Supervivencia

“El sanchismo es el tránsito de épocas a servicio de intereses electorales” _Botifler Sánchez–. Es de la única manera que podemos entender el nuevo curso en el que estamos sumidos.

Al sanchismo se le da mal la gestión del presente por eso siempre ha de estar mirando al pasado: más concretamente, a la Guerra Civil mecanismo de deslegitimación de la derecha por excelencia; o asomado a una colina pendiente de los hechos venideros: si existiese un lugar, como en la Antigua Grecia, llamado Delfos donde hubiese un Oráculo, Sánchez sería su mejor cliente.

Botifler Sánchez

En un principio, los indultos causaban enorme pudor si quiera pensar en ellos. Más tarde esa idea se siguió negando, pero se empezó a hacer ver que no sería tan descabellada. Por último, la medida que jamás se tomaría, ósea los indultos, se ha vendido como necesidad extrema y única posible para el país.

Indúltame, Narciso

Perdóneme don Pedro si en algún momento he llegado a dudar de usted y de la validez de su palabra. Ruego me disculpe si alguna vez mis inclinaciones ideológicas han cegado mi juicio y me han llevado a configurar una imagen errónea sobre su persona. Me arrodillo ante usted en este valle de lágrimas implorando su divina gracia si puse en entredicho su juicio. Pido indulgencia porque erré. Su palabra, como usted, no vale una mierda.

Ecojeta (in)sostenible

¿Existe alguien con la cara más dura que un socialista? Pocas personas, pero sin duda uno de ellos es el señorito Pedro Sánchez, que ni es socialista ni es nada porque sólo cree en sí mismo. La falta de coherencia en su cretinidad es constante, no lo puede evitar. Las ganas que tiene el presidente de reírse de todos los españoles (de sus votantes los primeros) son irreprimibles. Me recuerda al niño que sabe que se va a quemar si toca el plato y aún así lo toca. Eso es Sánchez, un niño poco espabilado.

Primavera ceutí

El sanchismo ya estaba pensando en el 2050, repito 2050, pero 29 años antes tuvo una crisis migratoria sin precedentes de la que no pudo evadir responsabilidades ni echar la culpa a nadie. Era un problema que tenía que afrontar y resolver él solo: el sanchismo tenía que hacerse mayor. Era un trago muy duro: un trago de güisqui a palo seco.

Recuerda

Querido lector, el sanchismo está en horas bajas. La alarma sonó la noche del 4 M cuando parte de la ciudadanía española contestó a un hombre que afirmaba que, en España, las cosan iban bien cuando había muertos por centenares. La ciudadanía, con su voto en las urnas, contestó a un hombre que, para alcanzar el poder, cruzó la delgada línea roja de la dignidad.

Manuel Castells es el Tío Gilito

A poco que tengan una cierta edad recordarán perfectamente al mítico Scrooge McDuck, conocido en España como el Tío Gilito. Y, por desgracia, aunque se comporte como una especie de cometa Halley, seguro que todos ustedes saben quién es Manuel Castells

Pan y circo. Pero sin el pan

«Panem et circenses» es una locución latina que popularizaron los gobernantes de la Antigua Roma. Hace más de 21 siglos que los políticos romanos dieron con una de las formas más elementales de conservar el poder: fomentar el clientelismo mediante el suministro de alimentos gratuitos y la organización de espectáculos de diversa índole.

Cláusula Moncloa ~Reflexiones de un maketo~

El 1 de junio de 2018 tuvo lugar la cuarta moción de censura a un gobierno desde la caída del Franquismo. Fue la primera en prosperar, y supuso el fin del mandato de Mariano Rajoy, y la llegada al poder del candidato propuesto por la oposición, Pedro Sánchez.

Ese día comenzaba un nuevo ciclo político en España que iba a estar marcado por una profunda crisis institucional, la extensión de la brecha existente entre las formaciones, y el inicio de una sucesión de pactos marcados por la ausencia de ética, una coherencia limitada, y un bochornoso interés evidentemente partidista.

Desesperación podemita en los idus de marzo

Hace 2077 años la mentalidad romana cambió, pero hasta ese fatídico 15 de marzo del año 44 a.C., cuando Julio César es asesinado, los ‘idus’ eran día de buenos augurios que traían consigo buenos presagios, suerte, prosperidad etcétera….Han pasado dos milenios desde entonces y creo que los idus de marzo han recuperado esas buenas vibraciones, que dirían los modernos.

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