Orgulloso de nuestros «piolines»

Llevo tiempo sin ofrecerles nada, la vida es maravillosa y caprichosa, me mantuvo ocupado. A ello sumémosle que la pereza llamó a la puerta y abrí encantado -qué le vamos a hacer, ¿verdad? -. Bueno, hoy de piolines va el asunto, el repeinado de la Moncloa vuelve a ofrecer una escena cuanto menos grotesca.

Un adolescente catalán con su tambor puso en retirada al ejército más poderoso de Europa

Corría el año 1808. El desencuentro entre Carlos IV y su hijo Fernando, mezclado con la intrigas de Manuel Godoy, condujeron a la invasión de España por las tropas napoleónicas y a las desgraciadas abdicaciones, que tuvieron lugar en la ciudad francesa de Bayona, el 7 de mayo de 1808, cuando España ya se encontraba invadida. En ellas, Carlos IV y su hijo, el futuro Fernando VII, renunciaron al trono en favor de Napoleón, el cual  impuso a su hermano, José Bonaparte, como monarca de España.

La falacia de la Diada

¿Cómo es posible que los nacionalistas catalanes hagan una ofrenda floral ante el monumento de Rafael de Casanova, que decía luchar por la «libertad de toda España»?

La ruta del indulto. Un déjà vu

Empezaremos por ambientar el contenido de este artículo. Octubre de 1934, la derecha gobierna en España tras haber ganado las elecciones en 1933. El PSOE y la Esquerra lideran la sublevación revolucionaria y separatista. El gobierno consigue imponerse salvando la república.

Botifler Sánchez

En un principio, los indultos causaban enorme pudor si quiera pensar en ellos. Más tarde esa idea se siguió negando, pero se empezó a hacer ver que no sería tan descabellada. Por último, la medida que jamás se tomaría, ósea los indultos, se ha vendido como necesidad extrema y única posible para el país.

Indúltame, Narciso

Perdóneme don Pedro si en algún momento he llegado a dudar de usted y de la validez de su palabra. Ruego me disculpe si alguna vez mis inclinaciones ideológicas han cegado mi juicio y me han llevado a configurar una imagen errónea sobre su persona. Me arrodillo ante usted en este valle de lágrimas implorando su divina gracia si puse en entredicho su juicio. Pido indulgencia porque erré. Su palabra, como usted, no vale una mierda.

Sin arrepentimiento y con perdón

¡El rey va desnudo, el rey va desnudo! gritó el joven en la obra de Hans Christian Andersen – El T raje del Nuevo Emperador–.

Artistas de lo grotesco

Si en mi anterior artículo hablaba de lo maltratado que está el Cuerpo Nacional de Policía, en este hablaré de lo mismo, pero con el foco puesto en un cuerpo de seguridad y suceso concretos.

No vamos a naturalizar la prevaricación

Hace ya demasiado que muchos estamos curados de espanto ante la perpetua ignominia a la que Sánchez&CO someten a España, así que es difícil sorprendernos. Sin embargo, todavía quedan personas, seguramente bienintencionadas, que pecan de ingenuidad. A este cándido grupillo es habitual escucharles que todavía quedan ministros con un mínimo de dignidad. Craso error.

El corpus de la sangre ~ Cataluña: secesión de ida y vuelta

Corría el año 1640. Europa se hallaba inmersa en la guerra de los Treinta Años, en su desenlace estaba en juego la hegemonía en Europa entre la Monarquía Hispánica y Francia.

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