Mis impresiones sobre las elecciones del cuatro de mayo

La cosa más sorprendente de estas elecciones son los malabarismos que hicieron el Ministerio del Interior y Unidas Podemos para exhibir cartas con cartuchos de bala, de las que después de estas elecciones no se habla para nada.

La mayoría ha hablado, ¿y ahora qué?

Comentábamos hace un par de días la pifia de Unidas Podemos al escoger como eslogan electoral ‘Que hable la mayoría’. Las desgracias nunca vienes solas, así que a ese llamamiento masivo a las urnas como único instrumento posible para vencer al «fascismo» se sumó toda la izquierda política y mediática. ¡Craso error!

¡A Cibeles!

Y al fin los madrileños acudieron a las urnas. Nunca antes unas elecciones autónomas tuvieron tanto interés, ni importancia a nivel nacional. Tuvo algo que ver el boicoteo por parte del Ejecutivo en la gestión de la Comunidad de Madrid desde el estallido de la pandemia, la crisis económica o la manipulación en cuanto al número de fallecidos; pobres aquellos que no son contados, pero bueno para el Gobierno serían un simple número, como otros tantos.

Que hable la mayoría

Escribo estas líneas en un AVE dirección Madrid a día 3 de mayo, sin saber todavía que es lo que pasará mañana. Nada más arrancar el tren, con una demora importante, por cierto, empiezo a pensar en lo contraproducente del eslogan de Podemos para esta campaña electoral. Esa consigna encargada de titular este artículo les va a retratar, no me cabe ninguna duda.

Tiovivo de amenazas o la trivialización del mal

He querido dejar pasar unos días para escribir sobre las ‘amenazas’ a distintos políticos por dos motivos. La primera se fundamenta en la prudencia ante unos hechos semejantes. La otra causa es que tenía claro que la dramatización de la izquierda iba a dar mucho de sí. Y vaya si han dado, tanto que sigue coleando y lo hará hasta, por lo menos, el 5 de mayo.

Qué difícil

Si no me dices que estoy en 2021, viendo la política, la economía y la sociedad, pienso que estoy , mínimo, en 1930.

La polarización se ha normalizado, tanto que forma parte de la vida de los españoles; como el desayuno, la comida, la cena, incluso el jamón.

La fábula de Pedro y el lobo. La mentira como instrumento político

Hoy he vivido en varios momentos noticias de la amenaza con cartuchos de bala a tres personalidades de la política. La Directora General de la Guardia Civil que cesó al coronel Álvarez de los Cobos, al ministro del Interior y a Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos al Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Combate a la vista

Se apagaron las luces y todos resoplaron. Los espectadores esperábamos una obra trágica, digna de autores griegos, pero conforme fue pasando el tiempo algunos nos quedamos con ganas de pedir el dinero de la entrada. En las afueras del teatro se escuchaba que los actores eran capaces de lo peor, de lo mejor escuché poco. Cuando alguien decía que ese actor era mejor que el otro, en seguida se armaba una riña. Cualquiera no entraba.

Olvidan qué es debatir y no recuerdan que no somos tontos

Nuestro diccionario dice que ‘debatir’ es discutir un tema con opiniones diferentes y que discutir significa examinar atenta y particularmente una materia. Imagino que esto lo obvian los seis candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Los medios deberían plantearse su labor y el nombre que dan a sus formatos. ¿Qué aporta lo visto anoche? Quiero pensar que las ideas de la ciudadanía no san tan pobre como para verse afectadas por el espectáculo televisivo protagonizado en el plató de Telemadrid.

La variable Ayuso

Los ataques a Isabel Díaz Ayuso llevan produciéndose desde que fue nombrada presidenta hace dos años, ya sabíamos que esta campaña iba a ser de acoso y derribo a su persona. Aún así, la izquierda en España siempre es capaz de ir un poquito más allá.

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