) un inspector del Cuerpo Nacional de Policía sufrió la furia desmedida de un estulto. Miren, yo estoy hasta los mismísimos de las leyendas que tenemos en el Congreso de los “Disfrutados”. ¿Por qué leyendas y disfrutados? Sencillo: logran repartirse los beneficios con el paso de las legislaturas, cambian cuatro cuestiones de mayor o menos envergadura en cada una y, ¡ale! A disfrutar, que ya se convencerá al españolito de que se es la alternativa a la inmundicia que están viviendo con el rival y así volver a llenarse los bolsillos a costa de la abducida sociedad española.

Las cárceles del siglo XXI

Ayer más de uno dejó de respirar durante casi 7 horas y con ello dejó de “vivir”, en cambio, algunos afirmaron haber resucitado. Y sí, les hablo del “apagón”, de la vuelta a la realidad, del viaje en el tiempo que vivimos ayer durante la tarde y parte de la noche: Facebook, Instagram y Whatsapp abrieron sus puertas.

Una realidad llena de lobos

Lo que vengo a contarles en esta ocasión no es más que el escaparate de la vida misma en el mercado laboral y en diferentes circunstancias vitales de mayor o menor envergadura. De hecho, muchos de ustedes lo habrán vivido, padecido o…sido la batuta que marca los compases de esta cuestión.

Lean y serán libres

Estaba observando el punto rojo de mi purito MEHARI´S, mientras me recreaba en mi terraza con el entorno nocturno en busca de respuestas a preguntas estúpidas, que siempre las hay. Entonces me he acordado de ustedes, algunos me leerán cada vez que publico y otros de rebote, pero oigan algo les une a todos: me leen. Y es por eso por lo que hubiese sido pecado si les tengo mucho más tiempo sin leer algo mío. Al lío.

Les parece una mierda, pero la consumen

Estaba desayunando hoy, 25 de agosto de 2021, y entre Campurriana y Campurriana…me acordé de haber leído en Twitter (varias veces, además): “El periodismo de hoy en día es una mierda”, “siempre vendiendo humo”, “no saben más que engañar y desinformar”. Entonces, el desprendimiento de la mitad de una de ellas, sobre el vaso de leche, me devolvió al presente, y pensé… “hablemos hoy de hipocresía”. Les parece una mierda, pero la consumen y chupándose los dedos.

Vender nuestra intimidad por atención: la vida en las redes se ha ido de madre

Estaba estos días vago, muy vago. Tengo en la cartuchera varios temas pendientes a tratar, pero entre el sol, el campo, la piscina…pues qué quieren que les diga: “no he hecho ni el huevo”, como diría mi padre. Pero hoy ha sucedido algo (nada importante), hace apenas una hora, que ha despertado “a la bestia” que andaba vagueando estos días de verano. La vida a través de las redes se ha ido de madre, les cuento por qué.

¿Vulnerable? Sí, señoría

Somos altamente vulnerables a cualquier cosa, porque somos seres humanos. Qué cuestión tan estúpida, pensarán ustedes. Pues no, si fuese estúpida “porque lo sabe todo el mundo”, nadie caería en desgracia ni tropezaría dos veces con la misma piedra. Somos muy vulnerables, cada uno a cosas diferentes y en algunas cosas, todos.

La perdición en lo simple

Y es que lo simple…lo abarca todo. ¿Es algo malo? En absoluto, estamos hablando de un término altamente relativo. Dependerá del contexto en el que lo empleemos, lo bueno o malo que sea su significado.

Digan a sus madres que la quieren, no sean cobardes

Hoy la cosa va de los ángeles que nos protegen desde que salimos de su vientre hasta que respiran por última vez, a pesar de las desventuras. Cierto es que no todas las madres son así, suelen ser las que se dejan llevar por los males de la vida y descuidan lo que más les importa.

Vivan aquellos, ¡vivan!

Vuelve la Policía Nacional a ´La Dolce Vita´, pero no como hasta ahora. Lo de hoy es (o trataré de que lo sea) una oda a aquellos que siguen a pesar de las palizas de la oposición. ¿Cuántos habrán abandonado por miedo o agotamiento? Decenas de miles. Pocos son los que siguen corriendo, porque esto es una carrera de fondo: el que más aguanta, se lleva el gato al agua.

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