Lo que hay

Andando, andando y andando nos hemos plantado en este mes de diciembre; lo que quiere decir que el final de este 2021 se nos empieza dibujando al horizonte y, justo en este lugar de la travesía, se me antoja muy necesario hacer un pequeño repaso de los descarrilamientos de esta caterva de ovejas y carneros al mando del Reino de España.

Días rockeros en Cádiz

“¡Salvajes! Utilizando la tanqueta contra manifestantes, ¡que lo hubiesen hecho en Cataluña!”, rezaba el tweet de un simpático ayer durante el quinto día de “manifestaciones”. Hay veces que me pregunto, seriamente, si el españolito es imbécil por naturaleza o es que gusta practicar tan absurdo e innecesario deporte.

Fiesta de disfraces

Han pasado dos años desde que se perdió un disfraz socialdemócrata. Dos caminos puede seguir un presidente del Gobierno: uno es el de la verdad y otro el de la mentira. Sánchez se inclina por el de las mentiras, bajo la influencia de sus socios, salteadores de caminos, siéndole forzoso no seguir su andadura y a ella, sino quiere perder el bastón de mando, se debe.

Supervivencia

“El sanchismo es el tránsito de épocas a servicio de intereses electorales” _Botifler Sánchez–. Es de la única manera que podemos entender el nuevo curso en el que estamos sumidos.

Al sanchismo se le da mal la gestión del presente por eso siempre ha de estar mirando al pasado: más concretamente, a la Guerra Civil mecanismo de deslegitimación de la derecha por excelencia; o asomado a una colina pendiente de los hechos venideros: si existiese un lugar, como en la Antigua Grecia, llamado Delfos donde hubiese un Oráculo, Sánchez sería su mejor cliente.

Botifler Sánchez

En un principio, los indultos causaban enorme pudor si quiera pensar en ellos. Más tarde esa idea se siguió negando, pero se empezó a hacer ver que no sería tan descabellada. Por último, la medida que jamás se tomaría, ósea los indultos, se ha vendido como necesidad extrema y única posible para el país.

Indúltame, Narciso

Perdóneme don Pedro si en algún momento he llegado a dudar de usted y de la validez de su palabra. Ruego me disculpe si alguna vez mis inclinaciones ideológicas han cegado mi juicio y me han llevado a configurar una imagen errónea sobre su persona. Me arrodillo ante usted en este valle de lágrimas implorando su divina gracia si puse en entredicho su juicio. Pido indulgencia porque erré. Su palabra, como usted, no vale una mierda.

Ecojeta (in)sostenible

¿Existe alguien con la cara más dura que un socialista? Pocas personas, pero sin duda uno de ellos es el señorito Pedro Sánchez, que ni es socialista ni es nada porque sólo cree en sí mismo. La falta de coherencia en su cretinidad es constante, no lo puede evitar. Las ganas que tiene el presidente de reírse de todos los españoles (de sus votantes los primeros) son irreprimibles. Me recuerda al niño que sabe que se va a quemar si toca el plato y aún así lo toca. Eso es Sánchez, un niño poco espabilado.

Primavera ceutí

El sanchismo ya estaba pensando en el 2050, repito 2050, pero 29 años antes tuvo una crisis migratoria sin precedentes de la que no pudo evadir responsabilidades ni echar la culpa a nadie. Era un problema que tenía que afrontar y resolver él solo: el sanchismo tenía que hacerse mayor. Era un trago muy duro: un trago de güisqui a palo seco.

Recuerda

Querido lector, el sanchismo está en horas bajas. La alarma sonó la noche del 4 M cuando parte de la ciudadanía española contestó a un hombre que afirmaba que, en España, las cosan iban bien cuando había muertos por centenares. La ciudadanía, con su voto en las urnas, contestó a un hombre que, para alcanzar el poder, cruzó la delgada línea roja de la dignidad.

Manuel Castells es el Tío Gilito

A poco que tengan una cierta edad recordarán perfectamente al mítico Scrooge McDuck, conocido en España como el Tío Gilito. Y, por desgracia, aunque se comporte como una especie de cometa Halley, seguro que todos ustedes saben quién es Manuel Castells

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