Sin arrepentimiento y con perdón

¡El rey va desnudo, el rey va desnudo! gritó el joven en la obra de Hans Christian Andersen – El T raje del Nuevo Emperador–.

Primavera ceutí

El sanchismo ya estaba pensando en el 2050, repito 2050, pero 29 años antes tuvo una crisis migratoria sin precedentes de la que no pudo evadir responsabilidades ni echar la culpa a nadie. Era un problema que tenía que afrontar y resolver él solo: el sanchismo tenía que hacerse mayor. Era un trago muy duro: un trago de güisqui a palo seco.

Y ahora qué

La clave de la Transición fue el olvido y el perdón. Sin olvido no había perdón. Una nueva sociedad empezaba a andar y nadie se podía quedar atrás. Con el paso del tiempo, entiéndaseme querido lector, España se acostumbró a ser llamada cada 4 años a votar, a mirar al horizonte, a tener respeto a la ley, un mínimo respeto a los políticos, con sus más y sus menos; tanto es así que la palabra escrache parecía un lenguaje de altas horas de la madrugada.

Recuerda

Querido lector, el sanchismo está en horas bajas. La alarma sonó la noche del 4 M cuando parte de la ciudadanía española contestó a un hombre que afirmaba que, en España, las cosan iban bien cuando había muertos por centenares. La ciudadanía, con su voto en las urnas, contestó a un hombre que, para alcanzar el poder, cruzó la delgada línea roja de la dignidad.

¡A Cibeles!

Y al fin los madrileños acudieron a las urnas. Nunca antes unas elecciones autónomas tuvieron tanto interés, ni importancia a nivel nacional. Tuvo algo que ver el boicoteo por parte del Ejecutivo en la gestión de la Comunidad de Madrid desde el estallido de la pandemia, la crisis económica o la manipulación en cuanto al número de fallecidos; pobres aquellos que no son contados, pero bueno para el Gobierno serían un simple número, como otros tantos.

Qué difícil

Si no me dices que estoy en 2021, viendo la política, la economía y la sociedad, pienso que estoy , mínimo, en 1930.

La polarización se ha normalizado, tanto que forma parte de la vida de los españoles; como el desayuno, la comida, la cena, incluso el jamón.

Combate a la vista

Se apagaron las luces y todos resoplaron. Los espectadores esperábamos una obra trágica, digna de autores griegos, pero conforme fue pasando el tiempo algunos nos quedamos con ganas de pedir el dinero de la entrada. En las afueras del teatro se escuchaba que los actores eran capaces de lo peor, de lo mejor escuché poco. Cuando alguien decía que ese actor era mejor que el otro, en seguida se armaba una riña. Cualquiera no entraba.

Con la e, debe debe de

Buenos días chiques. Era una forma de hablar en mi casa, ya saben eso de la cercanía, la complicidad en vez de tanta cordialidad en los trabajos. Incluso creo recordar que llegué a hablar así, en algunas ocasiones, con amigos. Oiga, a nadie escuché decir nada ni en mi casa ni en la calle. Ahora no sé qué pensar, mi familia necesita una consulta; ¿habremos estado faltando al respeto diciendo eso?, ¿si seguimos hablando así faltaremos al respeto a alguien?

De Vils a Vallecas

La campaña electoral madrileña acaba de empezar y me recuerda a la catalana; Vallecas a Vils.

Barcelona, que no tenía nada que envidiar a Madrid, tuvo la oportunidad de ser la ciudad vanguardista de España, esa oportunidad la doblaron, cual papel de canuto, y la quemaron. Que le vamos a hacer si quiso pegarse tiros en los pies, más nos pesa a los demás: a sus comerciantes, sus hosteleros, sobre todo.

Otras elecciones

Sabíamos que, después de la celebración de las elecciones catalanas, iba a seguir habiendo catalanes extranjeros en su tierra. El pastel partido y repartido por ERC, JxCat y la CUP. El PSOE se tuvo que conformar con decir que había sido el partido más votado. PP y C ́s tuvieron bastante con hacer la campaña electoral a VOX.

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